“Salud para todos”: ¿qué hacemos por nosotros mismos?Salud para todos ha sido, y es el motivador de los que hemos dedicado la vida profesional a la salud pública. Desde el recordado “salud igual para todos” de nuestro Dr. Esquivel, quien revolucionó la salud en Panamá, hasta la celebración del Día Mundial de la Salud de este año que tuvo como lema “salud para todos”, con el propósito de enfatizar la necesidad de alcanzar la “Cobertura sanitaria universal para todas las personas, en cualquier lugar”. Pero la salud para todos no será posible de alcanzar sin el compromiso y el esfuerzo individual de cada uno de nosotros. Claro que el Gobierno tiene un rol fundamental, el cual, dicho sea de paso, muchas veces no cumple cabalmente, como señalé en “Promesas de Salud: ¡seguimos esperando!”,  y reiteré hace poco en ¿Es posible salvar nuestro sistema de salud?. No obstante, la principal responsabilidad sigue siendo de cada uno, ya sea para ejercer nuestro derecho de controlar la gestión de los gobernantes que elegimos y financiamos, o para cambiar nuestros estilos de vida y cuidar la salud desde nuestros hogares y comunidades.

En ese contexto, llegando a la mitad del año, consideré necesario hacernos un “recordatorio saludable” para no ponernos en riesgo y ayudarnos a alcanzar la salud para todos, comenzando por nosotros mismos. Veamos.

Principales causas de muerte en Panamá

La primera pregunta que debemos hacernos para proponer y ejecutar estrategias que nos ayuden a promover la salud individual y colectiva, es saber cuáles son las enfermedades y causas de muerte que afectan a nuestra población y cuidarnos de ellas. Para tal efecto contamos con la información que nos ofrecen las Estadísticas Vitales del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). Aunque los datos corresponden al 2016, las principales causas de muerte se han mantenido en los últimos años, mostrando una clara tendencia al aumento, a pesar de las actividades que llevan a cabo el MINSA, la CSS y algunas organizaciones de la sociedad civil organizada para promover la salud y prevenir enfermedades, lo que pone en evidencia que no estamos poniendo lo suficiente de nuestra parte. Veamos en el siguiente cuadro un resumen de esta realidad.

Salud para todos: ¿qué hacemos por nosotros mismos?

La información que nos proporciona el INEC nos permite sacar algunas conclusiones preliminares.

El 70% de las muertes corresponden a las llamadas Enfermedades no Transmisibles. Estas enfermedades crónicas no transmisibles están relacionadas en forma directa con estilos de vida asociados a factores de riesgo para la salud y la vida. Confirmando esta realidad, el último informe del “Censo de Salud Preventiva” que llevan a cabo el MINSA y la CSS reveló que desde el 2015 han detectado más de medio millón de adultos mayores de 40 años con obesidad o sobrepeso, dislipidemias, hipertensión arterial, diabetes mellitus y enfermedad renal. Todas relacionadas con las ENT y es probable que la presencia en la población sea mayor porque estas cifras corresponden a las personas que se acercaron a ser atendidas, lo que implica que son personas preocupadas por su salud o que se sienten mal, lo cual no es el caso de toda la población, por lo que es muy probable que sean muchos los panameños que padecen una enfermedad crónica y no lo saben porque todavía no les ha dado síntomas.

En resumen, las Enfermedades no Transmisibles son la principal causa de muerte en nuestro país. Han causado más de 90,000 muertes en los últimos diez años y en la inmensa mayoría de los casos son consecuencia de una dieta malsana, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol.

El SIDA sigue siendo una causa importante de muerte. También a pesar de la abundante información disponible para modificar estilos de vida perniciosos. Para poner en contexto nacional la situación del SIDA, el año pasado el viceministro de salud, de Panamá en sus declaraciones  durante la presentación del Informe de OPS/OMS y ONUSIDA “Prevención de la Infección VIH bajo la lupa”, manifestó que en el país hay 16,653 personas que vine con VIH/SIDA Y anualmente se registran un promedio de 1,400 casos nuevos de VIH, la mayoría de ellos en jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, lo que le hace sospechar que en Panamá las personas han perdido el temor esta enfermedad.

Por su parte los accidentes de tránsito han cobrado cerca de 4,500 personas en los últimos diez años. Siguen siendo las principales causas de estos fallecimientos: el exceso de velocidad, las distracciones como chatear frente al volante, el estrés cotidiano, manejar bajo los efectos del alcohol, la impericia y el incumplimiento de los reglamentos de tránsito, como el no usar el cinturón de seguridad o, en el caso de los motociclistas, no usar casco. En Panamá este tema debería ser de la más alta prioridad nacional, pero no hacemos lo suficiente, tanto del Gobierno, como de la Sociedad.

