Carga de la enfermedad en la familiaEl estudio de la carga de la enfermedad es un esfuerzo científico y sistemático que cuantifica la magnitud comparativa de las pérdidas de salud por enfermedades, lesiones y factores de riesgo por edad, sexo, zonas geográficas y tiempo. Además de saber cómo afectan las enfermedades y los traumatismos a la población, el estudio de la carga de la enfermedad permite evaluar la eficacia de los sistemas de salud de los países y orienta la formulación de planes, estrategias e intervenciones de salud pública al generar evidencia científica para el desarrollo de políticas públicas.

En ese sentido, basándome en la reciente publicación que sobre la carga global de la enfermedad nos ofreciese “The Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME)” de la Universidad de Washington, comparto en esta entrega la información que ofrece sobre Panamá, complementándola con información desagregada por provincias y comarcas, demostrando los diferentes patrones de morbilidad y factores de riesgo que prevalecen en nuestro país, así como las importantes inequidades en salud que lamentablemente aún siguen vigentes y que es necesario atacar.

La carga de la enfermedad: Información nacional

De acuerdo con el estudio, los perfiles de los países, en este caso el de Panamá, “proporcionan una visión general de los hallazgos de la carga mundial de la enfermedad (GBD). Se basan en más de 80,000 fuentes de datos diferentes utilizadas por los investigadores para producir las estimaciones más científicamente rigurosas posibles. Las estimaciones del estudio GBD pueden diferir de las estadísticas nacionales debido a las diferencias en las fuentes de datos y la metodología. Estos perfiles están destinados a ser descargados y distribuidos libremente”. En ese sentido los autores invitan a enviar comentarios y preguntas a engagement@healthdata.org. Dicho esto, paso a presentar la información que sobre el país parece en la publicación, complementada con la información nacional disponible y verificable.

Carga de enfermedad y “Esperanza de vida”

La esperanza de vida es el número de años que un panameño espera vivir. Muchas cosas pueden afectar la esperanza de vida de los panameños, incluidas las tasas de mortalidad en los niños, los ingresos, el acceso a la atención médica, la dieta y el medio ambiente. “La esperanza de vida en un grupo incluso cambia con el tiempo a medida que surgen nuevas tecnologías para salvar vidas, se produce una guerra civil u otras cosas. Desde 1990, la esperanza de vida al nacer ha aumentado en la mayoría de los lugares del mundo”.

Carga de la enfermedad: esperanza de vida

De acuerdo con las Estadísticas sociales del INEC, y coincidiendo con el estudio del IHME, en promedio nacional, la expectativa de vida para los panameños ha aumentado para hombres y mujeres. No obstante, esta realidad, aunque positiva, no es motivo de festejo, pues la ganancia en años de vida es discreta (0.9 años en los últimos seis años). Los datos revelan además que las mujeres viven en promedio seis años más que los hombres.

Para tener la visión completa examinemos el comportamiento de la esperanza de vida desagregada por comarcas y provincias, tomando en cuenta, además, el Índice de pobreza multidimensional en cada territorio.

Mientras que la esperanza de vida de un panameño de la ciudad es de 80.6 años, en nuestras Comarcas Indígenas apenas llega a 71 años. De hecho, los habitantes de nuestras provincias más ricas, viven casi diez años más y en mejores condiciones que los panameños de nuestras tres Comarcas. Nótese además que el indicador se relaciona en forma directa con el Índice de pobreza multidimensional. Es decir, a mayor pobreza, menor expectativa de vida. Y eso sin entrar al análisis de las condiciones en que viven las personas más pobres.

Carga de enfermedad y “Mortalidad de menores de 5 años”

La mortalidad de menores de 5 años es la posibilidad de que un niño muera antes de cumplir cinco años. El estudio de IHME también señala que os formuladores de políticas de salud en todo el mundo han utilizado la mortalidad de menores de 5 años como un indicador clave del progreso en la salud mundial y han hecho de la reducción de la mortalidad de menores de 5 años un objetivo primordial. Veamos el comportamiento de los promedios nacionales para este indicador, junto con la mortalidad general, la mortalidad infantil y la razón de la mortalidad materna.

Carga de la enfermedad: tasas y razón

A nivel nacional los cuatro indicadores muestran una tendencia descendente (favorable), lo que crearía sentimientos triunfalistas a cualquier observador sin la suficiente formación y la experiencia en el quehacer en Salud Pública. No obstante, la situación es diferente en nuestras comarcas indígenas y provincias más pobres, lo que evidencia que estamos en deuda con esas poblaciones y tenemos mucho que hacer todavía, antes de cantar victoria.

