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El derecho de los niños panameños a la educaciónGarantizar el derecho de los niños panameños a la educación debe ser una de las principales prioridades del próximo presidente de la república, pues la educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de estrategias de superación de la exclusión de niños, niñas y adolescentes, y es esencial para que puedan gozar de otros derechos humanos, como el derecho a la salud o el derecho a la participación.

Como se afirma en el Plan de Acción de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia: “No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana«.

En ese contexto, y en seguimiento a mi publicación previa sobre «los Derechos del Niño», comparto con ustedes este artículo dedicado al derecho de los niños panameños a la educación. Para ello proporcionaré, valiéndome de la información disponible, un análisis panorámico de los indicadores necesarios para evaluar la garantía de este derecho. No me referiré a las políticas y programas implementados por este gobierno para cumplir con los acuerdos de la “Convención”. Esperaré que el presidente nos rinda cuentas de eso en su informe final.

Derecho de los niños panameños a la educación: breve introducción

La Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho de todos los niños, niñas y adolescentes a la educación en sus artículos 28 y 29, e insta a los Estados partes, entre otras medidas, a implantar la enseñanza primaria obligatoria y gratuita para todos; fomentar el desarrollo, en sus distintas formas, de la enseñanza secundaria, y fomentar la asistencia regular a las escuelas, así como reducir las tasas de deserción escolar.

Adicionalmente, las metas del Objetivo 4 de los ODS comprometen a los Estados a asegurar, por un lado, que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria, y, por otro, que todo niño, niña y adolescente complete la enseñanza primaria y secundaria, y que esta sea gratuita, equitativa y de calidad, y produzca resultados de aprendizaje pertinentes y efectivos.

Derecho de los niños panameños a la educación: una actualización de los indicadores del IV Informe de los ODM

Para actualizar los indicadores de la Meta 2ª de los ODM: “Asegurar que, para el año 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria”, me valdré de la información disponible en los Indicadores Sociales: Años 2012-2016 del INEC, complementados con estimaciones personales para 2017 y 2018.

Indicador 2.1 Tasa neta de matriculación en la enseñanza primaria

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Aunque la legislación vigente señala que la escuela primaria es obligatoria y gratuita en Panamá, la tasa neta de escolarización mostró una disminución del 10% desde el año 2012 al 2018. Es claro que debe fortalecerse la implementación de programas y acciones específicos orientados a mantener a todas las niñas y niños en el sistema educativo. La disminución en la tasa neta de escolarización, ha sido igual para ambos sexos y afecta negativamente el dferecho de los niños panameños a la educación.

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Por otro lado, aunque, en la educación primaria, durante más de una década se habían mantenido índices de repitencia de un poco más del 5% a nivel total; es importante destacar que este no ha sido el caso en los últimos años. Mostrando este índice una clara disminución, lo cual no es una señal de cumplimiento con el derecho de los niños panameños a una educación de calidad.

Tasa de reprobación en primaria por provincias y comarcas

La provincias y comarcas con mayores tasas de reprobación en educación primaria, fueron precisamente aquellas con mayores índices pobreza multidimensional, lo cual también evidencia que el derecho de los niños panameños a la educación se ve más efectado entre aquellos que habitan las comarcas y provincias más pobres.

Adicionalmente, cuando observamos el comportamiento de la tasa de reprobación en educación media y premedia, vemos que ésta, al igual que en el caso de la educación primaria, muestra una clara disminución.

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Sin embrago, al desagregar esta información por provincias y comarcas, ocurre lo contrario que en el caso de la educación primaria, pues son las provincias con menor IPM, las que muestran mayores tasas de reprobación. Es un dato que debe investigar el MEDUCA, pues la primera hipótesis que se viene a la cabeza, tendría que ver con el desempeño de maestros y profesores.

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Indicador 2.2 Proporción de alumnos que comienzan el primer grado y llegan al último grado de la enseñanza primaria

Para continuar ilustrando el logro del derecho de los niños panameños a la educación, les presento a continuación lo que nos informa el INEC sobre el comportamiento de la “tasa de aprobación educación primaria oficial”.

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Como muestra la gráfica, la permanencia de las niñas y los niños de 6 a 11 años de edad en la escuela primaria, que son las edades obligatorias para acudir a la escuela primaria, ha mostrado una clara tendencia al aumento, llegando al 95% en el 2018. No onbstante, al desagregar esta información por provincias y comarcas, comprobamos que los niños viviendo en aquellas con mayor índice de pobreza multidimensional, muestran las menores tasas de aprobación escolar, lo que limita, aún más, el derecho a la educación, y sus posibilidades de superarse y salir adelante.

Por otro lado, la tasa de aprobación de educación premedia y media oficial, también muestra un aumento, aunque en este caso es discreto y llega solo al 78%.

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Finalmente, el limitado derecho de los niños panameños a la educación, queda evidenciado por el comportamiento de la tasa de deserción. Aunque este indicador mostraba una disminución progresiva hasta el 2012. Ha ido aumentando hasta alcanzar la cifra estimada de 4.5% para el 2018. Esta tendencia es un claro reflejo de las pésimas condiciones de vida que padecen los panameños más pobres de nuestro territorio.

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Indicador 2.3 Tasa de alfabetización de las personas de 15 a 24 años, mujeres y hombres

A este indicador se le llama también ‘tasa de alfabetización juvenil´ y se refiere al porcentaje de la población, con edades comprendidas entre los 15 y 24 años, que sabe leer y escribir una afirmación breve y sencilla sobre la vida cotidiana y entender su significado.

