Iniciativa “3 para el 35”

Un llamado a aumentar los precios reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas en al menos un 50% de aquí a 2035

Iniciativa "3 para el 35"

La Organización Mundial de la Salud ha presentado la iniciativa “3 para el 35”. Se trata de una importante nueva iniciativa para instar a los países a aumentar los precios reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas _los principales 3 factores de riesgo de las ENT_ en al menos un 50% de aquí a 2035, con el propósito de contribuir a frenar el aumento de las enfermedades no transmisibles (ENT), asociadas de forma directa al consumo de tabaco, alcohol y bebidas azucaradas, reducir la morbilidad, e impulsar la financiación para la salud y el desarrollo.

Para nosotros es de suma importancia esta iniciativa, pues _como sabemos_ las ENT constituyen la principal causa de enfermedad y muerte en nuestro país y debemos hacer más para prevenir y controlar estos males. Veamos la Nota de Prensa de la OMS y un resumen de la mortalidad por las ENT en Panamá.

Iniciativa “3 para el 35”: resumen de nota de prensa de la OMS y datos nacionales

De acuerdo con la Nota de Prensa de la OMS, la iniciativa “3 para el 35” es una medida concebida para frenar las ENT y generar ingresos públicos cruciales. Llega en un momento en que los sistemas de salud están sometidos a una enorme presión debido al aumento de las enfermedades no transmisibles (ENT), el encogimiento de la ayuda al desarrollo y la creciente deuda pública.

El consumo de tabaco, alcohol y bebidas azucaradas da alas a la epidemia de ENT. Estas enfermedades, en particular las cardiopatías, el cáncer y la diabetes, representan más del 75 % de todas las muertes a escala mundial. Un informe reciente demuestra que un incremento –de una sola vez– del 50 % en el precio de esos productos podría evitar 50 millones de muertes prematuras en los próximos 50 años.

En Panamá, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos durante el 2023 el 56% de las defunciones ocurridas en el territorio nacional (12,135) fueron consecuencia de las principales enfermedades no transmisibles (enfermedades del aparato circulatorio, diabetes mellitus y tumores malignos). Estas enfermedades no transmisibles están relacionadas en forma directa con estilos y condiciones de vida asociados a factores de riesgo para la salud y la vida, y con la insuficiente capacidad de nuestro sistema público de salud para la promoción de la salud, prevención y tratamiento oportuno y apropiado. Y no perdamos de vista el impacto socioeconómico de las ENT, pues es sabido que éstas constituyen una importante amenaza para el crecimiento económico y el desarrollo potencial de las naciones, pues son responsables de gastos de bolsillo significativos en los servicios de salud, y contribuyen al empobrecimiento de las familias.

La iniciativa tiene un objetivo ambicioso pero factible: recaudar USD 1 billón en los próximos 10 años. Entre 2012 y 2022, casi 140 países aumentaron los impuestos sobre el tabaco y se logró incrementar los precios reales en más del 50 % de media, lo que demuestra que un cambio a gran escala es posible.

Una colaboración estrecha es crucial para que la Iniciativa “3 para el 35” alcance los resultados deseados. La iniciativa, liderada por la OMS, reúne a un potente grupo de asociados mundiales para ayudar a los países a poner en práctica los impuestos para la salud. Son organizaciones que ofrecen una combinación de saber hacer, asesoramiento sobre políticas y experiencia en el mundo real. Al trabajar juntos, su objetivo es dar a conocer los beneficios de los impuestos para la salud y apoyar los esfuerzos en el ámbito nacional.

Objetivos de la Iniciativa

La Iniciativa “3 para el 35” introduce ámbitos de acción fundamentales para ayudar a los países combinando políticas de salud de reconocida eficacia con prácticas óptimas en la aplicación. Entre ellas se incluye el apoyo directo a las reformas dirigidas por los países teniendo presentes los siguientes objetivos:

Recortar el consumo perjudicial

Reducir el consumo perjudicial de alcohol, tabaco y bebidas azucaradas es esencial para mejorar la salud pública y prevenir enfermedades crónicas. Para lograrlo, se requiere una combinación de acciones individuales, comunitarias y gubernamentales. A nivel personal, es fundamental promover estilos de vida saludables desde edades tempranas, reforzando la educación en nutrición, autocuidado y manejo del estrés. Las campañas de concienciación pública también juegan un papel clave al informar sobre los daños asociados a estos productos.

