
Panamá necesita con urgencia una asamblea legislativa ejemplar. Un órgano parlamentario que funcione _en su totalidad_ con honestidad, rinda cuentas claras, incluya a diversos sectores de la sociedad en su proceso de toma de decisiones, y se enfoque en la creación de leyes y políticas que mejoren la vida de las personas.
Y digo que Panamá necesita, pues lamentablemente _para la estabilidad política, el desarrollo económico y la justicia social, amén de nuestra tranquilidad_, salvo algunas excepciones, no tenemos esa Asamblea considerada como ejemplar. Al contrario, nuestro órgano legislativo, ha enfrentado _con no poca frecuencia_ críticas por diversos problemas, incluyendo la falta de transparencia, corrupción, ineficiencia en su trabajo legislativo y, lo más importante, la carencia de la suficiente y necesaria combinación de principios éticos y valores que guíen las actuación nuestros diputados y diputadas en el ejercicio de sus funciones.
Asamblea Legislativa ejemplar: introducción necesaria
Dicho lo anterior, comparto a continuación el contenido de mi columna de opinión en La Estrella de Panamá, dedicada a describir brevemente las cualidades, principios y valores que deben tener nuestros diputados para que nuestra asamblea funcione ejemplarmente y, con más detalles, las características de una asamblea legislativa ejemplar. Eso sí, subrayo de entrada que, somos nosotros los panameños quienes elegimos los diputados para representarnos en el hemiciclo legislativo. Por lo tanto, somos coautores de lo que hagan o dejen de hacer una vez que tomen posesión.
Cualidades, principios y valores que deben tener los diputados
Para comenzar, un buen legislador debe poseer varias cualidades esenciales, incluyendo un profundo conocimiento de las leyes, habilidades de comunicación y negociación, capacidad de análisis y pensamiento estratégico, y un fuerte sentido de ética y responsabilidad. Además, debe ser capaz de trabajar en equipo, ser resiliente ante la presión y tener la capacidad de adaptarse a los cambios. Pero, no solo debe conocer el marco legal, sino también guiarse por principios éticos sólidos y valores que promuevan el bienestar social y el fortalecimiento de la democracia.
La combinación de ética, responsabilidad, conocimiento y compromiso con la sociedad son los pilares de un desempeño legislativo exitoso. De este provocador párrafo surge una pregunta inmediata y la obligación de no volver a equivocarnos: ¿tienen nuestros legisladores esas cualidades, principios y valores?
Y es obligatorio que las posean, pues la Asamblea Legislativa es la institución encargada de crear, modificar y aprobar las leyes que rigen la vida de todos los panameños.
Características de una asamblea legislativa ejemplar
Una asamblea legislativa ejemplar se caracteriza por su transparencia, representatividad, eficiencia y compromiso con el bienestar público. Debe ser un espacio donde se debatan y aprueben leyes que reflejen la voluntad popular, se controlen las acciones del gobierno y se promueva la participación ciudadana. Además, debe operar con altos estándares de ética y rendición de cuentas.
Veamos las características clave que debe tener esa asamblea legislativa, preguntémonos si la nuestra las tiene y, si no fuera el caso, qué tendríamos que hacer para temerla.
- Transparencia: las sesiones son públicas, la información legislativa es accesible, y los procesos de toma de decisiones son claros y comprensibles para la ciudadanía.
- Representatividad: la composición de la asamblea debe reflejar la diversidad de la población, asegurando que todas las voces sean escuchadas y representadas en la toma de decisiones.
- Eficiencia: la asamblea debe operar de manera ágil y efectiva, evitando la burocracia excesiva y asegurando que los procesos legislativos se desarrollen de forma oportuna.
- Compromiso con el bienestar público: las leyes aprobadas deben estar orientadas a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, promover la justicia social y proteger los derechos humanos.
- Control político: la asamblea debe ejercer un control efectivo sobre el poder ejecutivo, asegurando que el gobierno rinda cuentas por sus acciones y decisiones.
- Participación ciudadana: la asamblea debe fomentar la participación activa de los ciudadanos en el proceso legislativo, a través de consultas públicas, audiencias y otros mecanismos de participación.
- Ética y rendición de cuentas: los miembros de la asamblea deben mantener altos estándares éticos, evitando conflictos de interés y rindiendo cuentas por sus acciones y decisiones.
- Independencia: la asamblea debe ser independiente del poder ejecutivo y de cualquier grupo de interés, asegurando que sus decisiones se basen en el interés público.
- Formación y capacitación: los miembros de la asamblea deben recibir formación continua para mejorar sus habilidades y conocimientos en temas legislativos y de gobernanza.
- Uso adecuado de recursos: la asamblea debe utilizar los recursos públicos de manera eficiente y responsable, evitando el despilfarro y la corrupción
Desafíos
Lamentablemente, como señalé al principio, en Panamá, existen desafíos que ponen en duda la calidad de nuestra Asamblea. La percepción de corrupción, las demoras en la aprobación de leyes importantes, la poca participación ciudadana en el proceso legislativo, los debates poco transparentes _en ocasiones con insultos personales y violentos_ y una percepción de que las decisiones se toman en beneficio de intereses particulares alejan a la población de quienes deberían representarla. Abordar estos desafíos es clave para construir una institución ejemplar que inspire mayor confianza en la ciudadanía y contribuya al desarrollo del país.
Conclusión
Dicho todo lo anterior solo me resta subrayar que, el futuro de Panamá depende de un nuevo contrato social que garantice la calidad de sus instituciones y de la visión que tengamos de una Asamblea Legislativa ejemplar. Solo con un parlamento comprometido con los valores democráticos, la justicia y la participación ciudadana, podremos garantizar un país más justo, seguro y próspero para las generaciones venideras. Es momento de exigir y construir ese ideal, porque un Panamá mejor solo será posible si una de sus instituciones clave funciona con ejemplaridad y compromiso.
Nos toca a los panameños, vigilar que ese sea el norte que oriente de manera permanente la gestión de nuestros diputados y que no se pierda el rumbo prometido durante la campaña. Forjemos acuerdos y compromisos concertados a partir de un permanente diálogo constructivo que aporte soluciones que funcionen para la población, el gobierno, las empresas; y nos ayude a erradicar la corrupción, reducir las desigualdades, promover el desarrollo sostenible y salvaguardar nuestra democracia.
