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Quinto informe de progreso y desafíos de la Agenda 2030Comparto resumen del prólogo del documento de la CEPAL titulado Quinto informe sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe y los invito a la lectura completa del informe.

En este documento, se presentan propuestas específicas en cuatro áreas en las cuales debemos seguir trabajando: el fortalecimiento del multilateralismo, en particular en materia de financiamiento para el desarrollo; la mejora de la implementación de las políticas productivas, sociales y ambientales de alcance nacional y regional; el aumento de la resiliencia de las instituciones, y la superación de conflictos mediante acuerdos y pactos.

También recordemos que, a mediados del 2020 Panamá presentó su segundo informe nacional voluntario de los ODS. Aunque es probable que haya pasado relativamente desapercibido por la lucha que sostenemos desde inicios de ese año para controlar la epidemia de COVID-19, su lectura es obligatoria.

De acuerdo con Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) al momento de publicarse el informe:

  • Nuestra región ha sido especialmente golpeada: alcanza porcentajes de contagios y de muertes por esta enfermedad en el total mundial mucho mayores que su participación en la población mundial, y la magnitud del deterioro de las condiciones económicas y sociales que se produjo en sus países en 2020 fue la mayor en más de un siglo.
  • La recuperación que tuvo lugar en 2021 no solo no permitió recobrarse de la gran pérdida de empleos, particularmente de mujeres, sino que se produjo dentro de los patrones de un modelo de desarrollo que ya había mostrado sus limitaciones y su bajo dinamismo antes de la pandemia, y en el marco de nuevas presiones inflacionarias que deterioran los ingresos reales de gran parte de la población.
  • En este quinto informe de progreso de la agenda 2030 presentamos resultados para 359 series, correspondientes a 111 metas, de las cuales 73 son metas cubiertas por los indicadores priorizados para nuestra región.
  • En términos generales, la región volvió a transitar por el camino que la había conducido a la extrema vulnerabilidad con que debió enfrentar la crisis sanitaria: altos niveles de pobreza, limitada capacidad de creación de empleos de calidad, baja productividad e intensidad tecnológica de la producción, y un modelo de producción y consumo que sigue sin internalizar las externalidades ambientales. Todo esto en un contexto de exclusión social y prevalencia de una secular cultura del privilegio.
  • Los resultados de la evaluación del progreso de la Agenda 2030 reafirman las alertas que hemos dado desde 2019. Pese a la mejora en algunos indicadores, la situación respecto de un 68% de las 111 metas evaluadas continúa en una tendencia insuficiente para alcanzar los ODS en 2030; más aún, en casi un tercio de estas (22% del total) se verifica un retroceso.
  • Nuestra revisión en profundidad de los cuatro Objetivos referentes a la educación, la igualdad de género, la biodiversidad marina y la biodiversidad terrestre muestra que los efectos de la pandemia han hecho aún más difícil el avance hacia las metas trazadas a 2030.
  • Tres “crisis silenciosas” muchas veces invisibilizadas siguen presentes: la pérdida de más de un año de escolaridad presencial para una generación completa de estudiantes, el aumento de la violencia de género y de la desigualdad de la carga de cuidados según sexo, y la exacerbación de la destrucción de la biodiversidad como resultado de actividades ilegales, conjugadas en muchos casos con el asesinato de defensores del medio ambiente.
  • Pese a estas duras realidades, los países de la región continúan apoyando la implementación de la Agenda 2030 y su seguimiento mediante un creciente número de exámenes nacionales voluntarios y, cada vez más, de exámenes locales voluntarios, que reflejan el aumento de la importancia de la dimensión territorial del desarrollo sostenible.

Una década de acción para un cambio de época

  • En este quinto informe de progreso de la Agenda 2030, la CEPAL enfatiza su propuesta de llevar adelante una década de acción para un cambio de época. La consecución de los ODS no se logrará con más de lo mismo; debemos avanzar hacia un nuevo sistema económico y social inclusivo y sostenible.
  • Por más de un decenio, la CEPAL ha planteado la urgencia de un cambio estructural del modelo de desarrollo con la igualdad en el centro. Para ello, nuestra región, mediante políticas industriales, debe potenciar la inversión como puente entre el corto y el mediano plazo. Pero no cualquier clase de inversión. Debe tratarse de inversiones que —además de incrementarse del escaso promedio regional actual del 19% del PIB en 1 punto porcentual al año, por lo menos, a lo largo de esta década de acción— se articulen en torno al desarrollo sostenible, encaucen la transición energética hacia las fuentes renovables, promuevan la electromovilidad en nuestras ciudades, potencien las soluciones basadas en la naturaleza y garanticen la inclusión digital. En síntesis, debe tratarse de inversiones que propicien una sociedad del cuidado que se aleje de la cultura del privilegio y representen una apuesta por la cultura de la igualdad.
  • La pandemia ha aumentado las asimetrías en un mundo en el que nuestra región tiene y seguirá teniendo un poder muy limitado si no se integra política y económicamente. También ha mostrado las grandes diferencias existentes entre nuestros países, como se observa con claridad en el desigual acceso a las vacunas para enfrentar la pandemia.
  • Sin embargo, en este panorama sombrío, hay avances políticos y sociales inéditos en la Agenda 2030. Con renovadas fuerzas, las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y muchas organizaciones de la sociedad civil han logrado y continúan logrando cambios cualitativos, primero en el reconocimiento de sus derechos largamente postergados, luego en el poder político y, aun parcialmente, en las estructuras de poder económico. Estas nuevas realidades y señales permiten prever que el difícil avance hacia un sistema más eficiente, justo y sostenible no se detendrá.
  • En nuestras propuestas, resaltamos la necesidad de ir más allá del PIB per cápita como indicador del grado de desarrollo y, conforme se establece en el documento Nuestra Agenda Común, complementar el PIB con aspectos invisibilizados en las cuentas nacionales, como el trabajo no remunerado, la informalidad laboral y el deterioro del capital natural. Todo ello debe ser medido con indicadores que reflejen adecuadamente las brechas estructurales, así como la complejidad y la heterogeneidad de nuestras sociedades.

 

 

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