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Terminó la COP25: ¡otra oportunidad perdida!Terminó la COP25 y la humanidad, excepto los poderosos intereses económicos, estamos decepcionados por la falta de compromiso con la acción climática que hace falta para evitar un desastre. Como señaló el Secretario General de la ONU: “La comunidad internacional perdió una oportunidad importante de mostrar una mayor ambición en la mitigación, adaptación y financiamiento para afrontar la crisis climática”. Veamos un resumen de las expectativas iniciales y los desalentadores resultados…

Al inaugurar la COP25, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, subrayó con entusiasmo que: “la COP25 debe transmitir al mundo una firme determinación de cambiar de rumbo”, subrayando además que: “se deben tener en cuenta los impactos del cambio climático y mostrar seriedad en el compromiso de detener la guerra contra la naturaleza. Además, se debe mostrar la voluntad política de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050”.

En ese contexto, la comunidad científica y la inmensa mayoría de terrícolas esperábamos:

  • Que los países anunciaran su compromiso a aumentar la ambición de los objetivos de reducción de emisiones presentados en el Acuerdo de París, ya que dichos objetivos nos encaminarían a un aumento de temperatura global de más de 3ºC, y es necesario quedarnos por debajo de 1,5ºC, que es lo que recomienda la ciencia para evitar los peores impactos del cambio climático
  • Que se promoviera la acción urgente de muchos actores. Es clave que los ayuntamientos, comunidades autónomas, instituciones, empresas y el sector financiero anuncien compromisos ambiciosos de reducción de emisiones alineados con la ciencia, con un calendario e indicadores claros de seguimiento.
  • Que se incluyeran soluciones climáticas basadas en la naturaleza, reconociendo el papel, la importancia y los múltiples beneficios de la protección y restauración de los ecosistemas terrestres y marinos, incluida la detención de la pérdida de biodiversidad, la creación de resiliencia y el almacenamiento de carbono.

Termina la COP25: ¡otra oportunidad perdida!

A pesar de extenderse las negociaciones por dos días adicionales, intentando que los países elevaran sus metas de disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, los resultados fueron muy pobres, teniendo en cuenta la evidencia científica sobre la urgencia para tratar de frenar el aumento de la temperatura promedio en el planeta y que se detenga en 1.5ºC, como lo establece el Acuerdo de París.

De acuerdo con las Noticias de la ONU: “gran parte de las negociaciones de este año giraron en torno a los aspectos técnicos de la regulación de los mercados mundiales de carbono y cómo equilibrar entre los países la reducción de las emisiones, con la Unión Europea y muchos países en desarrollo ejerciendo presión para llegar a un acuerdo que finalmente no llegó. Este punto se ha convertido en uno de los más álgidos y ya se había estancado desde la COP24, celebrada el año pasado en Katowice, Polonia, por lo que se había pospuesto su resolución para la COP25 de 2019. Ahora tendrá que esperar un año más”.

La falta de este consenso frustró a numerosos negociadores, así como a las ONG, activistas y científicos que participaron en la COP25 para presentar argumentos sustentados en evidencias que urgen a actuar sin dilación, como los informes que indican que en 2019 se alcanzarán temperaturas récord y que las emisiones de dióxido de carbono tendrán un máximo histórico. De acuerdo con los científicos, con los actuales compromisos de reducción de emisiones, el planeta se calentará más de 3 grados Celsius para finales de siglo con respecto a los niveles preindustriales, lo que garantiza un escenario desastroso para toda la vida en la Tierra”.

Con base en los estudios científicos, la ONU ha advertido que a partir de 2020 las emisiones de carbono habrán de reducirse a un ritmo de 7,6% al año para cumplir con la meta de un calentamiento global limitado a 1,5 grados.

Por su parte, los medios periodísticos internacionales coinciden en que concluyó la COP25 con pobres resultados. INFOBAE señala que “pese a los dos días extra de negociación, el encuentro frustró todas las expectativas: el documento final no contiene ni una sola frase que apele al esfuerzo de los países por presentar planes de mayor reducción de sus emisiones”. Igualmente subraya “la presión de los países del G20 para imponer los intereses de las principales compañías de petróleo, gas y carbón implicadas en socavar la ambición climática”. Como resultado de este contexto político económico, el texto de la decisión final de la COP25 se limita a reiterar tímidamente, pero muy preocupados, “la urgente necesidad de abordar la importante brecha entre el efecto agregado de los esfuerzos de mitigación de los países, en términos de emisiones globales anuales de gases de efecto invernadero para 2020 (…)«. Y, como para que no se diga fue otra oportunidad perdida, el texto subraya “la urgencia de una mayor ambición para asegurar los mayores esfuerzos de mitigación y adaptación posibles de todas las Partes«.

Sobre este asunto del texto, también señala INFOBAE que, “el texto es generalmente muy circular, es decir, no hay una declaración clara, ni una sola frase que apele al esfuerzo de los países para presentar planes de reducción de sus emisiones más ambiciosos el año próximo”.

También El País, se suma a esta manifestación universal de decepción, al poner de relieve que “La Cumbre del Clima COP25, presentada como la cumbre de la ambición, fracasó en su objetivo de regular los mercados de carbono. Los delegados de los países participantes evitaron comprometerse para reducir los gases de efecto invernadero y tampoco fueron capaces de abordar eficazmente el contenido del artículo 6 del Acuerdo de París, que hace referencia al mercado de intercambio de derechos de emisiones. La resolución de este espinoso asunto queda pospuesta hasta la cita del próximo año en Glasgow”.

De acuerdo con la nota de prensa de El País: “al margen del escaso balance político de la cumbre, lo más interesante de estas jornadas ha sido constatar cómo la presión ejercida por la comunidad científica y por los movimientos ecologistas y colectivos civiles, con las generaciones más jóvenes como ariete, adquiere cada día más intensidad y visibilidad. De esa presión y de esa convicción terminarán surgiendo los acuerdos necesarios”.

Al final el director de las NNUU aseveró que no se dará por vencido y llamó al mundo a continuar la lucha. Amanecerá y veremos…

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