
Para el cumplimiento de ese gran desafío, las autoridades de salud contarán con las suficientes fortalezas. Además tendrán las oportunidades que les brinda el respaldo político manifiesto del Presidente de la República para superar sus debilidades. Vayamos, sin más preámbulos a los desafíos que considero más importantes para nuestro sistema público de salud en el 2020.
Fortalezas y debilidades del sistema público de salud
Red de servicios de salud
Tenemos una amplia Red de establecimientos de salud en todo el territorio nacional. Pero muchos de ellos se encuentran en mal estado y requieren rehabilitación y mantenimiento. Este desafío para el sistema público de salud, se presenta desde los llamados MINSA-CAPSI, muchos de ellos sin construir, hasta la Ciudad de la Salud, el ION y el Hospital del Niño. Tres mega obras necesarias y postergadas, alegando variadas excusas por las dos administraciones anteriores y en los seis meses que lleva la actual. No menos importante será superar la persistente segmentación y fragmentación del sistema y la red de servicios de salud. Causa reconocida de la ineficiencia y desorganización del sistema. Mención especial merece la modernización del sistema de citas y la resolución de la mora quirúrgica. Queja diaria de nuestra población.
Recursos humanos
El sistema público de salud tiene los recursos humanos en cantidad suficiente, pero los mismos están mal distribuidos. La mayoría se concentran en las capitales de las principales provincias, en perjuicio de nuestras comarcas y provincias más pobres. Igualmente deberá atenderse la deficiente capacidad gerencial en muchas posiciones del nivel central y regional. Hay que aprovechar, sin clientelismo político el capital humano formado y disponible. Esta debilidad también afecta la gerencia clínica y administrativa a nivel de los establecimientos de salud de ambas instituciones. Tal falencia favorece el desarrollo de un modelo de atención centrado casi solamente en la atención a la enfermedad. En muchas ocasiones, una atención de mala calidad, afectando la calidez y humanización de las prestaciones, así como la seguridad de los pacientes. Y finalmente, un modelo de gestión que propicia la desorganización y la ineficiencia.
Recursos financieros
Otro gran desafío para el sistema público de salud será la gestión eficiente y equitativa de los 8,000 millones de balboas que tendrán disponibles en su presupuesto el MINSA y la CSS para el 2020. No hay excusas para no poner en óptimas condiciones la infraestructura y equipamiento existente en todo el país. Tampoco la hay para que no se resuelva el problema de la provisión oportuna de medicamentos, evitando la especulación por parte de la industria farmacéutica. Es obligatorio aprovechar las oportunidades que ofrece el nuevo marco legal y la posibilidad de apoyo por parte de UNOPS y de la OPS/OMS. Debera abolirse el clientelismo que promueve la privatización de la oferta pública de servicios (procedimientos, diagnóstico, tratamientos, compra de medicamentos) para beneficiar a terceros.
La Rectoría del sistema público de salud
Es necesario robustecer la capacidad para el ejercicio efectivo de la Rectoría del Sector y el desempeño de las Funciones Esenciales de Salud Pública. Igualmente, se debe fortalecer la capacidad gerencial en la CSS y la conformación de la mejor Junta Directiva posible. Huelga subrayar que el acceso a los cargos gerenciales de alto nivel debe ser a través de un concurso de oposición.
El fortalecimiento de la Rectoría del MINSA y de la alta Gerencia de la CSS, es condición indispensable para avanzar en los procesos de coordinación efectiva y sostenible de los servicios integrales de salud entre ambas instituciones. La coordinación debe promover además el diseño conjunto de intervenciones intersectoriales para abordar los determinantes de la salud. Finalmente, las autoridades de salud deberán fortalecer la participación de la sociedad civil en el diseño, implementación y seguimiento de la propuesta de transformación del sistema público de salud.
Es la hora de trabajar con ahínco para el bien del país. Debemos proteger logros, cerrar brechas y lograr los avances pendientes en la salud. Estoy seguro que sabrán aprovechar las fortalezas y oportunidades y superar los desafíos para el sistema público de salud en el 2020. Tendrán el respaldo efectivo de nuestro Primer Mandatario, y contarán con el recordatorio cotidiano de una población que espera respuestas, y estará pendiente de que no se pierda el rumbo.
