
Comparto mi columna de La Estrella de Panamá en la que me refiero a la paradoja demográfica de Panamá, utilizando como referencia los argumentos de la ONU sobre las ciudades que se vacían en países que crecen, y ciudades que crecen en países que se vacían.
No es una curiosidad estadística lejana ni un problema exclusivo de Asia o Europa. Leída en clave panameña, es una advertencia directa sobre el tipo de país que estamos construyendo: no uno que se queda sin gente, sino uno que pierde equilibrio territorial, resiliencia climática y cohesión social.