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Balance de las EconomíasLos invito a la lectura de la reciente publicación de la CEPAL titulada “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe”. En esta edición, el documento examina el comportamiento de las economías de la región durante el año, y actualiza las cifras de crecimiento y otros indicadores que reflejan el impacto sufrido por los países de la región a raíz de la crisis del COVID-19. En particular, el documento presenta nuevas estimaciones del producto interno bruto (PIB) para la región y todos sus países en 2020 y entrega una primera estimación de crecimiento para 2021. El informe analiza los efectos económicos provocados por la pandemia en cada país a la luz de los acontecimientos de los últimos meses, y brinda recomendaciones de políticas para enfrentarlos, sobre todo en materia fiscal y monetaria, junto con resaltar la importancia de cooperación internacional.

Los autores comienzan reconociendo que, “a nivel global, 2020 ha sido un año caracterizado por una fuerte crisis sanitaria y económica y por una elevada incertidumbre derivada del desconocimiento sobre la dinámica y la evolución de la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19). Así, este año se espera la mayor contracción del PIB mundial desde 1946, como consecuencia de una caída generalizada de la actividad económica tanto en las economías desarrolladas como en las emergentes. En los casos en que la actividad no se ha contraído, como en China, se ha registrado una marcada desaceleración del crecimiento”.

Agregan que, “si se comparan diferentes indicadores sanitarios, económicos, sociales y de desigualdad, es claro que, América Latina y el Caribe es la región más golpeada del mundo emergente. Las debilidades y brechas estructurales históricas de la región, su limitado espacio fiscal, la escasa cobertura y acceso a la protección social, la elevada informalidad laboral, la heterogeneidad productiva y la baja productividad son centrales para entender el alcance de los efectos de la pandemia en las economías de la región, sus dificultades para implementar políticas que mitiguen estos efectos y los desafíos a la hora de emprender una reactivación económica sostenible e inclusiva”.

La publicación demuestra con evidencias verificables que. “antes de la pandemia, la región ya mostraba un bajo crecimiento económico: en promedio un 0.3% en el sexenio 2014-2019, y específicamente en 2019 una tasa de crecimiento del 0.1%. Con la llegada de la pandemia, se sumaron a ese bajo crecimiento económico los choques externos negativos y la necesidad de implementar políticas de confinamiento, distanciamiento físico y cierre de actividades productivas, lo que hizo que la emergencia sanitaria se materializara en la peor crisis económica, social y productiva que ha vivido la región en los últimos 120 años, y en una caída del 7.7% del PIB regional. Dicha contracción de la actividad económica ha venido acompañada de un aumento significativo de la tasa de desocupación, que se prevé en torno al 10.7%, una profunda caída de la participación laboral y un incremento considerable de la pobreza y la desigualdad”.

Luego de un análisis exhaustivo del desempeño de la economía en la región, la CEPAL subraya que, “a fin de sostener una dinámica de reactivación y colocar a la región en una senda de desarrollo sostenible, es necesario mantener políticas fiscales y monetarias activas que apoyen no solo la dinámica de crecimiento, sino también la inclusión social y la universalización de la protección social. Conjuntamente con lo anterior, harán falta políticas industriales que, además de promover el aumento de la productividad, puedan hacer frente a los desafíos tecnológicos y ambientales a los que deberá responder la estructura productiva de los países de la región”.

Balance de la economía en Panamá

Balance de la economíaRefiriéndose a Panamá, los autores señalan que, “después de un período de crecimiento económico sostenido (un promedio anual del 6.2% entre 2010 y 2019), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que en 2020 la economía de Panamá sufrirá una contracción del 11%. Esta reducción se debe principalmente a las medidas implementadas en el país y en el mundo para hacer frente a la pandemia de COVID-19. Desde marzo el Gobierno adoptó diversas medidas, como el toque de queda y la cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional, que se han ido actualizando y regulando en los meses siguientes. La inflación acumulada se ubicaría nuevamente en terreno negativo (disminución del 1.0% en 2020 y del 0.1% en 2019), debido a la debilidad de la demanda. La tasa de desempleo abierto superaría el 10% al cierre del año (en comparación con el 5.8% al cierre de 2019)”.

Al final, el organismo de NNUU estima que, “para 2021, la economía panameña crecerá en torno al 5.5%, gracias a la gradual reanudación de las actividades económicas y a la recuperación prevista en sectores estratégicos del país. El déficit en cuenta corriente se reducirá ante la recuperación de la exportación de servicios y de determinados bienes, como el cobre y las manufacturas de la Zona Libre de Colón. El déficit fiscal será inferior al de 2020 y estaría en torno al 4% del PIB, como resultado de la recuperación de los ingresos tributarios y de la finalización de las medidas de alivio implementadas. La tasa de desempleo abierto regresará paulatinamente a los niveles previos a la pandemia y se ubicará cerca del 6%. Con la reactivación económica, la variación del índice de precios regresará a cifras positivas”.

Para ello deberemos controlar la epidemia de COVID-19, como nos señala también la CEPAL, esta vez en conjunto con la OPS,  no habrá recuperación económica mientras no se controle la pandemia. Para ello deberemos cumplir cada uno con las medidas de bioseguridad individual y colectiva que conocemos, fortaleciendo la respuesta institucional y garantizando, cuando lleguen, que las vacunas sean accesibles para todos en todos los lugares.

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