
Los invito a la lectura de este artículo en el cual propongo que el cumplimiento con las metas del ODS 11 para el desarrollo de ciudades y comunidades sostenibles debe ser el propósito de nuestros alcaldes, representantes de corregimiento y juntas comunales. Para ello cuentan con sus presupuestos regulares, y más de 200 millones de balboas que han sido transferidos a las juntas comunales en los últimos tres años gracias a la llamada descentralización paralela.
Para ayudarnos a cumplir con estas metas, complemento invitándolos a la lectura del Índice de Ciudades Sostenibles de Arcadis 2022 que nos permite conocer cuáles son las ciudades más sostenibles del planeta y qué estan haciendo; así como la publicación del BID titulada “Sistemas de ordenamiento territorial en América Latina y el Caribe: documento resumen”, y; las publicaciones previas sobre el tema en este Blog.
También es obligatorio que los ciudadanos ejerzamos nuestro derecho y deber de controlar la gestión de alcaldes, representantes de corregimientos y juntas comunales para cerrarle las puertas al clientelismo y la politiquería frente a tantas necesidades de los panameños, las cuales, por cierto también las conocemos y las conocen las autoridades.
Ciudades y comunidades sostenibles: aprovechemos la descentralización paralela
Para comenzar, subrayo que, no estoy afirmando que todos nuestros alcaldes y representantes no van a hacer un buen uso de esos recursos. De hecho, acepto que los recursos son necesarios, reconozco que la descentralización es una práctica gerencial necesaria, y que, aunque tenemos funcionarios carentes de las virtudes de la necesaria ética pública; también tenemos, y muchos, representantes, juntas comunales y alcaldes, esforzados en desarrollar una gestión pública eficaz y transparente, necesaria para resolver las demandas de todos los habitantes de su territorio de influencia, y contribuir a alcanzar el desarrollo sostenible con justicia y equidad en el mismo.
En este contexto, considero que las metas del ODS 11: ciudades y comunidades sostenibles, nos ofrecen una imagen de los que deberían ser los objetivos de nuestras autoridades locales. Entonces, démosles una mirada a los problemas que enfrentamos para alcanzar las _ que considero _ principales metas de este objetivo, e invito a nuestras autoridades y candidatos a utilizar los recursos de la descentralización para desarrollar estrategias que permitan superar estas situaciones. Estamos a solo siete años de que se cumpla el plazo para alcanzar los Objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y debe ser obligatorio que esos millones se destinen a lograr que nuestras ciudades, corregimientos y barrios sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
Descentralización paralela y metas del ODS 11
Comencemos preguntándonos si la gestión de nuestras autoridades busca asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales, que es la primera meta del objetivo. Baste darle una mirada a la situación de los servicios públicos, incluyendo las zonas verdes y parques, así como la seguridad en las barriadas marginales de cualquiera de nuestras provincias, para concluir con tristeza que estamos lejos de alcanzar esta meta, aún en el contexto de la descentralización.
Es igualmente importante destacar el acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos. Lamentablemente, aún estamos lejos de alcanzar este objetivo. Si intenta abordar un autobús o un taxi durante las horas pico, podrá comprobarlo por sí mismo: la puntualidad y la seguridad son un desafío. Además, a pesar de contar con un plan nacional de seguridad vial, sigue siendo una ilusión en muchos aspectos. Aunque existen leyes y reglamentos, las principales causas de accidentes y muertes persisten: el exceso de velocidad, las distracciones como el uso del teléfono mientras se conduce, el estrés diario, la conducción bajo los efectos del alcohol, la falta de habilidad al volante y el incumplimiento de las normas de tráfico. Como resultado de esta situación, cada año se pierden en promedio 300 vidas en accidentes y miles de personas resultan heridas, lo que afecta tanto a su economía y bienestar, así como al de sus familias.
Una de nuestras mayores deficiencias, especialmente en las principales ciudades capitales de provincia, radica en el cumplimiento de la meta de urbanización inclusiva y sostenible. Es conocido y sufrido que el crecimiento urbano ha sido anárquico, y sin planificación alguna, salvo en las agendas de los empresarios que construyen y la institución que proporciona los permisos. Existe un auge desordenado de construcciones desproporcionadamente inmensas para los barrios donde están ubicándose, afectando nuestra movilidad, el aire que respiramos, provocando tranques vehiculares, inundaciones, y generando estrés y accidentes.
Para ayudarnos en este sentido, la publicación del BID citada al inicio, describe los sistemas de ordenación del territorio en 26 países de América Latina y el Caribe (ALC), profundizando en 13 de ellos. El análisis abordó los marcos normativos, las políticas y los instrumentos de desarrollo territorial y urbano. Además, se analizaron las leyes, programas e instituciones encargadas de preservar los derechos de los pueblos originarios -indígenas y tribales- fueron revisados, con el fin de asegurar su participación en estos procesos.