Aunque 37 muertes maternas siguen siendo demasiadas, los datos disponibles de nuestro Instituto Nacional de Estadísticas y Censo, complementadas con algunas estimaciones personales, sugieren que estamos disminuyendo la Mortalidad Materna.

No obstante, las principales causas de defunciones son prevenibles y evitables: Hemorragia Obstétrica, Aborto complicado con infección genital y pélvica, Preeclampsia, Anemia que complica el embarazo, parto y puerperio, Embarazo ectópico. Todas ellas asociadas a la atención médica en hospitales y centros de salud, así como los cuidados prenatales, el estado de salud previo, y las desigualdades en las condiciones de vida de una población. La concentración de altas tasas afecta, principalmente, las áreas impactadas por la pobreza y la falta de servicios básicos.

Y no olvidemos por favor que, de acuerdo con el INEC, los nacimientos vivos de madres menores de 19 años muestran una clara tendencia al ascenso, llegando a cerca de 120,000 embarazos en los últimos diez años. Además, en Panamá, como consecuencia del inicio sexual sin protección ni conocimientos suficientes, los casos de VIH y SIDA en la población adolescente se incrementan cada año, acercándose al 8% de la totalidad. Y algunas, aunque muy pocas, es posible que fallezcan por causas del embarazo y el parto, pues como informa el Estado Mundial de la Población “las probabilidades de que las adolescentes de entre 15 y 19 años mueran debido al embarazo o el parto son dos veces superiores que aquellas mayores de 20 años”. En nuestro país, alrededor del 20% de las muertes maternas, ocurren en madres menores de 19 años. Tampoco estamos haciendo lo suficiente.

También es inaceptable para nuestro país que 418 niños fallezcan antes de cumplir un año. Nuestra mortalidad infantil sigue siendo alta y debemos redoblar los esfuerzos para disminuirla. Es importante destacar, que desde el 2012 las causas de las defunciones de los infantes (menores de 1 año) se concentran en ciertas afecciones originadas en el período perinatal y en las malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas. Estas cifras confirman la necesidad de hacer más énfasis en el control prenatal, la educación en salud sexual y reproductiva, la nutrición de la mujer, las condiciones ambientales y el control de salud de los recién nacidos, entre otros aspectos.

Salud para todos y la promoción de estilos de vida saludables como respuesta

Los estilos de vida son determinados de la presencia de factores de riesgo y/o de factores protectores para el bienestar por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales, sino también de acciones de naturaleza social. Para ayudarnos a abordar con éxito este importante problema de salud pública contamos con el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020, el cual proporciona una hoja de ruta y un menú de opciones de política para todos los Estados Miembros (el nuestro entre ellos) y otras partes interesadas, para tomar medidas coordinadas y coherentes, a todos los niveles, para alcanzar la reducción relativa del 25% en la mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes o enfermedades respiratorias crónicas para 2025. El enfoque principal de este plan de acción se basa en cuatro tipos de enfermedades no transmisibles (enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes) que contribuyen en gran medida a la morbilidad y mortalidad por ENT y a cuatro factores de riesgo conductuales compartidos: el consumo de tabaco, dieta poco saludable, inactividad física y uso nocivo de alcohol. Reconoce que las condiciones en que las personas viven y trabajan y sus estilos de vida influyen en su salud y calidad de vida.

También la OMS nos informa que la Promoción de la Salud abarca una amplia gama de intervenciones sociales y ambientales destinadas a beneficiar y proteger la salud y la calidad de vida individuales mediante la prevención y solución de las causas primordiales de los problemas de salud, y no centrándose únicamente en el tratamiento y la curación. La promoción de la salud tiene tres componentes esenciales: la buena gobernanza sanitaria, la educación sanitaria y el desarrollo de ciudades saludables. Todos directamente relacionados con la promoción de estilos de vida saludables.

Por nuestra parte, el MINSA, en el artículo del ministro titulado “Enfermedades de transmisión social, ¿quién y cuándo debe actuar?” nos recuerda que las Enfermedades de Transmisión Social son aquellas también conocidas como Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ENT). Se les llama así porque sus principales factores de riesgos son los malos estilos de vida de la gente (comportamiento social). Subraya que el costo social y económico de estas enfermedades es muy importante y está teniendo un negativo impacto sobre los sistemas de salud. Estas enfermedades, además, son causa de pobreza y representan un obstáculo para salir de ella.  La forma adecuada de “luchar” contra este impacto sobre la salud es teniendo políticas que han demostrado ser eficaces, como aumentar la actividad física en las escuelas, eliminar el consumo de tabaco y comer saludablemente y, por otro lado, la participación activa de las personas en su salud, con estilos de vida saludable.

Y con ese mensaje termino la reflexión sobre el qué hacer para alcanzar la salud para todos desde la perspectiva individual. La pelota está en nuestra cancha…

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