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Pongamos en perspectiva el brote por un nuevo coronavirusLos invito a que pongamos en perspectiva el brote por un nuevo coronavirus. A que nos alejemos figuradamente y con prudencia del bombardeo mediático en torno a la situación, y la analicemos en el contexto de la morbilidad y mortalidad nacional. En especial frente a las enfermedades no transmisibles, la enfermedad por el VIH, los accidentes, las violencias y homicidios; que son las principales causas de muerte en el país.

Pero por favor no me malinterpreten, reconozco qué hay riesgo de una emergencia mundial, y que todavía hay mucha incertidumbre porque desconocemos muchos aspectos de la infección, lo que siempre genera más zozobra y no permite hacer afirmaciones contundentes sobre el comportamiento del microbio.

En ese contexto, antes de entrarle de lleno a mi planteamiento los invito a la lectura de las actualizaciones diarias que hago sobre esta epidemia, y subrayo la necesidad de seguir las recomendaciones habituales, que de paso son útiles para reducir la exposición a un montón de enfermedades infecciosas, y para no transmitirlas. Estas prácticas incluyen: la buena higiene de manos y respiratoria, el manejo higiénico de los alimentos y, siempre que sea posible, evitar el contacto estrecho con cualquier persona que muestre signos de afección respiratoria, como tos o estornudos. Y, si ya tiene una infección respiratoria debe: cubrirse la boca al toser, y al estornudar usar pañuelos desechables.

También reconozco y felicito las medidas que está llevando a cabo el MINSA fortaleciendo la capacidad de respuesta de los servicios de salud, y para evitar la entrada del coronavirus al País. Recomiendo además la lectura complementaria de los Consejos de la OMS para viajes y comercio internacional en relación con el brote de neumonía causada por un nuevo coronavirus en China. Es un asunto especialmente importante para nosotros, pues por nuestro aeropuerto internacional transitan mensualmente cerca de 1.5 millones de pasajeros de todas partes del mundo, lo que nos coloca en una situación especial de riesgo.

Los invito a mantenerse actualizados con los resúmenes gráficos de los “informes de situación” que vaya publicando la OMS en el sitio Web dedicado al brote de coronavirus. Aclarado esto, pongo entonces en perspectiva el brote por un nuevo coronavirus, refiriéndome a las principales causas de muerte en Panamá.

Poniendo en perspectiva el brote por un nuevo coronavirus: mortalidad por las enfermedades no transmisibles

Para comenzar, no perdamos de vista el impacto de las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades del sistema circulatorio, el cáncer, la diabetes y las enfermedades crónicas de los pulmones. Son responsables de más del 70% de todas las muertes anuales en todo el mundo, es decir, más de 40 millones de personas. Esto incluye a 15 millones de personas que mueren prematuramente, entre los 30 y 69 años. En Panamá, de acuerdo con el INEC, también son responsables de cerca del 60% de todas las defunciones, superando las 11,000 muertes cada año y también causan muchas muertes prematuras.

brote por un nuevo coronavirus y defunciones por ENT 2018

La ocurrencia y aumento de estas enfermedades se debe a cinco factores de riesgo principales: el tabaquismo, la inactividad física, el consumo nocivo de alcohol, las dietas poco saludables y la contaminación del aire. Todos son prevenibles con intervenciones apropiadas en salud pública. Estos factores de riesgo también exacerban los problemas de salud mental, que pueden originarse desde una edad temprana: la mitad de todas las enfermedades mentales comienzan a los 14 años, pero la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan.

Poniendo en perspectiva el brote por un nuevo coronavirus: mortalidad por la enfermedad del VIH, accidentes de transporte y los homicidios

De acuerdo con las mismas Estadísticas Vitales del INEC, la enfermedad por el VIH ha causado más de 5,000 defunciones en los últimos diez años. La mortalidad por esta enfermedad muestra una ligera tendencia al aumento. Lo cual puede ser consecuencia de que los casos también han aumentado, como afirma la sociedad civil; o del insuficiente acceso a la terapia para todos los afectados en todos los lugares; o de las dos cosas.

Defunciones por la enfermedad del VIH

Por otro lado, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censo, cada año acurren en promedio 14,000 accidentes de tránsito, provocando 15,000 heridos y más de 400 defunciones.

Estas cifras, que muestran una tendencia al aumento, son el más claro reflejo de la anarquía en las calles de nuestra ciudad. De hecho, a excepción de los domingos, no hay un día ni una hora, en la cual no estemos en riesgo de ser atropellados o participar en una colisión.

A pesar de las leyes y reglamentos, siguen siendo las principales causas de accidentes y muertes: el exceso de velocidad, las distracciones como chatear frente al volante, el estrés cotidiano, manejar bajo los efectos del alcohol, la impericia y el incumplimiento de los reglamentos de tránsito, como el no usar el cinturón de seguridad o, en el caso de los motociclistas, no usar casco. A lo que se suma la insuficiente presencia policial en las calles.

Finalmente, sobre los homicidios, el INEC nos informa que en los últimos años fallecen en promedio por esta causa 425 personas, la mayoría hombres jóvenes.

Defunciones por homicidios

La tendencia es claramente negativa, lo cual puede ser un reflejo de las intervenciones gubernamentales. No obstante, las noticias sobre homicidios son frecuentes y sigue siendo un grave problema de salud pública. Por otro lado, los llamados eventos de intención muestran una clara tendencia hacia al aumento y causan cerca de 200 muertes cada año. Bien pueden representar homicidios u otra causa externa.

El comportamiento de la mortalidad por estos tres importantes problemas de salud, también nos ayudan a poner en perspectiva el brote por un nuevo coronavirus.

Conclusión

Puesto es ese contexto, el brote mencionado debe ocupar, como lo está haciendo, el esfuerzo que se merece por parte del gobierno y la sociedad. Aunque no estamos (por ahora) frente a una emergencia internacional, debemos preocuparnos y ocuparnos, como lo estamos haciendo. De hecho, le he dedicado al asunto dos artículos en mi blog y los invito a darle una lectura crítica. Por otro lado, no perdamos de vista, como me recordara el Dr. Sáez-Llorens, «los brotes son eventos agudos, que ocurren en muy poco tiempo, y si su magnitud es considerable en morbilidad y severidad, pueden saturar hospitales y colapsar programas sanitarios«. Razón por la cual es necesario estar preparados.

Por otro lado, necesitamos conocer el periodo de incubación del virus, que puede ir de dos a diez días. «Entender por cuánto tiempo son contagiosos los pacientes infectados es crítico para controlar el brote”, dice la Organización en un comunicado que recuerda que, en otros casos de coronavirus, como el MERS, algunas personas asintomáticas transmitían la enfermedad.

No obstante, en este momento, subrayo, si no presenta una mutación, mantiene su tendencia y letalidad, el impacto del nuevo coronavirus en la salud de los panameños, será mínimo comparado con las ENT, el VIH, los accidentes, los homicidios.

Entonces amigos, pongamos en perspectiva este brote por un nuevo coronavirus. Redoblemos el esfuerzo en aquellas intervenciones de efectividad demostrada, dirigidas a prevenir las enfermedades y muertes por las causas más importantes en nuestro territorio. Sin embargo, subrayo también la obligación de seguir al pie de la letra las recomendaciones de la OMS y del MINSA para evitar la enfermedad por el nuevo coronavirus, a la vez que fortalecemos la capacidad de respuesta de nuetros servicios ante la eventual llegada del virus al país.

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