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Seguridad alimentaria y nutricional sostenible en Panamá

Argumentos para acabar con la inseguridad alimentaria y nutricional, y erradicar el hambre en todos los hogares panameños

Seguridad alimentaria y nutricional sostenible en Panamá

Complemento este artículo sobre la seguridad alimentaria y nutricional sostenible en Panamá, invitándolos a la lectura _al final_ de las reflexiones que nos ofrece Marco Pino, especialista en Salud Pública Alimentaria, en su artículo “Desafíos para la Seguridad Alimentaria y la Competitividad Agropecuaria Nacional”.

Mantengo la invitación a la lectura de la reciente publicación del Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, elaborado elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/ OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (WFP).

Así mismo, reitero la invitación a la lectura del Informe Especial conjunto (CEPAL, FAO y PMA) titulado Hacia una seguridad alimentaria y nutricional sostenible en América Latina y el Caribe en respuesta a la crisis alimentaria mundial, en el cual las tres agencias presentaron llaman a fortalecer la producción agrícola y los sistemas de protección social y extender su alcance en el área rural para responder al triple desafío de combatir la inseguridad alimentaria y el aumento de la pobreza extrema, y apoyar la producción de alimentos en la región.

Finalmente, subrayo la necesidad de robustecer las estrategias para alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional sostenible en nuestro país, así como  fortalecer las estrategias para superar la injusta desigualdad, alcanzar el desarrollo para todos en todos los lugares, acabar con la inseguridad alimentaria y nutricional, mitigar en serio la pobreza multidimensional y erradicar el hambre en todos los hogares panameños.

Seguridad alimentaria y nutricional sostenible

Una mirada a los dos informes de las NNUU

Comparto los mesajes centrales del Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional – América Latina y el Caribe y los invito a la lectura completa del documento.

Por su parte, la CEPAL, junto con la FAO y el PMA, presentaron un nuevo Informe Especial conjunto titulado Hacia una seguridad alimentaria y nutricional sostenible en América Latina y el Caribe en respuesta a la crisis alimentaria mundial. El informe analiza el contexto internacional y cómo las crisis sucesivas, junto con la guerra en Ucrania, están afectando el acceso de América Latina y el Caribe a los alimentos y a insumos claves para la agricultura regional, lo que hace peligrar la seguridad alimentaria de los habitantes de la región, especialmente de la población más vulnerable. En ese contexto llaman a fortalecer la producción agrícola y los sistemas de protección social y extender su alcance en el área rural para responder al triple desafío de combatir la inseguridad alimentaria y el aumento de la pobreza extrema, y apoyar la producción de alimentos en la región. Comparto los principales argumentos de la propuesta que se hace para un plan de seguridad alimentaria, subrayando la disponibilidad asistencia técnica a nuestro país en la elaboración de respuestas de política a la crisis de los alimentos y los fertilizantes y, en general, la mejora de la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas agroalimentarios, y los invito a la lectura completa del documento.

Importancia de la seguridad alimentaria y nutricional sostenible para Panamá 

A primera vista, muchos panameños podríamos pensar que, “esto no es con nosotros”, pues _ según el Ministerio de economía y finanzas _ mantenemos muy buenos indicadores de crecimiento económico, así como un aumento sostenido de la ocupación y una tendencia a la baja de la inflación.

Aunque reconozco la veracidad de lo manifestado arriba, y felicito nuestro esfuerzo público, privado y social; no podemos dejarnos encandilar por el brillo de los macro indicadores que mantenemos, y perder de vista que son promedios nacionales que ocultan la injusta desigualdad que nos caracteriza, y causa que aquí también enfrentemos al triple desafío de combatir la inseguridad alimentaria, el aumento de la pobreza extrema, y apoyar la producción de alimentos en todo el territorio.

Lo anterior no es una declaración sin fundamento. En nuestro país la pobreza multidimensional afecta a cerca de un millón de panameños. Es de esperar que los ingresos monetarios de esas familias no llegan a cubrir la mitad del costo calórico de la canasta básica familiar por mes. Por lo tanto, no parecen estar en capacidad de protegerse contra el hambre y, muy probablemente, la están padeciendo de forma ocasional o permanente. De hecho, según cifras oficiales, cerca de 250 mil panameños se acuestan con hambre cada noche.

Además esa pobreza multidimensional se incrementa por el contexto de sucesivas crisis internacionales, incluida la guerra en Ucrania y por la amenaza a la salud pública y a la economía que plantea la sexta ola de COVID-19, ocasionada ahora por nuevas cepas del letal microbio, más contagiosas y capaces _ según algunos estudios _ de evadir nuestras defensas y causar más enfermedad grave, hospitalizaciones y muertes.

