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Estudiar sin hambreEl presidente de la República, sancionó este jueves 5 de diciembre el proyecto de Ley 5 de 2019 que crea el programa “Estudiar sin Hambre”, el cual ofrecerá comida saludable y nutrición adecuada a estudiantes de centros educativos oficiales, con el fin de mejorar su rendimiento y desempeño académico.

El objetivo primordial de la Ley es el de “garantizar que la población escolar panameña que asiste a los centros oficiales de educación prescolar, básica general, pre media y media, tenga acceso a una merienda diaria para complementar su dieta familiar, en beneficio del estudiante, con el fin de obtener un mejor rendimiento escolar”. También, contribuirá al desenvolvimiento biopsicosocial del aprendizaje, el rendimiento escolar y la formación de hábitos alimenticios saludables. De su efectiva implementación dependerán la salud, el bienestar y el futuro de los miles de niños y niñas que habitan nuestras comarcas y provincias más pobres, olvidados permanentemente por buena parte de nuestros gobernantes que no han pasado del discurso solidario. Se trata pues, de un imperativo moral y ético para nuestro desarrollo integral.

La iniciativa, se llevará a cabo en su primera etapa en 1,890 escuelas de 300 corregimientos en 63 distritos, principalmente en los sectores rurales y más apartados del país. En su pleno desarrollo, el plan alimentario beneficiará a 430 mil estudiantes de sectores vulnerables. Es importante subrayar igualmente que, el programa no sólo apoyará al estudiante panameño, ampliando el mismo a la premedia y media, sino también brindará una respuesta efectiva al productor agropecuario nacional, beneficiando de manera directa a sectores que requieren de la atención que les ha negado el Estado.

La desigualdad en medio de la riqueza

Y es que, en Panamá, en medio de un modelo económico que beneficia principalmente a unos pocos, en perjuicio de las personas más pobres, el hambre y la desnutrición son dos flagelos que causan grave retardo en el crecimiento y desarrollo físico y mental de la mayoría de los niños y niñas de nuestras comarcas, limitando su capacidad para aprender y superarse, promoviendo la deserción escolar y condenándolos sin remedio al ejercicio de trabajos mal remunerados y a la pobreza permanente.

En ese contexto el reportaje que nos entrega hoy la periodista Marlene Testa en La Estrella de Panamá, subraya que, en efecto, “Panamá no es un país que no crece igual para todos. En las comarcas indígenas y en las áreas de difícil acceso, el hambre y la desnutrición son un azote muy real”. Y nos recuerda con tristeza y vergüenza que “a principios del noviembre de este año, los medios de comunicación anunciaron un niño de dieciocho meses, con residencia en Majagual de Baco, en la provincia de Chiriquí, murió de hambre, como consecuencia de un elevado grado de desnutrición. El menor provenía de una familia indígena con deficiencias económicas. Una semana después de la muerte del infante, tres de sus hermanos fueron trasladados a un hospital con la misma condición de salud”. Esta es una tragedia nacional que no podemos olvidar…

Estudiar sin Hambre: dos fundamentos

La clara sustentación de esta iniciativa, la proporcionan los resultados de las dos mediciones del Índice de Pobreza Multidimensional, IPM, llevadas a cabo por expertos nacionales de reconocido prestigio. De acuerdo con el IPM-Panamá 2017, el 19.1% de los panameños (777,752 personas) se encontraban en una condición de pobreza multidimensional. Es de esperar que los ingresos monetarios de esas familias panameñas no llegan a cubrir la mitad del costo calórico de la canasta básica familiar por mes. Por lo tanto, no parecen estar en capacidad de protegerse contra el hambre y, muy probablemente, la están padeciendo de forma ocasional o permanente, ocasionando desnutrición infantil en forma aguda y crónica.

En las comarcas indígenas fue en donde se presentó las mayores proporciones de personas pobres multidimensionales: en la Comarca Ngäbe Buglé (93.4%), Comarca Guna Yala (91.4%) y Comarca Emberá (70.8%). El promedio de estos tres valores supera en 4.5 veces el valor del promedio nacional. En cuanto a las provincias, las tres con mayor porcentaje de personas en condición de pobreza multidimensional y por encima del promedio nacional, fueron: Bocas del Toro (44.6%), Darién (40.0%).

Más recientemente, el estudio, “Índice de Pobreza Multidimensional de Niños, Niñas y Adolescentes de Panamá 2018”, nos informa que cerca del 16% de nuestros niños, niñas y adolescentes pobres multidimensionales carece de una alimentación variada. Esta es una condición que requiere importante atención debido a que la alimentación saludable y equilibrada tiene un rol primordial en la salud y desarrollo de este grupo poblacional. Determina el adecuado funcionamiento del organismo, el crecimiento y la capacidad de aprendizaje, y la prevención de factores de riesgo de enfermedades.  Este problema también es mucho mayor en las comarcas indígenas y en las provincias más pobres del país.

Conclusiones

En este contexto se crea el Programa Estudiar sin Hambre, coordinado por la Secretaría Nacional para el Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional. El programa deberá contar con los recursos humanos y financieros suficientes y necesarios para garantizar su efectivo funcionamiento, y sin interrupciones, durante todo el periodo escolar. No menos importante será la oferta de productos de certificados de calidad y elevado valor nutricional por parte del sector productivo nacional.

Por nuestra parte, los panameños estamos obligados a felicitar esta iniciativa y mantenernos vigilantes del desarrollo óptimo y transparente del programa. El futuro de nuestra niñez depende de ello. Aquí no puede haber espacio para la improvisaciones, el clientelismo, la especulación, el pago de sobreprecios, y la corrupción que ha estado presente en las gestión de nuestros gobernantes de los últimos años.

Hagamos votos porque al término del período de este gobierno, el programa «estudiar sin hambre» esté desarrollándose exitosamente y podamos decir con orgullo que vamos en el camino correcto para erradicar el hambre y la desnutrición de nuestro territorio.

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