A partir del próximo lunes los panameños iniciaremos un nuevo levantamiento de la cuarentena. Será una segunda oportunidad, luego de cinco meses sometidos a un confinamiento intermitente y asimétrico. Lo haremos optimistas por la mejoría manifiesta de los indicadores utilizados para medir el avance de la epidemia, en especial, la disminución leve pero sostenida del número diario de casos y defunciones, un número reproductivo efectivo del virus (Rt) que se ubicó ayer en 0.99, la menor cifra desde hace tres meses y, lo más alentador, el hecho de que 70% de nuestros pacientes se han recuperado.
Esta no es la primera vez que lo intentamos, lo hicimos hace dos meses y medio, confiados en la mejoría en los indicadores de aquel momento, y no tuvimos éxito. Bajamos la guardia, y como consecuencia sufrimos un aumento exponencial de casos y defunciones que nos obligó a regresar al confinamiento. En ese contexto, comparto con ustedes algunas reflexiones que considero fundamentales para ayudarnos a que esto no nos vuelva a ocurrir. No olvidemos que el COVID-19 no se ha ido, estará en las calles, parques y comercios; esperándonos para aprovechar nuestro menor descuido. En ese sentido comparto con ustedes el contenido de mi artículo de opinión publicado hoy en La Estrella de Panamá.
La semana pasada manifesté que, “llegó la hora de levantar la cuarentena y
Luego de casi cinco meses de confinamiento, ya va siendo hora de que los panameños, especialmente los que vivimos en las ciudades, hagamos un alto y consideremos seriamente si seremos capaces de levantar la cuarentena y salir a la calle. Cuidándonos cada uno y a nuestros familiares y vecinos, para reactivar totalmente los trabajos, los formales y los informales, recuperar nuestros espacios públicos con distanciamiento físico y, lo más importante, reconquistar la confianza perdida en la vida urbana.
Terminó la primera semana de levantamiento progresivo de la cuarentena, con el inicio de las actividades del Bloque 2.
El levantamiento de la cuarentena y por ende la salida del confinamiento, es antes que todo, una conquista de los panameños que hemos cumplido con las draconianas medidas impuestas, quedándonos en casa hasta que alcanzáramos indicadores epidemiológicos que demostraran que estamos controlando la