En ese contexto es obligatorio subrayar la necesidad de fortalecer las estrategias para superar la injusta desigualdad, alcanzar el desarrollo para todos en todos los lugares, promover la seguridad alimentaria y nutricional sostenible, mitigar en serio la pobreza multidimensional arriba mencionada y erradicar el hambre en todos los hogares panameños. La publicación mencionada al inicio nos ofrece argumentos que debemos considerar, veamos algunos de ellos.

Para comenzar, señala NNUU, en un escenario regional donde la pobreza multidimensional está cada vez más vinculada a la inseguridad alimentaria y nutricional y donde diferentes crisis se están sumando a inequidades estructurales profundas, los sistemas de protección social, incluyendo los programas nacionales de alimentación escolar, juegan un papel fundamental en mitigar la vulnerabilidad de las personas antes, durante y después de las crisis.

En ese sentido, las agencias citadas en los dos informes hacen un llamado a fortalecer los sistemas de protección social en las zonas rurales, particularmente orientados a agricultores familiares; y eliminar las restricciones al comercio internacional de alimentos y fertilizantes. Este fortalecimiento de los sistemas de protección social contribuirá al fortalecimiento de la producción agrícola para enfrentar con éxito el desafío de promover seguridad alimentaria y nutricional sostenible y, por ende la pobreza y el hambre.

No será tarea fácil, pues a pesar de contar con un importante superávit comercial agropecuario, América Latina y el Caribe _ y por ende Panamá _ está expuesta a los problemas de producción y comercialización y a las alzas de precios derivados de la guerra en Ucrania.

Por ello, recomiendan garantizar también el acceso de los pequeños productores a los fertilizantes y biofertilizantes. Es una medida necesaria y válida si se focaliza en los productores que más lo necesitan y se condiciona a la mejora de la eficiencia en el uso de estos insumos y de la sostenibilidad de la actividad agropecuaria. El financiamiento de esas iniciativas debe incluir no solo los presupuestos públicos, sino también a los bancos de desarrollo, la banca privada (con la creación de mecanismos de garantía) y otras alternativas de financiamiento internacional como los bonos verdes y sociales.

Finalmente, se enfatiza que la complejidad y la magnitud de las políticas que se requieren para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional sostenible, conciliar las respuestas de emergencia con la reducción de problemas estructurales y fiscales demandan la coordinación en diversas áreas —macroeconómica, social y productiva— y la articulación de las respuestas a nivel regional.

Desafíos para la Seguridad Alimentaria y la Competitividad Agropecuaria Nacional

A continuación las reflexiones que nos ofrece Marco Pino, especialista en Salud Pública Alimentaria.

La Seguridad Alimentaria y Nutricional del pueblo panameño es una prioridad nacional que nos concierne a todos, desde productores hasta consumidores. Sin embargo, enfrentamos desafíos estructurales que impactan directamente nuestra capacidad para garantizar una oferta de alimentos suficiente, variada y a precios competitivos. Estos problemas se derivan, en gran medida, de la falta de competitividad técnica, logística y comercial que afecta a la producción nacional.

Esta situación es el resultado de una gestión gerencial y administrativa deficiente a lo largo de décadas, lo que ha impedido un desarrollo agropecuario robusto y sostenible. Esto ha limitado el acceso a mercados nacionales e internacionales, afectando la rentabilidad y la viabilidad del negocio para muchos productores.

La Responsabilidad de las Entidades y la Apertura de Mercados
Desde la ratificación de acuerdos comerciales internacionales, como la incorporación a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1997 y el Tratado de Promoción Comercial (TPC) con los Estados Unidos en 2007, entidades clave como el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) y el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) no han logrado impulsar el sector. Han pasado más de 30 años sin que se haya asegurado de manera efectiva la compra y comercialización de la totalidad de la producción nacional, exacerbando la incertidumbre para los productores.

En lugar de enfrentar estos problemas con la seriedad y la capacidad técnica que merecen, a menudo hemos observado una tendencia a buscar culpables, impulsada por la politiquería y la desinformación. Esta falta de liderazgo y visión estratégica ha llevado a decisiones erróneas, como la eliminación de instituciones sin resolver las deficiencias de fondo. Como hemos afirmado, “la fiebre no está en la sábana”, es decir, el problema no reside en las instituciones, sino en la gestión.

Un Llamado a la Acción y a la Búsqueda de Soluciones
Es momento de reaccionar de manera inteligente y decisiva. Es imperativo dejar de lado la politiquería y el egoísmo para plantear propuestas sólidas y técnicamente correctas. Es fundamental que, como nación, renegociemos los tratados comerciales, presentando nuestras necesidades y expectativas de forma clara y contundente ante los organismos y países socios.

Además, es crucial solicitar ayuda y cooperación internacional para elaborar un plan estratégico de desarrollo agropecuario. Este plan debe centrarse en potenciar la competitividad del sector y garantizar la comercialización de sus productos.

Solo con una visión unificada, propuestas concretas y una gestión transparente y eficiente podremos construir un futuro próspero para nuestro campo, asegurando la Seguridad Alimentaria para todos los panameños.

 

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