
La pandemia de COVID-19 continúa extendiéndose por todo el mundo. Por nuestra parte, hasta el día de hoy, el MINSA informó que se contabilizan un total de 13,018 casos confirmados (352 nuevos) y 330 defunciones, lo que arroja una tasa de letalidad que disminuyó a 2.52%. Se incluyeron 135 casos en el total acumulado, comprendidos entre el 20 al 27 de mayo ya que fueron notificados de forma tardía por la Caja de Seguro Social (CSS), detalló un comunicado de la entidad. No obstante, aunque tengamos casos represados que no se informan a tiempo, lo cierto es que por siete días consecutivos tenemos un aumento en los casos nuevos reportados en relación a la semana anterior. Además este represamiento afecta aislar contactos y por ende el contagio, lo cual es sumamente preocupante, sobretodo con la inminente apertura de la cuarentena. Aquí está fallando la coordinación entre el MINSA y la CSS.
Insisto en que tenemos que enfrentar este aumento repentino de casos nuevo, encontrar las posibles causas e informar de forma clara y portuna a la población. ¿Qué nos está pasando?: estábamos contando mal?, seguiremos con los acumulados que no se contabilizan cuando corresponde?, será el resultado de la apertura del primer bloque?, será consecuencia de los clúster identificados?, estaremos al inicio de una segunda ola?.
En todo caso, es necesario que la población redoble su compromiso con las medidas de distanciamiento, que apoye el esfuerzo de las autoridades de salud, y que éstas refuercen la vigilancia epidemiológica, fortalezcan los equipos del MINSA y la CSS, e informen cabalmente a la población. Lo que no podemos hacer, es seguir detrás de la epidemia, contando casos y defunciones, sin ofrecer a la sociedad la explicación correspondiente.

Por otro lado, nuestro país ocupa la posición número once en casos y defunciones totales de las Américas. Aunque nuestro porcentaje de letalidad equivale a 45% del promedio regional, somos el primer país de centroamérica en casos confirmados por millón de habitantes (3,175.12) y en defunciones por millón de habitantes (80.49), y cada día aumentamos estos dos indicadores, lo cual es preocupante y debe ser motivo de una exhaustiva investigación, buscando en nuestros afectados, factores de riesgo socioeconómico y enfermedades concomitantes.
Sobre este sensible tema seguimos esperando los resultados de la subcomisión conformada por el MINSA para analizar la mortalidad por COVID-19 en Panamá. Es muy probable que nuestras defunciones por millón de habitantes, estén relacionadas con la presencia de enfermedades crónicas (ENT) y la presencia de factores de riesgo relacionados con los estilos de vida y situación socioeconómica.
Pueden venir olas de COVID-19, así que ahora que estamos “a punto” de iniciar de forma progresiva e inteligente el levantamiento de la cuarentena, los invito a no olvidar que este virus vino para quedarse. El enemigo, como lo llamamos, seguirá buscando personas susceptibles para infectarlas, y continuará extendiéndose entre la población hasta que haya suficiente inmunidad entre nosotros, ya sea porque más del 60% de los panameños han estado en contacto con el virus, o porque se fabricó una vacuna, es efectiva y es accesible para todos y no solo para los países con más recursos.