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Desinformación en tiempos de COVID-19Sobre la desinformación en tiempos de COVID-19 se han escrito muchos artículos científicos, pero parece que no han sido suficientes para erradicar esta práctica, pues no hay día en el que no nos abrumen en las redes disponibles con noticias alarmistas, sin fundamento científico alguno, las cuales llevan a no pocas personas, a tomar decisiones imprudentes sobre vida y la de su familia. Estas noticias falsas pueden provenir de amigos, grupos de profesionales, medios de comunicación. Todas tienen un denominador común: carecen de fundamento, pero utilizan un lenguaje científico y supuestas citas de estudios irrefutables o comunicados gubernamentales, para convencer de su verdad a los lectores más desprevenidos.

Esta percepción la reconoce la OMS en su Nota de Prensa publicada la semana pasada bajo el título original en inglés “Fighting misinformation in the time of COVID-19, one click at a time”, en el cual subraya que “estas noticias falsas crean un caldo de cultivo para la incertidumbre. La incertidumbre, a su vez, alimenta el escepticismo y la desconfianza, que es el entorno perfecto para el miedo, la ansiedad, las acusaciones con el dedo, el estigma, la agresión violenta y el rechazo de medidas de salud pública probadas, que pueden conducir a la pérdida de la vida”.

En mi opinión, los autores de esta desinformación en tiempos de COVID-19 no han dejado espacio sin abordar: recuerdo como al inicio de la pandemia nos decían con absoluta certeza que, el virus era un invento para controlarnos, o que era un experimento de alguna potencia, o que no hacía nada. Algunos mandatarios llegaron a afirmar “convencidos” que el virus causaba solo una gripe (“common cold” o “gripesiña”) dependiendo del mandatario en cuestión), y de manera irresponsable mandaron a no cumplir con las medidas de salud pública que recomendaba la OMS. Luego nos vinieron con los tratamientos milagrosos, desde el limpiador Desinfectante Clorox, hasta los más avanzados inventos de la ciencia, pasando por diferentes antiparasitarios y antibióticos. Ahora están enfocados en convencernos de las vacunas no sirven, o nos van a cambiar el ADN para transformarnos en una especie de zombis al servicio de la industria farmacéutica, o cualquier otro argumento.

La publicación de la OMS nos hace un llamado a luchar contra la desinformación en tiempos de CPOVID-19, pues “actuar sobre la base de información incorrecta puede matar, y subraya que, solo en los primeros 3 meses de 2020, casi 6,000 personas en todo el mundo fueron hospitalizadas debido a información errónea sobre el coronavirus. Agrega que, durante ese período, los investigadores afirman que al menos 800 personas pueden haber muerto debido a información errónea relacionada con letal virus”. Es claro que hay que luchar contra la desinformación en tiempos de COVID. Hacerles caso a esos mensajes, puede matar.

Efecto de la desinformación en las vacunas

Un año después del inicio de la pandemia, se están lanzando vacunas y la información sobre ellas, algunas confiables y otras no, está en todas partes. “La confianza del público en la ciencia y la evidencia es esencial para superar el COVID-19”, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Por lo tanto, encontrar soluciones a la infodemia es tan vital para salvar vidas de COVID-19 como las medidas de salud pública, como el uso de mascarillas e higiene de manos, para el acceso equitativo a vacunas, tratamientos y diagnósticos«.

Las bajas tasas de aceptación de la vacuna son una preocupación en todo el mundo. Los datos publicados en enero de 2021 por el Centro Johns Hopkins para Programas de Comunicación sugieren que, en 23 países, solo el 63 por ciento de los encuestados aceptará una vacuna. Eso está muy por debajo de la estimación mínima del 75% recomendada por los expertos en salud pública para que una población alcance la “inmunidad colectiva”, el punto en el que se ha vacunado a una cantidad suficiente de la comunidad contra el COVID-19 para que sea poco probable una mayor propagación.

Experiencias para controlar la desinformación en tiempos de COVID-19

La Nota de Prensa de la OMS citada al inicio, destaca la asociación estratégica entre la OMS y el Gobierno del Reino Unido para crear y distribuir contenido para combatir la difusión de información errónea a través de una serie de campañas de comunicación. Conozcámoslas, y consideremos la necesidad de imitarlas en nuestro territorio.

“Stop the Spread se lanzó en la televisión, el sitio web y las aplicaciones de BBC World durante mayo y junio de 2020. Su objetivo era aumentar la conciencia del público sobre el volumen de información errónea en torno al COVID-19 y alentar a las personas a verificar la información dos veces, limitando así el daño y difusión de información falsa. Es una campaña global que tiene como objetivo crear conciencia sobre los riesgos de desinformación en torno a COVID-19 y los alienta a verificar la información con fuentes confiables como la OMS y las autoridades nacionales de salud.  La OMS está promoviendo esta campaña en muchos países de África, Asia, Europa, Oriente Medio y América Latina. La campaña apoya el trabajo de la OMS para abordar la infodemia de información falsa sobre COVID-19 y acabar con los mitos sobre la propagación, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

«Reporting Misinformation, lanzado en agosto, animó a las personas no solo a verificar la información, sino que les mostró cómo denunciar la información errónea en varias plataformas de redes sociales. La campaña Reporting Misinformation ha llegado a millones de personas en todo el mundo y los mensajes de las redes sociales se comparten en 5 idiomas internacionales, incluidos inglés, francés, español, árabe y ruso. En su lanzamiento, se convirtió en la segunda página relacionada con COVID-19 más vista en el sitio web de la OMS.

Go Viral!

Además de los poderosos mensajes de las redes sociales, un innovador juego en línea llamado “Go Viral!” fue creado, basado en investigaciones previas que han demostrado que una sola jugada puede reducir la confiabilidad percibida de las noticias falsas en un promedio del 21%. El juego fue desarrollado como una asociación entre la Universidad de Cambridge y la Oficina del Gabinete del Reino Unido.

Al exponer las tácticas de infodemia más generalizadas, los jugadores descubren cómo las noticias reales se desacreditan al explotar médicos y remedios falsos, y cómo se comparten y promueven rumores falsos, como la notoria conspiración 5G. Los jugadores reciben una puntuación para compartir y están conectados a los «cazadores de mitos» COVID-19 de la OMS.

Reflexión final sobre la desinformación en tiempos de COVID-19

Al final la Nota de la OMS admite que, “aunque la infodemia no se puede detener, se puede gestionar a través de campañas y colaboraciones como los ejemplos mostrados”. El reto para combatir la desinformación en tiempos de COVID-19 es mostrarles a las personas cómo reconocer y denunciar la información errónea y mejorar su alfabetización mediática; para “cambiar el rumbo del tsunami infodémico y salvar vidas”.

 

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