
La necesidad de fortalecer el Financiamiento para acabar con la desnutrición es un imperativo nacional. Como sabemos , en nuestro país, producto de la interacción entre el consumo inadecuado de alimentos y las infecciones frecuentes, la desnutrición infantil es un grave problema de salud pública, afectando principalmente a los infantes de nuestras comarcas y provincias más pobres.
En ese sentido _aprovechando que las autoridades nacionales han presentado una propuesta presupuestaria de $34.900 millones para 2026_ le dedico este artículo a compartir los principales argumentos de los que considero los dos principales orientadores del quehacer nacional para erradicar la desnutrición: “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición 2024”, dedicado al tema del financiamiento para acabar con la desnutrición, y; el “Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado, Panamá 2030”, tan vigente hoy como ayer. Tenemos los recursos financieros, que no falte la voluntad política.
Finalmente, complemento esta entrada invitándolos (ver al final) a la lectura de la reciente publicación de la CEPAL titulada: “El costo de la doble carga de la malnutrición: principales impactos sociales y económicos en ocho países de América Latina”.
Una breve mirada a la desnutrición infantil en Panamá
Como he señalado en varios artículos previos, el documento “Índice de Pobreza Multidimensional de Niños, Niñas y Adolescentes de Panamá 2018”, nos informa que un total de 15.6 % de NNA pobres multidimensionales carece de una alimentación variada. Este problema es mayor en las comarcas indígenas del país: en el 62.6 %, los NNA en pobreza multidimensional de la comarca Guna Yala están privados en este indicador, seguido por la comarca Ngäbe Buglé (59.3 %) y Emberá (49.9 %) y las provincias de Darién (27.7 %) y Bocas del Toro (23.9 %).
Y no hace falta ser un genio o adivino para suponer que la situación hoy debe ser similar o peor que hace seis años. Como subrayó recientemente la propia FAO, “aunque los efectos de la pandemia de la COVID-19 sobre la malnutrición aún no se han revelado del todo, se esperan impactos negativos sobre varias formas de malnutrición.
Lamentablemente, no encontré información nacional actualizada sobre este importante problema de salud pública, lo cual no contribuye a la formulación de estrategias adecuadas, y _lo cual es más preocupante_ tampoco encontré en el documento “Plan de gobierno: alianza para salvar a Panamá”, una referencia directa para enfrentar este grave problema.
Esta situación tiene graves consecuencias de pobreza, logros educativos insuficientes, acceso inadecuado a alimentos, servicios de salud y saneamiento insuficientes o ausentes. Además, el estado de nutrición de la madre, antes y durante el embarazo determina la salud de ella, y el estado de salud del feto y el recién nacido. Como si fuera poco, agrava el panorama, el hecho de que la desnutrición infantil (aguda hoy), se hace crónica, reproduciéndose en hijos y nietos de los niños desnutridos de hoy, pues no ha sido una prioridad real y efectiva para los gobernantes y la sociedad.
Financiamiento para acabar con la desnutrición
En ese contexto, recomiendo a nuestras autoridades, productores y empresarios, que le den lectura positiva a la publicación “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición 2024”, producido por FAO, IFAD, UNICEF, WFP y WHO, cuyo tema es: Financiamiento para acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas. Allí, las agencias participantes enfatizan que lograr el ODS 2 Hambre Cero requiere un enfoque multifacético, que incluya transformar y fortalecer los sistemas agroalimentarios, abordar las desigualdades y garantizar alimentos saludables asequibles y accesibles.
Diagrama conceptual de la nueva definición de financiación para la seguridad alimentaria y la nutrición destinada a poner fin al hambre y la inseguridad alimentaria y todas las formas de malnutrición
Fuente: FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS. 2024. Versión resumida de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2024: Financiación para acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas. Roma, FAO. https://doi.org/10.4060/cd1276es
El documento proporciona una definición de financiación para la seguridad alimentaria y la nutrición y la orientación para implementarla. Además _y debemos aprovecharlo pues nos faltan datos actualizados_ para apoyar dicha implementación, las cinco organizaciones se comprometen a promover y apoyar el desarrollo de datos para un mejor sistema de contabilidad mundial de la financiación para la seguridad alimentaria y la nutrición.