Carga de la enfermedad: tazas y razón por comarcas y provincias

Como señalé en mi publicación sobre “Equidad en salud, desigualdad y pobreza multidimensional”, la persistencia de condiciones adversas de salud principalmente entre la población más pobre del país, hace suponer que esta problemática no ha sido una prioridad real en la agenda política de nuestros gobernantes, que han estado más preocupados en construir e inaugurar edificaciones, muchas veces innecesarias y, en no pocos casos, sin equipamiento ni recursos humanos adecuados. No se han ocupado de manera efectiva en fortalecer la capacidad de resolución del sistema de salud y mucho menos para promover lo suficiente las condiciones sociales que permitan actuar sobre los factores Determinantes de éstas.

Carga de enfermedad: sobre la mortalidad general

De acuerdo con las estadísticas del INEC las principales causas de muerte en el territorio nacional son las que se aprecian en el siguiente cuadro.

Carga de la enfermedad: causas de muerte

Es importante subrayar que, de acuerdo con el informe del IHME, las principales causas de muertes prematuras fueron las cardiopatías isquémicas y la violencia interpersonal (homicidios), seguidos del VIH/SIDA, los accidentes de tránsito y la diabetes. La mayoría, si no todas, de estas causas de muerte son prevenibles, como también sugiere el IHME al destacar como principales factores de riesgo que explican la tendencia de muertes y discapacidad combinados los siguientes: la obesidad, malnutrición, hiperglucemia en ayunas, presión arterial elevada, consumo de alcohol, el tabaco, el sexo inseguro, la insuficiencia renal y el LDL elevado.

Por otro lado, la diabetes y las enfermedades del corazón, seguidas de la violencia interpersonal; ocasionaron la mayor cantidad de años de vida saludable perdidos (AVISA). Este indicador toma en cuenta tanto la muerte prematura como el sufrimiento relacionado con la salud para retratar el total de años de vida saludable perdidos por todas las causas. La clasificación de las causas de AVAD en una población muestra los problemas de salud que causan el mayor sufrimiento en una sociedad, ya sea matando a personas cuando son muy jóvenes, acortando en unos pocos años la vida de muchas personas o causándolos diariamente. Representa el sufrimiento a largo plazo para muchas personas.

Carga de la enfermedad y el índice de acceso y calidad de la atención en salud

El informe también ofrece el llamado “índice de acceso y calidad de la atención en salud” (HAQ, por sus siglas en inglés), el cual proporciona una medida de resumen del acceso y de la calidad de los servicios de salud en un determinado lugar. Esta medida se basa en las tasas de mortalidad estandarizadas por riesgo o razón de mortalidad-incidencia de las causas que, en la presencia de servicios de salud de calidad, no deberían resultar en muerte. Esto también se conoce como mortalidad que se puede modificar.

El índice proporciona una comprensión más detallada del éxito pasado y los desafíos actuales para mejorar el acceso y la calidad de la atención médica personal en todo el mundo. A pesar de los avances sustanciales desde el año 2000, muchos países con IDE baja y SDI media (como Panamá) enfrentan desafíos considerables a menos que la acción política y las inversiones se centren en promover el acceso y la calidad de la atención de salud a través de servicios de salud clave, especialmente para la atención integral de enfermedades no transmisibles.

Los índices e indicadores individuales se reportan en una escala de 0 a 100, donde 0 representa las peores calificaciones de 1990 a 2030 y 100 reflejan la mejor calificación durante ese período. De acuerdo con los investigadores, nuestro país obtuvo una calificación de 68.3%. es decir, que debemos mejorar. Los invito a darle una mirada crítica al estudio completo aquí.

Finalmente, el estudio nos informa sobre cuánto se gasta en salud-ahora y en el futuro-y cuáles son las fuentes. La información se corresponde con la que publiqué hace dos meses en Fortalezas y debilidades del sistema de salud panameño, por lo que les invito a darle otra mirada.

Conclusión

Para abordar con éxito la carga de la enfermedad en el país, estamos obligados a formular políticas que integran acciones en salud, sociales y económicas, y a desarrollar un sistema de salud que incorpore intervenciones multisectoriales, introduciendo la cobertura universal de salud para mejorar la salud y sus determinantes. Pero antes debemos resolver los asuntos que tenemos pendientes con la justicia social, la desigualdad y la inequidad sanitaria.

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