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Alto a la violenciaLa violencia es un problema de salud pública importante en nuestro país. Como veremos más adelante las causas externas de muerte, todas relacionadas con actitudes y estilos de vida violentos, constituyen la cuarta causa de muerte en Panamá. En ese contexto me pareció necesario compartir con ustedes las reflexiones que nos ofrece el reciente informe de la OMS, la UNDOC y el PNUD sobre la “situación mundial de la prevención de la violencia”. Aunque data de 2014, muchas de sus recomendaciones son aplicables a nuestro entorno y debió haberlas puesto en práctica esta administración para que la próxima las retome, pero no me adelantaré y vayamos al texto…

Situación mundial de la prevención de la violencia

Inicio subrayando lo que nos plantea de entrada el informe de la OMS y UNDOCla violencia interpersonal es un factor de riesgo para la salud a lo largo de toda la vida y para los problemas sociales. Se puede predecir y prevenir, y la responsabilidad de abordarla recae sin duda alguna en los gobiernos nacionales”.

Antes de entrar de lleno en el contenido del informe que las llamadas “causas externas de mortalidad” son la cuarta causa de muerte en el país y afectan principalmente (60%) a la población entre 15 y 44 años. Es decir, personas que están estudiando o trabajando para construir un mejor país.

Causas externas y violencias

De esas causas externas, el 68% fueron consecuencia de accidentes de transporte y homicidios y suman más de 1,000 personas cada año, todas en edad altamente productiva. A los primeros me he referido en varias publicaciones por lo que me limitaré a subrayar que también son una expresión de violencia y rogarles que les den una lectura crítica a éstas.

Violencia: accidentes y homicidios

Sobre los homicidios el INEC nos informa que en los últimos diez años han fallecido por esta causa 6,500 personas, la mayoría hombres jóvenes.

Violencia y homicidios

Aunque la tendencia es claramente negativa, lo cual puede ser un reflejo de las intervenciones gubernamentales. No obstante, las noticias sobre homicidios son frecuentes y sigue siendo un grave problema de salud pública. Por otro lado, los llamados eventos de intención muestran una clara tendencia hacia al aumento y causan cerca de 200 muertes cada año. Recomiendo que se investiguen a fondo las causas de estos eventos, pues bien pueden representar homicidios u otra causa externa.

Violencia: homicidios y eventos no determinados

Mensajes centrales del informe sobre la prevención de la violencia

“Los diferentes tipos de violencia comparten muchos factores de riesgo subyacentes e importantes interrelaciones. Por ejemplo, la desigualdad económica, el consumo indebido de alcohol y la atención parental inadecuada incrementan la probabilidad de maltrato infantil, violencia juvenil y violencia de pareja y violencia sexual contra las mujeres. Los niños que sufren rechazo, negligencia, castigos físicos severos y abuso sexual-o presencian violencia en su hogar o en la comunidad-corren un mayor riesgo de tener un comportamiento agresivo y antisocial en etapas posteriores de su desarrollo, y un comportamiento violento en la edad adulta”.

De acuerdo con el informe, se estima que el 60% de las muertes por homicidio corresponden a varones entre 15 y 44 años, lo que convierte al homicidio en la tercera causa principal de muerte para los varones de ese grupo etario. En Panamá, como ya vimos, esta cifra corresponde al 71%, lo que pone en evidencia el impacto negativo que tiene este grave problema en el desarrollo del país.

Ahora bien, a pesar de su considerable contribución a la mortalidad, las muertes son tan solo una fracción de la carga sanitaria y social que se deriva de la violencia. Las mujeres, los niños y las personas mayores son quienes soportan la mayor parte del maltrato físico y psicológico y los abusos sexuales no mortales:

  • Una cuarta parte de toda la población adulta ha sufrido maltrato físico en la infancia.
  • Una de cada cinco mujeres ha sufrido abusos sexuales en la infancia.
  • Una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.
  • Un 6% de los adultos mayores ha sufrido maltrato en el último mes.

“La violencia contribuye a que la mala salud se prolongue durante toda la vida-especialmente en el caso de las mujeres y los niños-y a una muerte prematura, puesto que muchas de las principales causas de muerte, como las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer y el VIH/sida, están estrechamente vinculadas con experiencias de violencia a través del tabaquismo y el consumo indebido de alcohol y drogas, y la adopción de comportamientos sexuales de alto riesgo. Asimismo, la violencia impone una pesada carga en los sistemas de salud y de justicia penal, los servicios de previsión y asistencia social y el tejido económico de las comunidades”.

Reflexión acerca de los datos fundamentales sobre la violencia

A pesar del elevado número de muertes resultantes de la violencia y la vasta escala en que las consecuencias no mortales de la violencia afectan a las mujeres, los niños y las personas mayores, los datos presentan lagunas importantes que socavan las iniciativas para prevenir la violencia. Un 60% de los países no tienen datos que puedan utilizarse sobre homicidios en las fuentes de registro civil o de estadísticas vitales. En muchos de los países que cuentan con esos datos, a menudo falta información como el sexo o la edad de la víctima, la relación entre la víctima y la persona que inflige la violencia, y el mecanismo del homicidio –todos ellos datos necesarios para proyectar y vigilar las iniciativas de prevención. Muchos casos de violencia contra las mujeres, los niños y las personas mayores no se ponen en conocimiento de las autoridades o los prestadores de servicios, de modo que las encuestas poblacionales pasan a ser una fuente esencial de información para documentar la naturaleza y alcance de estos problemas”.

