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Rescatar la Caja de Seguro Social: otro gran reto para el nuevo gobiernoRescatar la Caja de Seguro Social es el gran reto del nuevo gobierno y parece que acumulará otro quinquenio gubernamental sin afrontar su problema y será el gran reto para el nuevo gobierno. Así nos informa el excelente artículo Caja de Seguro Social, entre la geometría y la aritmética, publicado ayer en La Estrella de Panamá, escrito por la periodista Rekha Chandiramani, cuyo texto comparto en la primera parte de esta entrega, pues coincido con sus afirmaciones.

Me tomo la libertad adicional de complementar los aportes de la publicación arriba señalada con las ideas centrales de mi publicación Sistema de pensiones para todos los panameños: ayuda memoria para las nuevas autoridades, y reitero que el problema no ha sido abordado de forma transparente, valiente y efectiva por los gobernantes de turno, valiéndose en no pocas ocasiones, de la falta de suficiente información para tratar el tema de las finanzas de la CSS, pues los diferentes equipos de actuarios de la entidad no han entregado la necesaria auditoría financiera de la institución. ¡Que coraje tienen! Pues todos en Panamá sabemos que existen claros riesgos para que los jubilados y pensionados cuenten con los recursos necesarios, luego de retirarse o cumplir con sus cuotas, ya que, “a partir del próximo año la institución entrará en déficit de caja, y en el 2025 no habrá reservas”.

Para rescatar la Caja de seguro social queda además pendiente abordar con eficiencia y equidad el también espinoso asunto Humanizar y fortalecer la capacidad de resolución de los servicios de salud, mejorando la equidad y el acceso a la atención, pues en el quinquenio, ambas instituciones han contado con 34,000 mil millones de balboas para hacer su trabajo con calidad eficiencia, y en no pocas ocasiones han requerido a la “tercerización de servicios”, lo cual grave, y sin publicarse los resultados y beneficios, introduce serias dudas sobre incorporar relaciones de mercado en salud pública. No menos importante será avanzar en la posible integración de los servicios con el MINSA y la selección del mejor candidato para dirigir la institución. Esos también son otros retos para las nuevas autoridades, pero los tocaré en otras entregas.

Caja de Seguro Social, entre la geometría y la aritmética

El artículo comienza citando al financista Allan Corbett cuando afirma que: a falta de estudios actuariales recientes, lo que se puede deducir de las últimas estadísticas publicadas por la Contraloría General es que la pirámide solidaria parece invertirse. Y lo peor es que “como no ingresan nuevos sujetos a la base de la pirámide, se está apostando a la muerte de los cotizantes del viejo sistema”. Esta aseveración puede parecerle macabra a cualquier observador, pero está sustentada en la información válida disponible. Veamos algunos datos:

  • El 75.3% del total de la población está cubierto por la CSS, ya sea como cotizante o como dependiente, pero el volumen de dependientes sobrepasa el de los cotizantes. El 2017 terminó con 1,576,265 dependientes vs. 1,507,599 cotizantes.
  • Pero esto no es nuevo, ha sido así por lo menos desde el 2013, cuando la diferencia entre cotizantes y dependientes era de 58,222 personas. A finales de 2017, esa diferencia se había agrandado: era de 68,666 personas.
  • Otra gran peso sobre la pirámide es la cantidad de cotizantes que alguna vez se registraron pero que actualmente no aparecen como activos. Esa cifra superó el cuarto de millón en 2017, erosionando aún más la base del sistema.
  • En cinco años, desde 2013 al 2017, entraron 144 mil nuevos dependientes al sistema, mientras que en ese mismo periodo empezaron a cotizar 133 mil personas, entre trabajadores y pensionados (a los que se les sigue descontando el seguro de por vida).

