Hace 25 años las naciones del mundo nos comprometimos con alcanzar el desarrollo sostenible para todos al suscribir la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. No lo conseguimos para todos los países y Panamá no escapó a ese fracaso.
Conscientes de la promesa incumplida, reiteramos el 25 de septiembre de 2015, nuestro compromiso con el desarrollo sostenible para todos, mediante la erradicación de la pobreza; la promoción del crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos; reducir las desigualdades, asegurando la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible que deberemos cumplir para el 2030.
En ese contexto, los panameños hemos formulado _quinquenio tras quinquenio_ diversos planes estratégicos para alcanzar el desarrollo sostenible para todos. Hoy tenemos el PEG 2025-2029. Aunque tiene el potencial de contribuir significativamente al logro del desarrollo pendiente, los ciudadanos estamos obligados a acompañar vigilantes su ejecución.
Desarrollo sostenible para todos
Poniendo en perspectiva el desarrollo del PEG 2025-2029
Los dos párrafos previos nos hablan de una historia que a algunos les parecerá lejana, pero no lo es. Es obligatorio traerla al imaginario colectivo de los panameños pues, los 17 objetivos que acordamos para alcanzar el desarrollo sostenible, tienen hoy tanta vigencia _o más porque no hemos cumplido_ como entonces, y deben estar en la mente y el corazón de nuestros tomadores decisiones.
Y no puede ser de otro modo pues, a falta de solo seis años del compromiso acordado, el progreso actual está muy lejos de lo que se requiere para alcanzar el desarrollo sostenible. De hecho _ según el último informe (2024) de los ODS_ solo el 17% de las metas de los ODS están bien encaminadas, casi la mitad muestra un progreso mínimo o moderado y el progreso en más de un tercio se ha estancado o incluso ha retrocedido.
Lógicamente que las cifras anteriores corresponden a promedios mundiales y el nuestro es un país con mejores condiciones que muchos otros. No obstante, esas mejores condiciones no son iguales en todo nuestro territorio, pues la desigualdad histórica que nos ha caracterizado, ocasiona que cientos de miles de panameños se vean invisibilizados, en condiciones de exclusión y segregados por un sistema que _hasta ahora_ ha favorecido los privilegios de unos en desmedro de otros que reclaman igualdad y dignidad.
Entonces, esperando haber puesto en perspectiva el contenido del Plan que necesitamos para alcanzar el desarrollo sostenible para todos, me pregunto si el PEG 2025-2029 presentado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en el mes de diciembre próximo pasado, es ese Plan necesario.
¿Tenemos el plan necesario?
No es una pregunta fácil y la respuesta definitiva la tendremos al final del período de este gobierno. Sin embargo la lectura del documento me permite aventurar que tiene el potencial de contribuir significativamente al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De hecho, al enfocarse en el crecimiento económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental, el PEG se alinea con la visión de la Agenda 2030. Pero no perdamos de vista que el país se encuentra en una encrucijada. Con un 14% de la población viviendo en pobreza extrema y una creciente desigualdad.
En ese sentido, parafraseando al Secretario General de las Naciones Unidas, es la hora de que todos los sectores de la sociedad panameña se movilicen en favor de un quinquenio de acción en tres niveles para alcanzar las metas de los 17 objetivos de desarrollo sostenible: acción a nivel nacional para garantizar un mayor liderazgo, más recursos y soluciones más inteligentes, que incluya las transiciones necesarias en las políticas, los presupuestos, las instituciones y los marcos reguladores del gobierno central y las autoridades locales; y acción por parte de las personas, incluidos la juventud, la sociedad civil, los medios de comunicación, el sector privado, los sindicatos, los círculos académicos y otras partes interesadas, para generar un movimiento imparable que impulse las transformaciones necesarias.
Especial atención deberemos prestarle a la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones. Para ello deberemos mantener un crecimiento económico sostenible, inclusivo y equitativo, que cree mayores oportunidades para todos, que reduzca las desigualdades, mejore los niveles de vida básicos, fomente el desarrollo social equitativo e inclusivo y promueva la ordenación integrada y sostenible de los recursos naturales y los ecosistemas.
No me da el espacio para analizar lo que debemos hacer para alcanzar los 17 objetivos. Sin embargo, es forzoso subrayar que a mediados del 2020 Panamá presentó su segundo informe nacional voluntario de los ODS por lo que es evidente que necesitamos conocer y analizar el avance para cada una de las 169 metas, teniendo presente que son conexas de carácter integrado e indivisible.
Finalmente, es necesario tener presente como un gran factor positivo, que, de acuerdo con los voceros oficiales, el gobierno contará con B/.30,277 millones hasta 2029 con impacto directo en sectores claves. Eso sí _como señalan las mismas autoridades_ cumpliendo con las estrictas medidas de transparencia, gasto eficiente y responsabilidad fiscal.
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