Estrategias para prevenir la violencia

En un número creciente de estudios científicos se demuestra que la violencia puede prevenirse. Basándose en exámenes sistemáticos de los datos científicos en pro de la prevención, la OMS y sus asociados han seleccionado siete estrategias que constituyen una «inversión inmejorable»: seis de ellas se centran en la prevención de la violencia y la séptima en las iniciativas de respuesta. Estas estrategias pueden reducir diferentes tipos de violencia y contribuir a reducir la probabilidad de que las personas cometan actos de violencia o sean víctimas de ella. Las estrategias son las siguientes:

  • favorecer relaciones sanas, estables y estimulantes entre los niños y sus padres y cuidadores;
  • fomentar las aptitudes para la vida en los niños y los adolescentes;
  • reducir la disponibilidad y el consumo nocivo de alcohol;
  • reducir el acceso a las armas de fuego y las armas blancas;
  • promocionar la igualdad en materia de género para prevenir la violencia contra la mujer;
  • cambiar las normas sociales y culturales que propician la violencia;
  • establecer programas de detección, atención y apoyo a las víctimas.

No obstante, según el informe, aunque los países invierten en programas de prevención que apoyan y representan tales estrategias, la inversión no se corresponde con la escala y gravedad del problema.

Menos del 40% de los países están aplicando a gran escala (es decir, en numerosas escuelas o comunidades o con un alcance superior al 30% de la población destinataria) los 18 tipos de programas diferentes incluidos en la encuesta. Las estrategias para cambiar las normas sociales y culturales fueron el enfoque más habitual para abordar la violencia contra las mujeres, mientras que la formación en aptitudes para la vida y la prevención de la intimidación fueron las estrategias más frecuentes para abordar la violencia juvenil. Los países también indicaron haber aplicado estrategias como las visitas domiciliarias y otros enfoques de educación parental concebidos para mejorar las relaciones paternofiliales y prevenir el maltrato infantil y las vías de desarrollo que posteriormente conducen a comportamientos violentos. La aplicación de estrategias para prevenir el maltrato de las personas mayores era limitada, en el mejor de los casos. Menos de un tercio de los países encuestados (26%) indicaron haber puesto en marcha campañas para educar a los profesionales a reconocer los signos y síntomas del maltrato de las personas mayores y mejorar su capacidad para resolver problemas y gestionar casos a gran escala, y solamente un 23% indicó haber puesto en marcha campañas de información pública sobre maltrato de personas mayores”.

Recomendaciones del Informe

Las conclusiones del Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia son pertinentes para las iniciativas de prevención de la violencia en los ámbitos nacional, regional y mundial, pues ofrecen en esos ámbitos una oportunidad para que todas las partes interesadas en la prevención de la violencia se unan y amplíen sus actividades e inversiones para que se correspondan con la carga y gravedad del problema. En el ámbito nacional, las principales recomendaciones del informe son:

  • La promulgación y aplicación de leyes sobre criminalidad y violencia es fundamental para establecer normas de comportamiento aceptable e inaceptable, y construir sociedades seguras y pacíficas;
  • reforzar la compilación de datos para revelar el verdadero alcance del problema;
  • elaborar planes de acción nacionales amplios y basados en datos;
  • integrar la prevención primaria y secundaria de la violencia en otras plataformas de salud;
  • reforzar los mecanismos de dirección y coordinación;
  • garantizar que los programas de prevención sean amplios y estén integrados y basados en datos probatorios;
  • garantizar que los servicios para las víctimas sean amplios y estén basados en datos probatorios;
  • reforzar el apoyo a los estudios de evaluación de resultados;
  • aplicar las leyes vigentes y examinar su calidad;
  • promulgar y aplicar leyes y políticas pertinentes para los diferentes tipos de violencia;
  • crear capacidad para la prevención de la violencia.
  • El informe también destaca la importancia de tener representación legal en los tribunales penales y recibir una indemnización del Estado cuando corresponda.

Prevención de la violencia en Panamá

En Panamá desde el 2014 contamos con el “Comité nacional intersectorial para la prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes (CONIPREVINNA)”, con el propósito de implementar de manera articulada las políticas, planes, estrategias, programas y acciones de prevención de la violencia en contra de niños, niñas y adolescentes. Su misión es concretar, establecer y alinear los mecanismos de coordinación y monitoreo de las políticas públicas, estrategias, programas, proyectos y acciones de prevención de la violencia. No obstante, no fue sino hasta 2017 que se instaló formalmente dicho Comité. No encontré información sobre su quehacer.

La página del PNUD ofrece información sobre el Programa de Prevención de las Violencias, el cual está orientado a contribuir a la Estrategia País de Seguridad y el Plan Nacional de Violencia Contra la Mujer, mediante la implementación de estrategias de prevención de las violencias en el nivel nacional y local, con la participación activa de la ciudadanía en la promoción de valores de convivencia y desarrollo humano sostenible. Recomiendo su lectura.

Por su parte en la página del Ministerio Público no encontré un programa propiamente dicho, solo noticias variadas cuya importancia no pongo en tela de duda y también recomiendo su lectura. Lo mismo me ocurrió con la página del Ministerio de Gobierno y con la página del Ministerio de Desarrollo.

Conclusión

Al final el Informe manifiesta que, a pesar de todo, sigue habiendo deficiencias importantes y que es necesario seguir trabajando intensamente para que se materialice todo el potencial del creciente ámbito de la prevención de la violencia. Ningún país puede dormirse en los laureles y dar por supuesto que ha abordado de forma satisfactoria el problema de la violencia interpersonal. La comunidad internacional debe seguir adelante para reconocer la violencia interpersonal como un importante problema de salud, de justicia penal, de desarrollo y de género, y redoblar su apoyo a la prevención. Los invito a la lectura completa del documento y a incorporar este problema a la lista de prioridades en salud pública.

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