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¿Estamos preparados para enfrentar Ómicron?

Para saber si estamos preparados para enfrentar Ómicron, es obligatorio poner en perspeciva la respuesta y comenzar subrayando que, por diez semanas consecutivas presentamos un claro incremento en el número de casos reportados diariamente y hasta el día de ayer, el Instituto Gorgas había estimado que la variante ómicron es la causante del 75% de los casos reportados y va en aumento, lo cual significa que es la variante dominante en el territorio nacional, como lo es casi todo el mundo. En ese contexto, es evidente que mantendremos un aumento de casos y de hospitalizaciones hasta que la actual ola comience a disminuir, lo cual estiman los expertos, ocurriría a finales del próximo mes de febrero.

Pero, sobre si estamos preparados para enfrentar Ómicron. En mi opinión expresada hoy La Estrella de Panamá, la respuesta a esa pregunta es “sí”, pero es un sí condicionado y no podemos confiarmos, pues, Ómicron no es una variante benigna, por lo que estamos doblemente obligados a redoblar la disciplina ciudadana para mantener el cumplimiento con las medidas de cuidado personal y colectivo y, lo más importante, aceptar las vacunas, ya sea que se trate de la primera, segunda dosis, o el refuerzo. Al fin y al cabo, la evidencia científica disponible sugiere que las medidas de salud pública y las dosis de refuerzo de la vacuna, ofrecen la protección que necesitamos para enfrentar a Ómicron.

Una breve mirada al panorama para enfrentar a Ómicron

Para comenzar, nos recuerda The Atlantic que, todavía se desconoce mucho en torno a Ómicron, pero se ha hecho evidente una tendencia preocupante: esta variante seguramente se está extendiendo rápidamente. En Sudáfrica, el Reino Unido y Dinamarca, países con la mejor variante de vigilancia y alta inmunidad contra COVID, los casos de Ómicron están creciendo exponencialmente. La variante ha superado al ya altamente transmisible Delta en Sudáfrica y pronto podría hacer lo mismo en otros lugares, incluido nuestro país. Según estimaciones preliminares, todas las personas con Ómicron infectan a otras 3 o 3,5, lo que equivale aproximadamente a la rapidez con la que se propagó el coronavirus cuando se globalizó por primera vez a principios de 2020.

En otras palabras, Ómicron se está propagando en poblaciones altamente inmunes tan rápido como lo hizo el virus original en poblaciones sin inmunidad alguna. Si esto se mantiene y no se controla, una gran onda Ómicron se avecina, más grande de lo que hubiéramos esperado con Delta. Los casos ya estaban aumentando antes del invierno. Estados Unidos ya tenía una tasa de vacunación demasiado baja. Y ahora Ómicron amenaza con acabar con la inmunidad que creíamos que teníamos.

Pero, señala The Atlantic, “esto no significa que el reloj pandémico se haya reiniciado a principios de 2020. Las vacunas y las infecciones anteriores pueden mitigar los peores efectos del virus. Incluso si la protección contra la infección se erosiona, lo que los expertos esperan, dada la proteína de pico fuertemente mutada de Ómicron, la protección contra enfermedades graves y la muerte debería ser más duradera. Las hospitalizaciones, en lugar de los casos, podrían ser una mejor medida del impacto del virus. Pero si los casos aumentan drásticamente, incluso un pequeño porcentaje de pacientes que se enferman gravemente puede convertirse en demasiadas hospitalizaciones al mismo tiempo. Ahí radica el peligro posible con Ómicron”.

La epidemia en Panamá

¿Estamos preparados para enfrentar Ómicron?

Desde hace diez semanas reportamos un claro incremento de los casos, aumentando de 17.9 la semana que terminó el 6 de noviembre a 557.8 casos reportados por 100 mil habitantes el 31 de diciembre. Por su parte las defunciones que mantenían un promedio de 0.3 por 100 mil habitantes, aumentaron claramente a 0.54 por 100 mil habitantes en el mismo período, por lo que destaco que, si siguen aumentando los casos, aumentarán las posibilidades de tener pacientes graves hospitalizados y defunciones. Ambos indicadores son muy preocupantes, lo que nos obliga, como señalé arriba, a subrayar la necesidad de no bajar la guardia en el cumplimiento de las medidas de bioseguridad y redoblar el esfuerzo del programa de vacunación, a fin de llegarle muy pronto, a todas las personas que están pendientes, tanto de la primera, segunda y ahora, tercera dosis.

Por otro lado, de acuerdo con el comunicado 683 del MINSA, el día de ayer sábado 8 de enero, reportamos 4,804 casos nuevos y hemos acumulado un total de 522,249 casos de COVID-19. Igualmente se reportaron 480,613 casos recuperados (que disminuyó a 92% de los enfermos). También se reportaron cinco defunciones, ascendiendo a 7,458 las muertes por coronavirus en el país. La letalidad del virus es de 1.5%.

