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¿hay una guerra entre las Vacunas COVID-19?Las noticias que nos llegan a diario nos hacen sospechar que existe una guerra entre las vacunas COVID-19, con el propósito de suplir (de forma exclusiva) la demanda por una vacuna efectiva y segura para cerca de 7,000 millones de personas susceptibles de padecer la temida enfermedad; lo cual representaría para la industria farmacéutica entre 31 y 140 billones de dólares, dependiendo del precio de la vacuna que termine dominando el mercado y de la capacidad de compra de los países.

Sobre la posibilidad de una guerra entre las vacunas, ya nos alertó el director de la OMS al subrayar que, “los acuerdos bilaterales, las prohibiciones de exportación, el nacionalismo y la diplomacia de las vacunas están provocando distorsiones en el mercado, con grandes desigualdades en la oferta y la demanda”, agregando que, “el aumento de la demanda de vacunas ha provocado retrasos en la obtención de decenas de millones de dosis con las que contaba COVAX”.

A esta declaración yo le añado la posibilidad (todavía no descartada, pues nadie se quiere meter en ese debate) de la influencia del mercado y de la geopolítica para crear en redes sociales y otros canales de comunicación, campañas de desinformación a favor de unas o de otras vacunas. Por ejemplo, mientras unos hablan de una mayor frecuencia de parálisis facial o choque anafiláctico en las personas vacunadas con la vacuna de Pfizer y Moderna, otros exaltan la aparición de algunos eventos trombóticos posteriores a la administración de la vacuna de AstraZeneca y recientemente la de Johnson & Johnson.

Lo cierto es que, aunque entre los vacunados con cualquiera vacuna se ha reportado un pequeño número de efectos secundarios, las vacunas son abrumadoramente seguras y efectivas. Además, como también es conocido, en las campañas de vacunación extensas, es habitual que los países señalen posibles efectos adversos después de la vacunación. Esto no significa necesariamente que los eventos estén relacionados con la vacunación en sí, pero es necesario investigarlos.

Lo más lamentable de esta posible guerra entre las vacunas COVID-19, es que, como afirma también la OMS, “la falta de suministro y la distribución desigual de vacunas sigue siendo la mayor amenaza para poner fin a la etapa aguda de esta pandemia e impulsar una recuperación mundial. Mientras el virus continúe circulando en cualquier lugar, el comercio y los viajes continuarán interrumpidos y la recuperación económica se retrasará aún más. La transmisión continua también significa más variantes que potencialmente podrían evadir las vacunas, así como una tensión prolongada sobre los propios sistemas de salud y los trabajadores de la salud que nos protegen”.

El grave problema, es que se van a necesitar cientos de millones de dosis más en los próximos meses, por lo que la OMS ha pedido a los países con dosis de vacunas que están en la Lista de uso de emergencia de la Organización Mundial de la Salud que donen tantas dosis como puedan para ayudar a la OMS a fortalecer la capacidad de respuesta del mecanismo COVAX para entregar vacunas donde más falta hagan. El líder de la agencia de la ONU también se dirigió a los fabricantes de vacunas para que ayuden a garantizar que los países puedan donar rápidamente esas dosis. Como afirma Tedros, “hay muchos países que pueden permitirse donar dosis sin alterar sus propios planes de vacunación”. Aunque reconoce no obstante que compartir dosis es una decisión política difícil y los gobiernos necesitan el apoyo de su gente.

Este llamado a la acción se puede cumplir apoyando a COVAX y ACT Accelerator para distribuir de manera equitativa vacunas, tratamientos y diagnósticos a nivel mundial, así como a los líderes exigentes y los fabricantes de vacunas que aumentan la producción y la distribución equitativa.

En ese sentido, se me ocurre, por ejemplo, solicitarle a los Estados Unidos, que done la vacuna de AstraZeneca (una de las principales usadas en el mecanismo COVAX) ya que tiene millones de dosis que no está utilizando. O bien que, haga lo mismo con una parte de la de Johnson & Johnson, ahora que las agencias federales de salud pidieron el martes una pausa inmediata en el uso de la vacuna contra el coronavirus de dosis única después de que seis receptores en los Estados Unidos desarrollaron un trastorno poco común que involucraba coágulos de sangre dentro de las dos semanas posteriores a la vacunación.

La verdad que debe tocarnos el corazón, como nos recuerda la OMS, es que, “no tenemos suficientes vacunas para vacunar a todos en el mundo. Y, para poner fin a esta fase aguda de esta pandemia, necesitamos tener acceso a las vacunas en todos los países que lleguen a las personas que más las necesitan. Ahora sabemos que algunas personas tienen un mayor riesgo de morir si adquieren este nuevo coronavirus. Y estamos hablando de personas mayores de 65 años y también de personas que tienen comorbilidades, lo que significa que tienen enfermedades asociadas. Así que es muy, muy importante que los países piensen en esto y que las personas también piensen en esto”. ¿Cuál es la mejor situación para el mundo? ¿por qué seguir en esta guerra entre las vacunas COVID-19?

La OMS también subraya que, la “mejor situación para el mundo en este momento es prevenir las muertes entre las personas que tienen un mayor riesgo de morir y proteger los sistemas de salud para que todos los países puedan hacer frente a esta pandemia. Por lo tanto, es extremadamente importante en esta etapa que nos aseguremos de que todos los países del mundo tengan acceso a las vacunas que son seguras y efectivas y que están en el mercado en este momento.” ¡Tenemos la palabra!

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