
Los resultados de la reunión del Secretario de Estado de USA con nuestro Presidente me obligan a subrayar que los panameños necesitamos redoblar el esfuerzo para trabajar juntos en la defensa del Canal de Panamá. Garantizando en ese esfuerzo conjunto, nuestra soberanía plena sobre todo el territorio nacional y nuestros recursos, en especial nuestro Canal.
En ese sentido, le dedico este artículo compartir algunas reflexiones sobre cómo defender la soberanía y la neutralidad del Canal de Panamá, desarrollando una estrategia integral que combine diplomacia, legislación y desarrollo económico.
Por la defensa del Canal de Panamá
Aquí no estamos ni con la izquierda ni con la derecha
Vale destacar antes de entrar en materia, que la frase “aquí no estamos ni con la izquierda ni con la derecha” fue pronunciada inicialmente por Omar Torrijos Herrera, quien la repetía en múltiples ocasiones, para enfatizar que su gobierno no se alineaba ni con la izquierda ni con la derecha, sino que buscaba un camino propio y pragmático para Panamá, el cual comenzó a consolidarse en 1977 con la firma de los tratados Torrijos -Carter y la reversión del Canal _como debió ser desde siempre_ a nuestras manos.
La reunión del domingo 2 de febrero
En este contexto _basado en las declaraciones en los medios de nuestro actual presidente_ yo confiaba que este domingo le diríamos al secretario de estado norteamericano que podemos sentarnos a negociar diversos asuntos pendientes. Pero nuestra soberanía no es negociable. Que el Canal es y será nuestro. Que nos ha costado mucha sangre, sudor y lágrimas recuperar nuestro canal. Y que “no somos ni queremos ser una estrella más en el pabellón de los EE. UU.
Lamentablemente, las noticias nos dicen que el objetivo se cumplió parcialmente, pues en esa reunión aceptamos una serie de cosas que atentan con nuestra soberanía, y salimos amenazados pues el Secretario de Estado afirmó que EE.UU. “tomará las medidas necesarias” si no reduce de forma inmediata la supuesta influencia de China en el Canal.
En todo caso, esta negociación por la defensa del canal de Panamá no terminó el domingo pues el Canal de Panamá está presente en la Constitución Política de Panamá en el Título XIV, que se refiere a la Autoridad del Canal de Panamá. Allí se establece que el Canal de Panamá es un patrimonio inalienable de la nación panameña. Además, se establece que el Canal debe permanecer abierto al tránsito pacífico e ininterrumpido de las naves de todas las naciones.
El Título XIV también establece que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) es una persona jurídica autónoma de Derecho Público. La ACP es la encargada de la administración, funcionamiento, conservación, mantenimiento y modernización del Canal de Panamá.
En ese sentido los panameños esperamos que Autoridad del Canal de Panamá _aceptando la asimetría de la negociación_ defienda con valor los intereses del país de forma constructiva. Podemos negociar y hacer concesiones en áreas menos importantes para lograr un acuerdo en los temas centrales; somos capaces de buscar una solución intermedia que satisfaga parcialmente a ambas partes; podemos considerar la posibilidad de ceder _ sin debilidad ni sumisión_ en algún aspecto a cambio de obtener beneficios en otro y; lo invitamos a explorar y crear opciones creativas que vayan más allá de las posiciones iniciales que traiga el emisario del país de las barras y las estrellas.
Reflexiones sobre cómo defender la soberanía y la neutralidad del Canal de Panamá
Dicho lo anterior le dedico el resto de este artículo compartir algunas reflexiones sobre cómo defender la soberanía y la neutralidad del Canal de Panamá, desarrollando una estrategia integral que combine diplomacia, defensa, legislación y desarrollo económico.
Lo primero, y no me cansaré de repetirlo, es que debemos mantener una postura firme en defensa de la soberanía. Debemos recordarle a Estados Unidos y al resto del mundo que el Canal es parte integral de nuestro territorio y que cualquier intento de intervención o control debe alinearse con el principio de soberanía nacional. Reforzar nuestra posición como custodio del Canal en el contexto de su gobernanza internacional es clave para mantener su autonomía.
Por otro lado, deberemos enfatizar el valor geopolítico y económico del Canal, reconociendo y reforzando la importancia estratégica del Canal para el comercio global y para Estados Unidos. Al resaltar cómo el Canal es crucial para el flujo de mercancías y energía, y cómo su buen funcionamiento _como lo certifican 25 años de administración nacional_ beneficia a Estados Unidos directamente, podemos negociar acuerdos que generen beneficios económicos sin ceder soberanía.
En ese sentido, podríamos vincular acuerdos sobre el uso del Canal a otros beneficios económicos, como la apertura de mercados, acuerdos de inversión en infraestructura, o en sectores como el turismo, servicios financieros, y tecnología. Igualmente, podríamos ampliar nuestra relación con Estados Unidos más allá del Canal, abordando temas como la lucha contra el narcotráfico, el desarrollo económico, la educación y continuar invirtiendo en la modernización de las infraestructuras del Canal.
Pero, y subrayo esto, de suma importancia es el mantenimiento de la neutralidad del Canal, garantizando que se mantenga abierto para todas las naciones de manera equitativa, sin favorecer a ninguna potencia sobre otra. Esto da estabilidad y previsibilidad, factores que hacen que los acuerdos con Estados Unidos puedan ser más beneficiosos.
Es igualmente importante poner de relieve en la negociación que Panamá puede _si fuera necesario_ buscar apoyo en otras naciones y organizaciones internacionales, como la ONU, aprovechando que tenemos un asiento en Consejo de Seguridad, para garantizar que su soberanía sobre el Canal sea respetada. El apoyo de otras naciones, especialmente las que se benefician del Canal, puede ayudar a Panamá a posicionarse de manera más fuerte frente a las negociaciones con Estados Unidos. El mundo no puede aceptar la vuelta de la política del garrote y el afán expansionista del actual inquilino de la Casa Blanca.
Finalmente, recordemos que la soberanía y la neutralidad del Canal de Panamá no solo dependen de tratados, sino también de una gestión eficiente, una estrategia de seguridad integral y una diplomacia inteligente. Panamá debe seguir fortaleciendo su posición como administrador soberano del canal, evitando ser arrastrado a conflictos geopolíticos y garantizando su estabilidad económica y operativa.
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