
Hace algunos años manifesté en esta bitácora que “la Cobertura Universal de Salud en Panamá, no pasa de ser una quimera”. Una ilusión, que no ha sido posible a pesar de las promesas de los políticos de turno y de los miles de millones de balboas que tienen disponibles cada año nuestras instituciones públicas de salud. También denuncié que la cobertura universal de salud en Panamá era un privilegio reservado para aquellos que pueden pagar por la atención en una clínica u hospital privado, como lo demuestra nuestro elevado gasto privado en salud, que representa el 25% o más del gasto total en salud.
Al final de aquella nota manifesté que la principal oportunidad para salvar el sistema de salud y alcanzar la cobertura universal de salud en Panamá, eran las elecciones que se llevaron a cabo en mayo del 2019, pues las autoridades de aquel entonces (y las anteriores), habían tenido diez años para aprovechar ideas, propuestas, planes y recursos, y no fueron capaces de alcanzar la anhelada cobertura universa de salud en Panamá. De hecho, en no pocas ocasiones, fueron parte del problema, favoreciendo la ineficiente fragmentación operativa del sistema público, y creando el espacio propicio para la privatización de los servicios de salud que debería proporcionar de forma expedita y eficiente el sistema público de salud.
En ese contexto les presento en esta entrega unas reflexiones obligadas para alcanzar la cobertura universal de salud en Panamá. Espero aporten al quehacer gubernamental y nos motiven a ejercer nuestro derecho de controlar socialmente la gestión del gobierno.