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Enfermedades no transmisibles y epidemia de COVID-19Hace dos años, comenzando apenas la epidemia, invitaba en esta bitácora a reflexionar sobre una nueva perspectiva para las enfermedades no transmisibles y la epidemia de COVID-19. Claro que, en aquel entonces se trataba solo de un brote por un nuevo coronavirus, lo cual me motivó a subrayar la necesidad de alejarnos figuradamente y con prudencia del bombardeo mediático en torno a la situación, y plantear la necesidad de analizar el impacto de la enfermedad en el contexto del comportamiento de la morbilidad y mortalidad nacional por las enfermedades no transmisibles, que eran y siguen siendo las principales causas de muerte en el país.

En aquel entonces, mi llamado a tomar distancia y analizar el nuevo brote desde una perspectiva más amplia tenía un claro fundamento, pues la pandemia apenas comenzaba. La OMS reportaba 109,577 casos y 3,900 defunciones en el mundo, la mayoría en China, nosotros habíamos reportado nuestro primer caso y, no teníamos idea de cómo iba a evolucionar esta enfermedad; al punto que, no pocos, la veían como una gripe. Muy contagiosa, pero de muy baja letalidad. ¡que equivocados estábamos!

Impacto de las enfermedades no transmisibles y la epidemia de COVID-19

La historia demostró la gravedad de la pandemia en términos de pérdidas de vidas, gran sufrimiento y enormes mermas económicas; causando hasta la semana pasada, más de 529 millones de casos confirmados y más de seis millones de muertes en todo el mundo; de los cuales, 889,960 casos y 8,298 defunciones ocurrieron en nuestro territorio.

Pero esa realidad no invalida el llamado inicial a poner en perspectiva la pandemia, pues, en el mismo período de tiempo las enfermedades crónicas no transmisibles, ENT, fueron colectivamente responsables de 80 millones de muertes en todo el mundo, equivalentes al 70% del total de las defunciones mundiales. En Panamá, de acuerdo con el INEC, en esos dos años, también fueron responsables del 60% de todas las defunciones, alcanzando 30,000 las muertes por estas enfermedades. Es la hora entonces de un renovado y fortalecido abordaje para las enfermedades no transmisibles y la epidemia de COVID-19,

La comparación de los datos arriba señalados pone en evidencia el impacto negativo en la salud y el bienestar que causa cada grupo de enfermedades. Sin embargo, la presentación y ocurrencia de ambas dolencias hace que nuestra percepción sea diferente.

El COVID-19 ha sido responsable del 16% de las defunciones, lo ha hecho de forma intensa, poniendo en crisis de manera inesperada, nuestra economía y nuestra estabilidad emocional individual, familiar y colectiva; generando diariamente gran cantidad de noticias en medios y redes. Por su parte, aunque las ENT representaron el 60% de las muertes, la propia connotación de enfermedades crónicas nos impide evaluar la intensidad del sufrimiento que causan y la amenaza al progreso hacia el desarrollo sostenible pues, los costos exorbitantes de las ENT, incluido el tratamiento que suele ser prolongado y costoso, combinados con la pérdida de ingresos, empujan a millones de personas a la pobreza cada año y sofocan el desarrollo.

Conclusión

En relación con las ENT

Dicho lo anterior, es evidente la necesidad de fortalecer los programas y servicios para la prevención y el control de las ENT y sus factores de riesgo modificables como parte de un enfoque multisectorial.

En ese contexto, los delegados en la Asamblea Mundial de la Salud aprobaron un número récord de recomendaciones relacionadas con enfermedades no transmisibles (ENT) como el cáncer, la diabetes y las enfermedades cardiacas y pulmonares, así como con la salud mental, y sus factores de riesgo. La medida llega antes de la cuarta reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la prevención y el control de las ENT, que se celebrará en 2025, en un esfuerzo por acelerar los progresos hacia el logro de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las metas relativas a las ENT acordadas a nivel mundial.

Además de un proceso preparatorio acordado en la fase previa a esta reunión, las medidas para reducir las muertes por ENT incluyen una nueva hoja de ruta para su aplicación. La hoja de ruta tiene como objetivo ayudar a los Estados Miembros a acelerar las acciones para apoyar a sus poblaciones y alcanzar las metas de los ODS relacionadas con las ENT. Anexo al final de esta glosa.

También se acordó un nuevo plan de acción para el Mecanismo de Coordinación Mundial sobre la Prevención y el Control de las ENT, una plataforma que reúne a las principales partes interesadas que trabajan para mejorar el panorama de las ENT, mediante el fortalecimiento de la acción y la colaboración multisectorial y de múltiples partes interesadas con miras a abordar las ENT y la salud mental.

En relación con la epidemia de COVID-19

Pero la nueva perspectiva también debe incluir nuestra respuesta y comportamiento frente a la COVID-19. Es evidente que con las vacunas anticovídicas y el cumplimiento de la población con las medidas de salud pública, la enfermedad ha entrado en una nueva fase que nos obliga a repensar qué vamos a seguir haciendo para mantener el control de la epidemia, ahora que, aparentemente vamos saliendo de esta quinta ola, la cual, por cierto, ha sido de menor intensidad que la anterior.

No son pocos los expertos que manifiestan_ y no les falta razón _ que estamos en el momento de levantar las pocas restricciones y volver a la normalidad. Alegan que, por un lado, tenemos un sistema sanitario mejor preparado para detectar, aislar, y tratar efectivamente los pacientes que lo requieran. Agregando que, la cobertura vacunal, que ya llega al 79% con segunda dosis para la población mayor de cinco años; junto con la inmunidad adquirida tras una infección, que ronda los 900 mil casos acumulados; lo cual nos permite afirmar que hemos alcanzado la inmunidad comunitaria para las variantes existentes.

Personalmente también opino que vamos hacia el control de la quinta ola. No obstante, mantengo algún reparo frente a la eliminación de la mascarilla en interiores, pues, la circulación comunitaria del virus (que es mucho más contagioso que sus antepasados) sigue siendo muy elevada y todavía hay mucha gente que no tiene el esquema completo (tres dosis). Así y todo, el contexto epidemiológico existente obliga a considerar el levantamiento de las pocas restricciones, y retomar la vida con optimismo y cautela, pues el virus no se irá y seguirá mutando.

Proyecto de hoja de ruta 2023-2030 para la aplicación del plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2030

PROYECTO DE HOJA DE RUTA 2023-2030

 

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