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Desarrollo sostenible para todos: ¡solo trabajando juntos!

Comparto mi columna de opinión del día de ayer en La Estrella de Panamá titulada en la que me refiero al desarrollo sostenible para todos y subrayo que, ¡solo es posible si trabajamos juntos!. Ofrezco antecedentes importantes _ internacionales y nacionales _ sobre el asunto y concluyo manifestando que, el logro del desarrollo sostenible para todos en nuestro territorio exige que seamos capaces de superar las agendas de todo tipo y trabajar todos juntos por un objetivo común.

Es preciso que los diferentes sectores: gobierno, políticos, empresas, organizaciones gremiales, sindicatos, sociedad y la población en general colaboremos todos de manera integrada poniendo en común recursos financieros, conocimientos y experiencia, pues aquí lo que está en riesgo es el futuro de nuestra paz social y nuestra democracia.

Desarrollo sostenible para todos: antecedentes importantes

Hace 22 años, en septiembre de 2000, las naciones del mundo, entre ellas nosotros los panameños, suscribimos la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, en la cual nos comprometimos a disminuir considerablemente la extrema pobreza, lograr el empleo pleno y productivo y reducir el hambre para el año 2015.

Aunque no lo conseguimos para todos los países, gracias a los concertados esfuerzos mundiales, regionales, nacionales y locales, los ODM salvaron millones de vidas y mejoraron las condiciones para muchos más. No obstante, los datos y análisis presentados en el informe final también reconoce los logros desiguales y las deficiencias en muchas áreas. El trabajo no se ha completado y debe continuar en la nueva era del desarrollo.

Conscientes de la promesa incumplida, el 25 de septiembre de 2015, adoptamos la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la cual reiteramos nuestro compromiso de erradicar la pobreza; promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos; reducir las desigualdades, asegurando la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible que deberemos cumplir para el 2030. Y en esta ocasión, subrayo, capitalizamos la experiencia y descubrimos que los ODS solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales sólidas y cooperación.

En ese período nuestros gobiernos supieron incorporar en sus discursos de campaña, planes de gobierno, y diversos procesos de concertación, la propuesta de desarrollo para todos en todos los lugares. Se trataba de una promesa esperanzadora, capaz de unir voluntades y sobre todo, conseguir votos y adeptos. A fin de cuentas, quién no quiere tener un empleo bien remunerado que le permita salir de la pobreza, vivir mejor y soñar con el desarrollo pleno.

¿Qué ha pasado?

El problema es que, tanto aquí, como en el resto del mundo, no hemos podido avanzar igual para todos en todos los lugares. Y ahora, como si no fueran suficientes los obstáculos que proponen las agendas e intereses de todo tipo; se nos presenta una pandemia de covid-19, que nos ha mantenido concentrados en tratar de controlarla desde hace tres años y; una guerra de proporciones premundiales que ha puesto en jaque a la economía y la paz mundial. Pero no debe ser esta guerra absurda ni la lucha contra el covid-19 lo que nos aparte, como señala la Cepal, de avanzar hacia una cultura de trabajo basada en los valores de igualdad y solidaridad como orientadores del bienestar, el desarrollo y la calidad de vida.

Es la hora de ponernos de acuerdo en trabajar todos juntos por la recuperación de los derechos sociales de los cientos de miles de panameños que, si no fuera por la medición sistemática de un índice de pobreza multidimensional, o por el clamor popular expresado en manifestaciones de variada intensidad; se han visto invisibilizados, en condiciones de exclusión y segregados por un sistema que favorece los privilegios de unos en desmedro de otros que reclaman igualdad y dignidad.

Ese tránsito hacia una cultura de la igualdad supone _ de acuerdo con la misma Cepal _ la abolición de los privilegios y la consagración de la igualdad de derechos de todos los panameños, cualesquiera sean su origen nacional, clase social, sexo, raza, etnia, edad, territorio, religión, -orientación sexual o identidad de género y; una mejor distribución de los recursos en la sociedad que permita que todos sus miembros ejerzan sus derechos de manera efectiva.

No es tarea fácil, como lo demuestra nuestra historia republicana que nos ha llevado a ser uno de los países más desiguales de América Latina. Esta elevada desigualdad y su persistencia están estrechamente relacionadas con los fuertes desequilibrios territoriales que existen en el país y ningún gobierno ha sido capaz de corregir hasta ahora. Así por ejemplo, diversas fuentes señalan que, en términos de producto, la fuerte concentración en las provincias más ricas, que ya existía antes del período de expansión económica, se ha intensificado aún más desde entonces. Esa simple explicación parece suficiente para explicar las recientes manifestaciones, paros y huelgas en el territorio nacional.

Conclusión

Dicho lo anterior, subrayo que, el logro del desarrollo sostenible en nuestro territorio exige que seamos capaces de superar las agendas de todo tipo y trabajar todos juntos por un objetivo común. Es preciso que los diferentes sectores: gobierno, políticos, empresas, organizaciones gremiales, sindicatos, sociedad y la población en general colaboremos todos de manera integrada poniendo en común recursos financieros, conocimientos y experiencia, pues aquí lo que está en riesgo es el futuro de nuestra paz social y nuestra democracia.

Finalmente, reitero que, para ayudar en el logro de este vital objetivo, los panameños contamos ahora con los Acuerdos que han surgido del Pacto Bicentenario Cerrando Brechas, convocado por el propio Ejecutivo hace más de un año. Ese mandato ciudadano subraya la necesidad de alcanzar un desarrollo humano para todos, con justicia, equidad y que sea sostenible en el tiempo. Además, propone lineamientos de política que subrayan la necesidad de avanzar en políticas de inclusión social sobre la base de un enfoque de derechos humanos y del ciclo de vida, con una perspectiva intercultural y de género, e incluyendo de forma clara e integral los ejes de la desigualdad y los tipos de brechas identificados por los ciudadanos.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en el nuevo contexto mundial y regional

Agenda 2030 en el nuevo contexto mundial
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