En relación con las Pensiones de la caja de seguro social

  • Datos oficiales revelaron que hasta el año 2017 había 268,450 pensiones vigentes, 127,131 con beneficiarios hombres y 141,319 con beneficiarias mujeres.
  • Ese año, la CSS desembolsó $1,419.20 millones bajo este concepto. Cinco años antes, en 2013, el sistema había pagado $1,115.63 millones.
  • Todos los años, la Comisión de Prestaciones Económicas aprueba unas 700 pensiones nuevas aproximadamente.
  • Hasta finales del año 2017, había 19,050 pensiones vigentes por invalidez, 210,263 pensiones por vejez y 31,585 pensiones por muerte.

Y sobre los subsidios, aque paga la caja de seguro social, es sabido que:

  • En cuanto a las prestaciones que reciben los beneficiarios con derecho por enfermedad, accidente, maternidad o riesgo profesional —o lo que la entidad llama subsidios—, la CSS destinó $53.56 millones en 2013 y $67.49 millones en 2017.
  • De la proporción desembolsada en 2017, el 72.81% fue en concepto de enfermedad y maternidad, y 8.81% se orientó a los programas de Invalidez, Vejez y Muerte.

Y sobre las adiciones (nuevas inscripciones) a la Caja de seguro social

  • Del total de las nuevas inscripciones de asegurados en 2017, que sumaron 74,552 personas, el 55% correspondió a hombres y el 45% a mujeres.
  • A su vez, el mayor número de inscripciones se dieron en la provincia de Panamá, con un 63.3%, mientras que el menor fue registrado por la provincia de Darién, con un 0.1%, ilustrando la desigualdad laboral entre los polos del país.
  • las nuevas inscripciones de dependientes de asegurados cotizantes (79,390), el mayor porcentaje lo reflejaron los hijos (66%), mientras que el más bajo correspondió a esposos o esposas

Entonces… ¿Se apuesta a la muerte?

El catedrático y financista Allan Corbett describe el cambio del sentido social de las cuentas por la connotación del ahorro individual que se introdujo en las pasadas reformas como “una apuesta a la muerte”’, en el sentido de que “trajo un deterioro de los fondos de la base original, mermando de forma progresiva el comportamiento geométrico y no aritmético”. Además, según relató Corbett en un artículo de su autoría, “pese a que un pequeño porcentaje de los aportes individuales van al sistema solidario, y de que se aumentara la edad de jubilación, como no ingresan nuevos sujetos a la base de la pirámide, se está apostando a la mayor cantidad de muerte de los cotizantes del viejo sistema”.

Rescatar la Caja de seguro social y garantizar el sistema de pensiones para todos los panameños

La experiencia internacional sistematizada y disponible (CEPAL 2017) nos ofrece una mirada a nuevas tendencias en las reformas de los sistemas de pensiones en América Latina, complementando de forma importante el acervo bibliográfico que existe sobre el tema, por lo que es de lectura y reflexión obligada para todo aquel que esté comprometido con solucionar este espinoso asunto.

Recordemos que “los sistemas de pensiones son mecanismos de protección social que tienen como principal objetivo salvaguardar los ingresos futuros de las personas y de sus dependientes o familiares ante diferentes contingencias que pueden suscitarse de manera natural o accidental en la vida de un trabajador. Las situaciones más comunes son el estado de edad avanzada (vejez) y/o desempleo en aquella etapa de la vida, fallecimiento prematuro, ocurrencia de accidentes personales o padecimiento de alguna enfermedad que conduzca a la invalidez. En cualquiera de los casos, los sistemas de pensiones son activados para ofrecer tranquilidad y seguridad al afectado o sus familiares, para que puedan recibir un apoyo económico que les permita vivir con dignidad”.

En esa dirección, en el mundo se han desarrollado básicamente dos sistemas de pensiones con características particulares que los diferencian, y ambas coexisten en nuestro país.

