
En seguimiento a mi artículo previo me refiero a la necesidad de tener un sistema de protección social universal, integral y resiliente en nuestro país.
Se trata de un asunto clave para el desarrollo y la cohesión social, particularmente pertinente para Panamá. Como sabemos, las profundas disparidades regionales y las altas tasas de pobreza en las comarcas indígenas siguen siendo un desafío significativo. Esto hace evidente la necesidad de diseñar políticas públicas mejor articuladas, adaptadas a las condiciones locales, culturalmente pertinentes y territorialmente diferenciadas.