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Resiliencia y recuperación después del COVID-19La Alianza de ENT ha desarrollado una Agenda Global de ENT para Resiliencia y Recuperación después del COVID-19 con el objetivo de llegar a los legisladores que buscan reconstruir de manera más justa. Afirma la Alianza que, “la pandemia está lejos de terminar y las respuestas hasta la fecha han sido inadecuadas, revelando fallas en la solidaridad internacional y exacerbando las desigualdades. No obstante, la respuesta a la pandemia brinda la oportunidad de aprender lecciones y garantizar que las innovaciones, los recursos y las tecnologías movilizadas también puedan tener un impacto transformador para abordar las enfermedades no transmisibles (ENT), las enfermedades más prevalentes en el mundo, que cada año acortan más de 40 millones de vidas y llevan a la pobreza a unos 100 millones de personas”.

Por nuestra parte, como señalé previamente en este blog, “más de 10,000 panameños mueren cada año en el territorio nacional, producto de enfermedades no transmisibles, como la hipertensión, los infartos, la diabetes, enfermedades pulmonares, y todos los tipos de cánceres. Esas defunciones representan más del 60% de todas las causas de muerte, afectan a personas que todavía estaban en edad productiva y tenían mucho que ofrecerles a sus familias y al país”. También es sabido que el 43% de las defunciones que causó la COVID-19 el año pasado en el territorio nacional, ocurrieron entra personas mayores de 40 años, mientras que el 15% de los fallecidos tenían más de 60 años, y un elevado porcentaje de ellos tenía antecedentes de una o más enfermedad crónica no transmisible. Comparto a continuación una breve síntesis de traducción libre del resumen ejecutivo del documento original de la Alianza y los invito a su lectura completa, pues nuestro país no escapa a esta realidad.

Resiliencia y Recuperación después del COVID-19: tres pilares y doce recomendaciones

De acuerdo con el documento original “la acción y la inversión en ENT son fundamentales para la resiliencia, la seguridad, la equidad y la estabilidad económica. El hecho de que las ENT se aborden mediante acciones políticas futuras, incluida la discusión de un tratado internacional contra una pandemia, contribuirá a la eficacia de la respuesta a la pandemia”. Las recomendaciones están destinadas a ayudar a los líderes y responsables de la toma de decisiones a intensificar las acciones e inversiones de políticas equitativas y rentables para fortalecer la salud de la población y construir sistemas de salud más resilientes. Esto incluye a los tomadores de decisiones en los gobiernos nacionales, en todos los ministerios y departamentos, el liderazgo de los servicios públicos, incluidos los sistemas de salud, el personal sanitario, las instituciones internacionales, la sociedad civil, las instituciones de investigación, la filantropía y el sector privado que trabaja para mejorar la salud y el desarrollo sostenible.

PILAR 1 Gobernanza: redefinir las prioridades y el poder y medir lo que importa

La pandemia de COVID-19 ha ilustrado la importancia de las respuestas de todo el gobierno. Esto implica que los jefes de Gobierno y todos los ministerios y departamentos implementen medidas coherentes para contener el virus y mitigar sus impactos, en la medida de lo posible, en todos los sectores, incluidos la salud, la asistencia social, la economía, el empleo, la educación y el comercio. Por tanto, el primer conjunto de recomendaciones que se presentan aquí se centra en cómo se pueden mejorar la toma de decisiones y la gobernanza”. Se hacen las siguientes recomendaciones.

  1. Incluir las ENT en los planes de preparación, recuperación y respuesta al COVID-19
  2. Involucrar a la comunidad en la toma de decisiones
  3. Repensar el caso de inversión para las ENT, valorando la seguridad y la equidad.
  4. Redefinir cómo se mide la seguridad sanitaria y la preparación para una pandemia
  5. Reparar los conflictos de intereses y los desequilibrios de poder

PILAR 2 Prevención: Priorizar la salud de la población como camino hacia la preparación

Una población sana es la base de la seguridad, la resiliencia, la preparación para las amenazas a la salud y el desarrollo económico. Por lo tanto, es vital invertir en la promoción de la salud, la prevención, la detección y el diagnóstico de las ENT como parte de la respuesta a la pandemia, la recuperación y la preparación para el futuro. Una mayor atención a los grupos de riesgo y el cierre de la brecha del diagnóstico es un punto ciego importante que debe abordarse, ya que el diagnóstico temprano permite prevenir más complicaciones y comorbilidades. Por ejemplo, la mitad de los adultos que viven con diabetes no están diagnosticados e incluso en alta -En los países de ingresos, solo una de cada cinco personas que viven con hipertensión está bajo control médico. Las personas que viven con hipertensión, diabetes y/o enfermedad renal crónica experimentaron barreras para acceder a la atención y el empeoramiento de los síntomas durante la pandemia, a menudo junto con una pérdida significativa de ingresos y empleo, y un aumento de las disparidades socioeconómicas y de salud. Se hacen las siguientes recomendaciones.

  1. Promoción de la salud y prevención de enfermedades.
  2. Combatir las desigualdades mediante una mejor protección social

PILAR 3 Sistemas de salud: más justos y adecuados para el futuro

Los análisis de epidemias anteriores concluyeron que los sistemas nacionales de salud eficaces son la primera línea de defensa. Se hacen las siguientes recomendaciones.

  1. Integrar los servicios de ENT en la respuesta pandémica y más allá
  2. Fortalecer los servicios de salud y la atención primaria a nivel comunitario.
  3. Anclar las innovaciones en los datos y el despliegue de tecnologías digitales
  4. Resolver los cuellos de botella en las cadenas de suministro.
  5. Facilitar y apoyar la producción local de medicamentos esenciales para las ENT.

 

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