  • Por un lado, están los sistemas de cuentas individualesen donde cada trabajador destina una proporción de sus ingresos (transformados en abonos) a su cuenta de previsión para su pensión, además de los intereses o la rentabilidad de esos ahorros que debe ser garantizada y administrada por una entidad pública o privada según el ordenamiento legal del territorio correspondiente para esos casos.
  • El otro sistema consiste en un fondo o caja común (también conocido como sistema de reparto o de pilar solidario) donde todos los trabajadores independientemente de su nivel de ingresos aportan a una cuenta común que sirve de soporte para el pago de las pensiones de aquellos que cumplen con los requisitos establecidos.

La principal diferencia entre ambos sistemas es la cantidad de dinero que recibe el trabajador finalmente, siendo proporcional a sus aportaciones en el caso del sistema de cuenta individual, mientras que en el caso del sistema de reparto existe un límite alcanzable que no será necesariamente proporcional a los aportes realizados.

En ese contexto, los panameños queremos una Caja de seguro social que nos asegure una pensión suficiente para vivir de forma digna y cómoda al jubilarnos. Y la primera tarea es preguntarles a nuestros trabajadores (no jubilados y menores de 60 años), que son la mayoría, ¿cuál es el sistema de pensiones que quieren? Estamos dando por sentado que todos en Panamá preferimos el fondo público y que todos abrazamos el principio de la solidaridad entre generaciones, y entre ricos y pobres. Pues puede que no sea el caso y las nuevas generaciones, sin dejar de ser solidarios, piensen diferente en cuanto a la mejor opción para todos.

Pero resulta que de acuerdo con la publicación de la CEPAL, Panorama Social de América Latina 2017, que nos ofrece en su capítulo III una mirada a nuevas tendencias en las reformas de los sistemas de pensiones en América Latina:

  • El principal objetivo de un sistema de pensiones es proveer un seguro de ingresos (por concepto de invalidez, vejez y muerte), que distribuye el consumo a lo largo del ciclo de vida. En una definición más moderna de los sistemas de pensiones también se tienen en cuenta objetivos de política pública, como la reducción de la pobreza y la redistribución del ingreso”.

En ese sentido la CEPAL recomienda que, para resolver los problemas de nuestro sistema de pensiones (léase caja de seguro social), nos preguntemos:

  • ¿cuál es la cobertura del sistema de pensiones que debe ofrece nuestra Caja de seguro social? Es necesario precisar y estimar indicadores de cobertura cuantitativos y cualitativos para evaluar el sistema de pensiones. La dimensión de cantidad se refiere a la cobertura de personas activas (proporción de la población en edad de trabajar que cotiza en el sistema de pensiones) y de personas pasivas (proporción de los mayores de 65 años con alguna prestación del sistema de pensiones). La dimensión de calidad de la cobertura de las personas activas, en general, se determina por la densidad de cotizaciones (proporción de la vida laboral en que se realizan cotizaciones).
  • ¿son suficientes los beneficios del sistema de pensiones que ofrece la caja de seguro social? La comparación agregada más común consiste en comparar los beneficios promedio del sistema de pensiones con la línea de extrema pobreza, la línea de pobreza, el salario mínimo y el ingreso per cápita. Con estos indicadores se estima la suficiencia de los beneficios previsionales. El análisis de la calidad de los beneficios a nivel individual se efectúa comparando el nivel de las pensiones con el de los ingresos previos al retiro de los trabajadores y con ello se calculan las tasas de reemplazo del sistema de pensiones.
  • ¿a qué costo se alcanzan la cobertura y los beneficios entregados? Es necesario evaluar si el sistema de pensiones es sostenible desde el punto de vista financiero, por ejemplo, si los aportes públicos como porcentaje del producto interno bruto (PIB) son apropiados en relación con otras necesidades económicas y sociales.

También nos recuerda la CEPAL, que recomendable realizar un análisis integral del sistema de pensiones de la Caja de seguro social antes de elaborar una reforma previsional. Nos toca a los panameños no volver a equivocarnos, escoger a los mejores gobernantes en 2019 y vigilar que este análisis y la puesta en marcha de las souciones, se haga en los primeros cien días de la gestión. ¡Ya basta de excusas!

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