Es importante subrayar que los últimos días de la semana pasada mantuvimos un promedio de 4,400 casos diarios, que conforma que ya Ómicron esté circulando más ampliamente en el país y se convertirá muy pronto en la variante predominante en nuestro territorio. La siguiente gráfica muestra claramente el aumento de casos activos diarios que mantenemos desde el 1 de noviembre y su relación con las hospitalizaciones.

Es la matemática simple que debemos tener en cuenta: un pequeño porcentaje de un gran número sigue siendo un gran número. Una onda Ómicron en gran parte leve pero descontrolada podría causar mucho dolor, hospitalizaciones y muerte en todo el país. Estamos obligados a redoblar la trazabilidad, el cumplimiento con las medidas de salud pública y avanzar con la vacunación masiva que estamos llevando a cabo.

Al mismo tiempo, agrega The Atlantic, Ómicron no parece terriblemente virulento hasta ahora, pero esta observación viene con advertencias aún mayores. Los médicos de Sudáfrica, donde Ómicron ya es dominante, no han visto tantos casos graves como en oleadas anteriores. Otros países con pequeñas cantidades de Ómicron tampoco han encontrado muchos pacientes muy enfermos. Pero hay varias razones para creer que las noticias sobre la gravedad podrían resultar menos optimistas de lo que parece. En primer lugar, es temprano. Las infecciones tardan semanas en progresar a infecciones graves y, finalmente, a la muerte. El panorama puede cambiar con el tiempo.

Vacunas para estar preparados

Sobre el asunto de la inmunidad y las vacunas, agrega The Atlantic que, “a los ojos de los sistemas inmunes vacunados, Ómicron parece un viejo bicho raro, pero también una especie de familiar. Ese es el veredicto emitido por varios estudios preliminares y and notas de prensa  publicados esta semana, que describen qué tan bien los anticuerpos, aislados de la sangre de las personas vacunadas, reconocen y secuestran la nueva variante en un laboratorio.

Una buena noticia es que, recientemente Pfizer y BioNTech anunciaron que tres de sus dosis de vacuna pueden «neutralizar» la variante Ómicron, mientras que dos dosis pueden no ser suficientes para prevenir la infección, según los resultados de una etapa muy temprana publicados el miércoles. Los fabricantes de vacunas enfatizaron que los resultados provienen de estudios preliminares de laboratorio. Al mismo tiempo, el director de emergencias de la OMS, Mike Ryan, manifestó que no había señales de que Ómicron fuera mejor para evadir las vacunas que otras variantes. «Tenemos vacunas altamente efectivas que han demostrado ser efectivas contra todas las variantes hasta ahora, en términos de enfermedad severa y hospitalización, y no hay razón para esperar que no sea así» para Ómicron”, dijo.

En ese sentido, es obligatorio subrayar que, hasta el viernes 7 de enero, el informe del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) revela que desde enero de 2021 que empezó la Operación PanavaC-19 a la fecha se han aplicado 6,442,821 dosis de vacunas contra la Covid-19. De ese total, 3,130,524 se han colocado en primera dosis; 2,822,517 en segunda dosis; 481,987 dosis de refuerzo y 7,793 tercera dosis a pacientes inmunosuprimidos. La población meta que ahora es a partir de los 5 años incluye un total de 3,969,630 personas. Con primera dosis se ha inmunizado al 78.9% y con dos dosis al 71.1%. Es claro que hay que redoblar el esfuerzo y el compromiso ciudadano con la vacunación, pues el 71% no es suficiente para enfrentar ómicron.

Sin embargo, agrega The Economist que, “hasta ahora no se sabe mucho sobre cómo responderán las vacunas existentes a Ómicron. La gran cantidad de mutaciones en la proteína del pico del virus podría hacer que el virus eluda los anticuerpos fabricados para combatir otras cepas. Pero cualquier refuerzo debería aumentar la cantidad de anticuerpos de manera que debería proporcionar una protección adicional.

Ómicron no es una variante leve

Pero no nos confiemos, aunque la variante Ómicron parece ser menos grave que la delta, sobre todo entre las personas vacunadas, de ninguna manera debe clasificarse como una variante “leve”. Como señaló recientemente el director de la OMS, “al igual que las variantes anteriores, Ómicron está hospitalizando y matando gente”. Y eso es así porque la cantidad de casos nuevos diarios es tan enorme y rápida, que está abrumando los sistemas de salud de todo el mundo. Los hospitales se están volviendo superpoblados y faltos de personal, lo que resulta en muertes evitables no sólo por COVID-19, sino también por otras enfermedades y lesiones en las que los pacientes no pueden recibir atención oportuna”.

