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Enfermedades no transmisibles y COVID-19La asociación entre las enfermedades no transmisibles y COVID-19 es un dúo mortal. Así lo manifesté en mi reciente artículo en la columna de opinión de la Estrella de Panamá, en la cual me referí al impacto de estas enfermedades, los factores de riesgo asociados, y el mayor riesgo que tienen de fallecer por COVID-19, las personas que las padecen.

Comienzo subrayando que, las enfermedades del sistema circulatorio, en especial la hipertensión arterial; junto con la diabetes mellitus, la obesidad y el tabaquismo, son hasta ahora las principales enfermedades concomitantes y factores de riesgo presentes en la mayoría de los fallecidos por el COVID-19. También se consigna la edad, pero sospecho que muchas de las personas en las que se reporta la edad como único factor de riesgo, sufrían de alguna enfermedad concomitante, y probablemente no lo sabían, porque nuestro modelo de atención está centrado en detectar enfermos y, por ende, identifica como tales, a aquellos que acuden a los establecimientos en busca de atención porque se sienten enfermos. No hacemos lo suficiente por detectar factores de riesgo, prevenir enfermedades crónicas y promover los estilos de vida saludables.

El COVID-19 por su parte, ha causado 22,000 enfermos y más de 450 defunciones en casi seis meses. Aunque su tasa de mortalidad por millón de habitantes es de 104.6, la mayor de Centroamérica, por cierto; equivale al 30% de la tasa de fallecidos por diabetes mellitus, y apenas al 7.8% de la tasa de defunciones por enfermedades del sistema circulatorio, ambas fuertemente asociadas a la obesidad, el sobrepeso y el tabaquismo. A propósito, en Panamá la obesidad y sobrepeso, también es un grave problema de salud pública, como lo demuestran los últimos resultados del Censo de salud preventiva, el cual debe retomarse y mejorarse, los cuales indicaron que, en el año 2018 el 45% de la población acusaba sobrepeso, 38% tenía hiperlipidemia, 35% eran hipertensos, y 13% diabéticos. Por otro lado, de acuerdo con el INEC, todos los años fallecen en nuestro territorio más de 12,000 personas mayores de 65 años.

Como si eso fuera poco, de acuerdo con la OMS, el rápido aumento de las ENT es un obstáculo a las iniciativas de reducción de la pobreza, en particular porque disparan los gastos familiares por atención sanitaria. Las personas vulnerables y socialmente desfavorecidas enferman más y mueren antes que las de mayor posición social, sobre todo porque corren un mayor riesgo de exposición a productos nocivos, como el tabaco, o a prácticas alimentarias malsanas, y tienen un acceso limitado a los servicios de salud.

Lo anterior no es argumento para minimizar la amenaza que representa el COVID-19 en nuestras vidas. Nada de eso, es evidente el daño agudo que nos está causando en un corto período de tiempo, tanto a la salud física y mental de los panameños, como a la economía del país, y debemos mantener y redoblar el esfuerzo todos juntos por controlar esta epidemia. Pero, como señalé arriba, las ENT y sus factores de riesgo, son la principal causa de muerte en Panamá, con o sin COVID-19; y así como estamos luchando en todos los frentes contra el virus, también debemos aprovechar la ocasión para detectar en la población estos factores de riesgo y promover factores protectores de la salud, pues ya sabemos que las enfermedades no transmisibles y COVID-19 son un dúo mortal. Y no estoy afirmando que ahora las personas se van a curar de sus ENT, no es posible, muchas de ellas solo son controlables. Pero lo que sí es posible y necesario, es que estemos todos en las mejores condiciones físicas y mentales para evitar el contagio, o enfrentar y vencer al enemigo.

Para terminar, subrayo que, para controlar las ENT es importante centrarse en la reducción de los factores de riesgo asociados a ellas. Es preciso aplicar un enfoque integral que haga que todos los sectores, incluidos entre otros los de la salud, las finanzas, el transporte, la educación, la agricultura y la planificación, colaboren para reducir los riesgos asociados a las ENT y promover las intervenciones que permitan prevenirlas y controlarlas.

Es fundamental invertir en una mejor gestión de las ENT, que incluye su detección, cribado y tratamiento, así como el acceso a los cuidados paliativos. Las intervenciones esenciales de gran impacto contra las ENT pueden llevarse a cabo en la atención primaria para reforzar su detección temprana y el tratamiento a tiempo. Los panameños debemos avanzar en la transformación del sistema de salud, promoviendo la efectiva coordinación de las instituciones públicas y privadas para proporcionar un acceso universal a las intervenciones esenciales contra las ENT.

Por nuestra parte, cumplamos para mantenernos a todos sanos y libres de las enfermedades no transmisibles y COVID-19 y de las complicaciones de las ENT. Lávate las manos con frecuencia, ponte tu máscara cuando sales, y guarda la distancia. Además, y muy importante: visita tu centro de salud y exige que te pesen tomen la presión arterial. Si eres hipertenso o diabético, toma tus medicamentos para mantener tu presión arterial controlada, y el azúcar en la sangre en niveles normales. Y, lo más importante para todos, comprométete desde hoy en: dejar de fumar; evitar el consumo excesivo de alcohol; ponte a dieta y trata de balancear tu alimentación, evitando la comida chatarra y comiendo mas frutas y vegetales; Has por lo menos 30 minutos diarios de ejercicio, pueden ser sentadillas y pechadas o salto de soga, si no puedes salir.

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