Desde la política pública, es necesario implementar medidas efectivas como el aumento de impuestos, restricciones a la publicidad y el etiquetado claro de productos nocivos. También se debe garantizar el acceso a opciones saludables, especialmente en escuelas, lugares de trabajo y comunidades vulnerables. En paralelo, los servicios de salud deben ofrecer programas de apoyo para dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol y mejorar la alimentación.

La regulación estricta de la industria que promueve estos productos, junto con alianzas con el sector educativo y comunitario, es crucial para generar un entorno que facilite decisiones saludables. Solo mediante un enfoque integral y sostenido será posible disminuir el consumo de estos productos y avanzar hacia una sociedad más saludable y consciente.

Recaudar ingresos

Recaudar ingresos de manera sostenible y equitativa es clave para financiar sistemas de salud robustos y promover el desarrollo. Una estrategia eficaz consiste en mejorar la eficiencia de la recaudación tributaria, combatiendo la evasión fiscal y ampliando la base impositiva. Es fundamental que los sistemas tributarios sean progresivos, donde quienes más tienen contribuyan proporcionalmente más, garantizando así justicia fiscal.

Los impuestos específicos sobre productos nocivos como el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas son una fuente doblemente beneficiosa: generan ingresos y desincentivan hábitos perjudiciales para la salud. Estos fondos pueden destinarse directamente a financiar servicios de salud, prevención de enfermedades y programas sociales.

Asimismo, la revisión de subsidios ineficientes y regresivos, como los combustibles fósiles, puede liberar recursos para inversiones en salud, educación e infraestructura. La cooperación internacional también es vital, especialmente en países con economías más limitadas, mediante mecanismos como la asistencia oficial para el desarrollo y alianzas público-privadas responsables.

Finalmente, la transparencia y la rendición de cuentas en el uso de los recursos recaudados fortalecen la confianza ciudadana y la disposición a contribuir. Con voluntad política y compromiso social, es posible construir una base fiscal sólida que sostenga el bienestar y el desarrollo sostenible.

Generar amplio apoyo político 

Generar un amplio apoyo político e institucional para impulsar políticas públicas eficaces requiere liderazgo, diálogo y articulación estratégica. En primer lugar, es clave establecer una visión común, alineada con los objetivos nacionales de desarrollo y salud, que involucre a todos los ministerios relevantes, no solo al de Salud. Educación, Finanzas, Desarrollo Social, Agricultura y otros sectores deben entender que la salud y el bienestar son responsabilidad compartida y condición necesaria para el progreso.

La sociedad civil, por su parte, aporta legitimidad social, conocimiento del territorio y capacidad de movilización. Incluirla desde el diseño hasta la evaluación de las políticas fortalece la gobernanza participativa y promueve la vigilancia ciudadana. Las universidades y centros de investigación pueden aportar evidencia científica rigurosa, así como formar profesionales comprometidos con la transformación social.

Para lograrlo, es fundamental crear espacios de concertación multisectorial, promover el intercambio transparente de información y construir alianzas basadas en la confianza. Las políticas exitosas nacen del consenso, no de la imposición. Solo mediante la integración de saberes, intereses y capacidades diversas se puede consolidar un respaldo duradero que garantice la sostenibilidad de las decisiones públicas en favor del desarrollo humano y la equidad.

Acciones clave de la iniciativa 3 para el 35

  1. Movilización de los países: La OMS y sus socios involucrarán a jefes de estado, ministerios de finanzas y salud, y a la sociedad civil para generar impulso político. Los países participantes en la Iniciativa se beneficiarán del aprendizaje entre pares, el apoyo estratégico y el reconocimiento mundial.
  2. Apoyo a las políticas nacionales: Los países que soliciten asistencia recibirán apoyo directo para desarrollar políticas de impuestos a la salud personalizadas y basadas en la evidencia. Otros se beneficiarán de una plataforma de conocimiento compartido que ofrecerá orientación, herramientas y mejores prácticas.
  3. Fomento del compromiso y las alianzas: Mediante el diálogo inclusivo y la colaboración, la Iniciativa busca transformar la percepción pública y política, fomentar alianzas intersectoriales y fortalecer el papel de la sociedad civil en la promoción de la financiación sostenible de la salud.

 


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