Como ejemplos de gobernabilidad en el ordenamiento territorial y la planificación urbana, se incluye una síntesis de tres estudios de caso en ciudades de ALC: El Área Metropolitana de Mendoza en Argentina; el Área Metropolitana del Valle de Aburrá en Colombia; y el Distrito Cultural e Histórico de Cartagena de Indias en Colombia, señalando los principales logros y desafíos para su consolidación. Las conclusiones del documento reflejan los principales avances y desafíos que aún persisten en esta materia en ALC y un balance sobre la definición y creación de un Sistema de Ordenamiento Territorial en los países.
Finalmente, se hacen recomendaciones generales realizadas respecto a los procesos de ordenamiento territorial, en cuanto a los aspectos técnicos a fortalecer local y nacionalmente y las áreas de trabajo a profundizar.
En cuanto a la contaminación del aire y la gestión de desechos, queda evidente el incumplimiento que enfrentamos. La presencia de basura en nuestras ciudades es un problema visible en cada esquina, ya que los ciudadanos la arrojamos sin consideración, esperando que la Autoridad de Aseo la recoja, aunque ellos alegan no tener suficientes recursos. Debido a esta falta de recolección oportuna, especialmente en los barrios menos privilegiados, la basura se acumula, convirtiéndose en criaderos de plagas y fuentes de enfermedades. Además, este problema se agrava durante las lluvias, ya que los desperdicios obstruyen los cauces de los ríos, causando inundaciones. También debemos abordar los problemas causados por la presencia de un vertedero de basura en pleno centro de la ciudad y la contaminación del aire generada por la gran cantidad de vehículos automotores, que superan el millón de unidades circulando diariamente por nuestras calles.
Todas las metas del ODS 11
En el siguiente gráfica, comparto todas las Metas de ODS 11 y reitero que deben ser el referente obligado para nuestras autoridades actuales y candidatos a puestos de elección popular para la gestón de la descentralización para el desarrollo de ciudades y comunidades sostenibles.
Las cinco ciudades más sostenibles de América Latina
Según el Índice de Ciudades Sostenibles de Arcadis 2022, los cinco primeros lugares del índice general están ocupados por un grupo de capitales del norte de Europa más Tokio, que ocupa el tercer lugar y es la única ciudad asiática entre las 20 primeras. No hay ciudades estadounidenses entre las cinco primeras y sólo dos – las ciudades de la costa oeste, Seattle y San Francisco – llegan al top 10 (aunque las ciudades estadounidenses dominan el pilar de beneficios, no obtienen buenos resultados en Planeta ni en Personas).
Por otro lado, las cinco ciudades más sostenibles de América Latina son:
- Bogotá, Colombia (puesto 78): Bogotá es una de las ciudades más sostenibles de América Latina. Ha implementado una serie de políticas y programas para reducir su impacto en el medio ambiente, como la inversión en energías renovables, la promoción del transporte público y la protección de los espacios verdes.
- Ciudad de México, México (puesto 79): Ciudad de México es otra ciudad latinoamericana que está comprometida con la sostenibilidad. Ha implementado una serie de políticas y programas para reducir su impacto en el medio ambiente, como la inversión en energías renovables, la promoción del transporte público y la protección de los espacios verdes.
- Santiago de Chile, Chile (puesto 80): Santiago de Chile es una ciudad que está trabajando para convertirse en una ciudad más sostenible. Ha implementado una serie de políticas y programas para reducir su impacto en el medio ambiente, como la inversión en energías renovables, la promoción del transporte público y la protección de los espacios verdes.
- Lima, Perú (puesto 81): Lima es una ciudad que está trabajando para convertirse en una ciudad más sostenible. Ha implementado una serie de políticas y programas para reducir su impacto en el medio ambiente, como la inversión en energías renovables, la promoción del transporte público y la protección de los espacios verdes.
- Buenos Aires, Argentina (puesto 82): Buenos Aires es una ciudad que está trabajando para convertirse en una ciudad más sostenible. Ha implementado una serie de políticas y programas para reducir su impacto en el medio ambiente, como la inversión en energías renovables, la promoción del transporte público y la protección de los espacios verdes.
Conclusión
Para concluir, subrayo que la eficacia y transparencia de la gestión de los recursos de la descentralización no es competencia exclusiva de los alcaldes, representantes de corregimiento y sus equipos. Aunque la responsabilidad primaria, ineludible e intransferible, recae en dichos funcionarios, es obligatoria la participación de la sociedad civil en pleno: ciudadanos, académicos y empresa privada para garantizar que nuestras ciudades y comunidades sean sostenibles. ¡Tenemos la palabra todos!