En ese sentido, de acuerdo con el informe de la OMS correspondiente al día 6 de enero de 2022, durante la semana del 27 de diciembre de 2021 al 2 de enero de 2022, luego de un aumento gradual desde octubre, el número global de nuevos casos aumentó bruscamente en un 71% en comparación con la semana anterior, mientras que el número de nuevas muertes disminuyó en un 10%. Esto corresponde a poco menos de 9.5 millones de nuevos casos y más de 41,000 nuevas muertes notificadas durante la última semana. Al 2 de enero, se había informado de un total de casi 289 millones de casos y poco más de 5.4 millones de muertes en todo el mundo. Todas las regiones notificaron un aumento en la incidencia de casos semanales; la Región de las Américas informó el mayor aumento (100%), seguida por Asia Sudoriental (78%), Europa (65%) y el Mediterráneo Oriental (40%). ), El Pacífico Occidental (38%) y las Regiones de África (7%). La Región de África fue la única región que informó un aumento semanal en el número de nuevas muertes (22%). Todas las demás regiones informaron una disminución en la incidencia de muertes, incluidas las Américas (18%), el Pacífico Occidental (10%), el Sudeste de Asia (9%), el Mediterráneo Oriental (7%) y las Regiones de Europa (6%). La Región de Europa siguió notificando la mayor incidencia de casos semanales (577.7 casos nuevos por 100,000 habitantes), seguida de la Región de las Américas (319.0 casos nuevos por 100.000 habitantes). Ambas regiones también informaron la mayor incidencia semanal de muertes de 2.4 y 1.1 por 100.000 habitantes, respectivamente, mientras que todas las demás regiones informaron mientras que todas las demás regiones informaron <1 nueva muerte por 100,000.

Para nosotros esta declaración del titular de la OMS es lapidaria, pues la semana pasada ese aumento de los casos reportados diariamente, se tornó exponencial, y es probable que esta semana lleguemos a reportar 10 mil o más casos todos los días. Y lo más preocupante, es que ya comenzamos a tener más pacientes que requieren hospitalización todos los días. Aunque estamos muy lejos de los 2,500 pacientes que teníamos hospitalizados por COVID-19 hace un año, corremos el riesgo de llegar a esa cifra si seguimos teniendo más casos todos los días. Es la matemática simple que debemos tener en cuenta: un pequeño porcentaje de un gran número sigue siendo un gran número. Una onda Ómicron en gran parte leve pero descontrolada podría causar mucho dolor, hospitalizaciones y muerte en todo el país.

En este contexto, el mensaje del director de la OMS es que “no podemos aflojar o peor, rendirnos, pues el coronavirus tendrá mayores oportunidades de mutar mientras más siga circulando y esto puede dar lugar al surgimiento de variantes más virulentas y letales. De hecho, es posible que ya esté circulando la próxima variante que aparecerá en los titulares mundiales. La OMS está rastreando dos «variantes de interés» y tres «variantes bajo control», así como 30 sublinajes de Delta. De ahí la importancia de reducir su circulación con las medidas que conocemos. Tenemos las herramientas para ganar control sobre el virus para que el virus no controle nuestras vidas. Tenemos la posibilidad de reducir significativamente la transmisión”.

Conclusión: ¿estamos preparados para enfrentar Ómicron?

Parece claro que estar preparados para enfrentar Ómicron significa: aumentar la cobertura de vacunación, incluyendo la aplicación de dosis de refuerzo; fortalecer los procesos de trazabilidad, desde las pruebas de laboratorio, la vigilancia genómica, el aislamiento de casos y contactos y; mantener el cumplimiento con los cuidados personales, en especial el uso de mascarilla en espacios cerrados, evitar aglomeraciones, el lavado frecuente de manos, etc., y, no menos importante, fortalecer la capacidad de resolución del sistema sanitario, para la atención hospitalaria y de cuidados intensivos. Nosotros vamos en ese camino, no es la hora de bajar la guardia. Necesitamos que cada quien haga su parte porque el virus aprovecha cualquier oportunidad para infectar.

Antes de terminar argumentando sobre si estamos preparados para enfrentar Ómicron, también es necesario poner en pespectiva le respuesta nacional frente a la epidemia, y en ese sentido estamos obligados a avanzar en la transformación del sistema de salud para alcanzar la cobertura universal de salud para todos en todos los lugares. Aprovechemos la oportunidad de aportar que nos ofrece la recién creada comisión de alto nivel para darle seguimiento a los acuerdos del Pacto Bicentenario y vigilemos que la necesaria transformación sea impulsada.

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