Al final, parafraseando a las agencias del SNU, subrayo que estimar la brecha en la financiación para la seguridad alimentaria y la nutrición, y movilizar formas innovadoras de financiación para cerrarla debe estar entre las principales prioridades de nuestro gobierno. En ese sentido, las políticas, la legislación y las intervenciones para acabar con el hambre y la desnutrición, garantizando que todos los panameños tengan acceso a alimentos seguros, nutritivos y suficientes, y para poner fin a todas las formas de malnutrición, requieren una importante movilización de recursos.
Asegurar la producción y disponibilidad de alimentos para garantizar la reducción del hambre, fomentando la seguridad alimentaria
Íntimamente vinculado con lo anterior, está la necesidad de retomar las propuestas del “Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado, Panamá 2030”, elaborado por el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, con el apoyo del PNUD, y plenamente vigente hoy. Allí, se subraya la necesidad de “asegurar la producción y disponibilidad de alimentos para garantizar la reducción del hambre, fomentando la seguridad alimentaria” y se proponen claras y vigentes intervenciones para lograrlo. La propuesta no deja dudas sobre la importancia del financiamiento para acabar con la desnutrición.
El documento señala que, la reducción del hambre, la desnutrición y la mal nutrición pasa por amplificar las formas de seguridad alimentaria centradas en las medidas socioeducativas dirigidas hacia los núcleos de población en los cuales existe prevalencia de prácticas nutricionales que no fomentan el adecuado desarrollo en la primera infancia. El énfasis está en la población vulnerable como, por ejemplo, la desnutrición y los programas de alimentación complementaria para niños, mujeres y adultos mayores en riesgo. Reducir la desnutrición infantil, así como los indicadores de mortalidad infantil y materna (comarcas y zonas rurales). Además de desarrollar la seguridad alimentaria nacional, más aún, con una política de soberanía alimentaria, la cual, debe tener como centro la producción diversificada para garantizar la disponibilidad y acceso a los alimentos en Panamá.
10 proyectos premiados por su innovación para alcanzar el Hambre Cero en América Latina y el Caribe
El Hub de Innovación para América Latina y el Caribe (HZero), gestionado por el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas en Colombia, celebró la conclusión de un programa que apoyó a 10 proyectos innovadores de seis países de la región que en conjunto impactan la vida de más de 85,000 personas y contribuyen al logro la meta Hambre Cero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Más de 200 proyectos se postularon al programa Acelera HZero cuando se hizo la convocatoria regional pidiendo propuestas con el objetivo de acelerar el crecimiento de proyectos innovadores y disruptivos que contribuyan a alcanzar el Hambre Cero.
En el evento, conocido en el mundo de la innovación como Demo Day, los integrantes de los proyectos contaron sus experiencias en el programa Acelera HZero, sus perspectivas a futuro y el impacto que están generando para mejorar las vidas de las personas en la región.
Los 10 proyectos ganadores del programa Acelera HZero (para alcanzar el hambre cero) fueron:
- Afoacuaponia (Colombia)
- Agros (Perú)
- Bancalimentos (Colombia)
- CliMapp (proyecto interno de WFP Colombia y Ecuador)
- Enparalelo (Cuba)
- EntoPiruw (Perú)
- La Divina Papaya (Ecuador)
- Nutrivida (Costa Rica)
- Pilotas Resilientes (proyecto interno de WFP Guatemala)
- Siembraco (Colombia)
La importancia del financiamiento para acabar con la desnutrición es clara en todos los proyectos.
El costo de la doble carga de la malnutrición
En el documento se incluye una síntesis de los principales resultados de los estudios del Costo de la Doble Carga de la Malnutrición realizados en Chile, el Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, el Perú y la República Dominicana, entre los años 2014 y 2019. Esta información es precedida por una breve reseña del contexto económico y social actual en la región y se complementa con algunas de las principales propuestas de política pública en materia de seguridad alimentaria y nutricional (SAN) para alcanzar las metas del ODS 2 para erradicar la malnutrición en todas sus formas.
El trabajo realizado en cada uno de los países se enfoca en estimar los impactos sociales y económicos que resultan de la desnutrición entre niños y niñas menores de 5 años y el sobrepeso y obesidad que afecta a la población de 20 años y más. Así, se analizan las estimaciones de la cantidad de población con malnutrición en cada país y sus efectos en la morbilidad y mortalidad, el desempeño educacional, el trabajo y la productividad.
Ver documento completo aquí.
