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Estado de la Seguridad Vial en la Región de las Américas

Estado de la Seguridad Vial en la Región de las AméricasComparto traducción libre de las conclusiones y recomendaciones del reciente informe sobre el estado de la Seguridad Vial en la Región de las Américas (Organización Panamericana de la Salud 2019), complementado con una breve mirada a nuestra situación nacional, y los invito a la lectura completa del documento (en inglés todavía), pues en Panamá la seguridad vial es un asunto lejos de resolverse, y la inseguridad vial que prevalece, ocasiona elevadas cifras de accidentes y fallecidos, que mantiene una tendencia al aumento, a pesar de los compromisos que hemos suscrito y planes que hemos formulado. Debe ser un informe orientador del quehacer de nuestras nuevas autoridades de tránsito y transporte terrestre, policía, salud y educación.

Estado de la seguridad Vial en la Región de las Américas: Conclusiones y recomendaciones.

En esta edición del informe sobre el estado de la seguridad vial en la Región de las Américas se presentan los datos y la información más reciente disponibles sobre diversos aspectos de la seguridad vial, y en una segunda parte, se presenta una evaluación sobre el progreso de cada país respecto a la creación y la aplicación de legislación que garantiza la seguridad en las vías del tránsito. Los resultados indican que las tendencias actuales no permitirán que la Región cumpla con la meta de los ODS de reducir a la mitad el número de muertes causadas por el tránsito para 2020 (ODS3.6), por lo que la seguridad vial debe priorizarse como un tema de suma importancia en todos los países de la Región.

Una mirada al estado de la seguridad vial en Panamá

Como he señalado en otras publicaciones, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censo, en el período comprendido entre 2014 al 2017, un total de 1,700 personas perdieron la vida en un accidente de tránsito (¡una persona fallecida cada día!). El 44% correspondieron a atropellos, 43% a colisiones y 13% a vuelcos. Estas cifras, que también muestran una tendencia al aumento, son el más descarnado reflejo de la anarquía en la calle de nuestra ciudad. De hecho, a excepción de los domingos, no hay un día ni una hora, en la cual no estemos en riesgo de ser atropellados o participar en una colisión. Con respecto a las víctimas, cerca de 57,000 personas resultaron heridas en el mismo período. (¡38 por día!). Es clara la evidencia de que en el país no mejora la seguridad vial.

En el mismo período la cantidad de vehículos en circulación registrados en la república pasó de 650,854 a 830,000, lo cual implica casi un millón de conductores cuya capacidad, responsabilidad, pericia, educación, y solidaridad humana debe ser garantizada por ellos mismos recuperando los valores cívicos, éticos y morales que hemos perdido. Y por las autoridades nacionales, exigiendo el cumplimiento de todos los requisitos para la circulación de vehículos en excelente estado y para obtener una licencia de conducir, sin contribuir a la anarquía al volante.

Finalmente, es importante subrayar que de acuerdo al Plan Nacional Para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020 de la República de Panamá, los costos de la atención de un paciente proveniente de un accidente de tránsito (heridos) le cuesta al Estado Panameño aproximadamente 9,800 balboas y un tiempo promedio de recuperación de 43 días. Por lo tanto, la atención de 15,000 heridos anuales nos cuesta alrededor de 150 millones de balboas anuales. Eso sin contar los gastos de las familias, el costo de 43 días de recuperación y el costo de las reparaciones y pagos de seguros de los vehículos accidentados.

Dos reflexiones finales

Como he señalado en casi todas mis publicaciones previas, reitero ahora que, los panameños tenemos que comprometernos con revertir esta tendencia, comenzando por la recuperación de nuestros valores cívicos y morales, y cuando nos subamos a un vehículo o seamos peatones; tomemos conciencia de los factores de riesgo que influyen en la posibilidad de un accidente y en la gravedad del mismo. Cumplamos con las leyes y normativas de tránsito, y seamos responsables, cuidándonos y protegiendo las vidas de los demás conductores y peatones.

Pero al final, las leyes y reglamentos valen poco o nada, si las autoridades la policía no tienen al apoyo institucional necesario para empoderarse de su investidura a la hora de dirigir el tráfico en las horas pico, y hacen valer su autoridad, multando con firmeza a todo el que contravenga el reglamento y las leyes de tránsito. Es verdaderamente triste ver todos los días a muchos conductores cometiendo infracciones serias de tránsito, delante de los policías, mientras algunos de éstos permanecen indiferentes, voltean la cabeza y prefieren mirar para otro lado.

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