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No encontré información actualizada sobre este indicador, por lo que elaboré la gráfica anterior a partir de los datos de la gráfica II.23 del IV Informe que sobre el avance de los ODM presentó Panamá. La tendencia al aumento es clara, por lo que asumo que se ha mantenido. Sin embargo, es obligatorio preguntarnos si es suficiente para el desarrollo humano integral el “saber leer y escribir una afirmación breve y sencilla sobre la vida cotidiana y entender su significado”. Yo creo que no es suficiente, no evidencia en lo absoluto el derecho de los niños panameños a la educación (de calidad) y podemos hacer más.

El derecho de los niños panameños a la educación: resumen de los resultados de la medición del Índice de Pobreza Multidimensional de Panamá: Año 2017

En el caso del IPM-Panamá, cuatro dimensiones aportan casi en igual medida, alrededor del 20% cada una al IPM, Educación (23.9%), Trabajo (20.9%), Ambiente, entorno y saneamiento (20.7%) y Vivienda y servicios básicos (19.8%). En el caso de salud la misma solamente contribuye a explicar el 14.7%.

Es claro que la educación es la que en mayor medida contribuye (23.9%) a la pobreza multidimensional. De los tres indicadores que miden las carencias en esta dimensión, el logro educativo insuficiente fue el de mayor contribución (12.4%) e incluso dentro del total de indicadores.

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    • El indicador de logro educativo insuficiente busca identificar hogares en donde al menos una persona no alcanzó un nivel educativo mínimo determinado de acuerdo a su edad, tomando en consideración la legislación y la diferenciación existente dada la evolución de la oferta del sistema educativo a través del tiempo. Es así como, se considerarán carentes, las personas entre 18 y 30 años de edad que no cuentan con educación pre-media completa (9 años), o personas de 31 a 59 años de edad que no cuentan con educación primaria completa (6 años) o personas de 60 años o más que no saben leer ni escribir.
  • El 15.3% de las personas viven en hogares en pobreza multidimensional por este indicador, el 43.6% correspondió al grupo de personas en condición de pobreza que debió contar como mínimo con una educación pre-media completa, 40.2% por aquellos que no contaron con educación primaria completa y el 16.2% por los adultos mayores que no saben leer y escribir.
    • En orden, le continuó el 14.0% de niños o adolescentes, entre 6 y 17 años, que asisten a la escuela pero que indicaron haber repetido una o más veces un año escolar, lo cual se definió como repitencia escolar. En esta condición se encontró que un 8.0% de la población que vive en hogares multidimensionalmente pobres, presentó este tipo de carencia.
  • El tercer indicador, inasistencia escolar, se definió como aquellos hogares en donde al menos un niño o adolescente, entre 4 y 17 años, no asistió a la escuela, lo que según la EPM 2017 corresponde al 6.7%. Como resultado se obtuvo que el 6.4% de la población reside en hogares en pobreza multidimensional por este indicador.

Desafíos en el cumplimiento del derecho a la educación de los niños panameños

A pesar de los avances, es probable que cerca del 20% de los niños panameños estén rezagados y en riesgo de no alcanzar su máximo potencial de desarrollo. Aquellos que viven en nuestras comarcas indígenas y provincias más pobres, son los que tienen mayor probabilidad de no gozar de servicios u oportunidades que promuevan su desarrollo. De acuerdo con la CEPAL, la información internacional disponible muestra que:

  • Nueve de cada diez niñas y niños de entre 3 y 4 años están expuestos al menos a un factor de riesgo que afecta negativamente su desarrollo.
  • Seis millones de niñas y niños menores de 5 años todavía sufren de desnutrición crónica en la región. Como consecuencia, su probabilidad de desarrollarse adecuadamente en los ámbitos de alfabetización y matemáticas es dos veces menor.
  • La inversión en servicios educativos de buena calidad para la primera infancia mejora los resultados de aprendizaje de las niñas y los niños. Sin embargo, solamente seis de cada diez niños y niñas de entre 3 y 4 años participan en programas de educación inicial.
  • Las niñas y los niños expuestos a castigo corporal severo tienen 2,4 veces menos probabilidad de lograr un desarrollo infantil temprano adecuado. En la región, dos de cada tres niñas y niños menores de 5 años son sujetos de disciplina violenta en el hogar. En este escenario, la agenda para los próximos años en la región incluye, entre otras acciones:
  • Aumentar la oferta de programas de primera infancia para los grupos más vulnerables, niños y niñas que viven en situación de pobreza o en comunidades rurales, o que pertenecen a poblaciones indígenas, niños y niñas con discapacidad, migrantes o que viven en contextos de violencia o de emergencia.
  • Consolidar las políticas intersectoriales y la articulación interinstitucional y entre diferentes actores y niveles de gobierno, así como llevar a escala adecuada los programas de primera infancia para garantizar una atención integral, estableciendo alianzas con diferentes sectores y aliados, incluido el sector privado.
  • Fortalecer el trabajo con las familias, ya que el ejercicio de los derechos de las niñas y los niños depende en gran medida de las capacidades y recursos disponibles de sus cuidadores principales, y realizar acciones de promoción y comunicación para mejorar la demanda de servicios de calidad.
  • Mejorar la información estadística y las investigaciones y evaluaciones que generen conocimientos para la toma de decisiones, así como el monitoreo de la calidad de los programas.
  • Aumentar la inversión en atención integral de la primera infancia y hacer una redistribución equitativa de los recursos humanos, materiales y financieros.

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