No hay excusa para la inacción: coordinemos para alcanzar la CUS.El reciente informe de la Comisión Independiente de Alto Nivel de la OMS sobre Enfermedades No Transmisibles titulado “Es hora de actuar” subraya que no hay excusa para la inacción, pues, “a pesar de disponer de soluciones basadas en pruebas científicas, muchos países no están cumpliendo con sus compromisos políticos para alcanzar las metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con su promesa de no dejar a nadie atrás. En particular cumplir en el plazo fijado su promesa de reducir en una tercera parte la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar”. Afirman los comisionados que “se han formulado numerosas políticas, pero las estructuras y los recursos para aplicarlas son escasos. El reto no consiste solamente en lograr el apoyo político, sino también en garantizar la aplicación, bien sea mediante la formulación de legislación, normas y criterios, o a través de la inversión”. Subrayan la necesidad de seguir abogando por dar mayor prioridad a las enfermedades no transmisibles y la salud mental. En ese contexto comparto con ustedes un breve resumen del informe y le pregunto a nuestras autoridades de salud, si estamos haciendo lo suficiente o somos presa de la inacción…

Brevísima introducción

El documento nos ofrece información valiosa sobre la carga de morbilidad y repercusiones de las Enfermedades no Transmisibles y los trastornos mentales; las Políticas y programas que más han impulsado los progresos; los compromisos mundiales para prevenir y tratar las Enfermedades no Transmisibles; las dificultades para la aplicación; y las recomendaciones con sus fundamentos. Se trata pues de un documento de gran importancia para los panameños pues, como sabemos las ENT constituyen un grave problema de salud pública en el país. Vayamos al informe y aprovechémoslo porque no hay excusa para la inacción.

Carga mundial de morbilidad y repercusiones de las ENT y los trastornos mentales

De acuerdo con datos y cifras de la OMS:

  • Las enfermedades no transmisibles (ENT) matan a 41 millones de personas cada año, lo que equivale al 71% de las muertes que se producen en el mundo.
  • Cada año mueren por ENT 15 millones de personas de entre 30 y 69 años de edad; más del 85% de estas muertes “prematuras” ocurren en países de ingresos bajos y medianos.
  • Las enfermedades cardiovasculares constituyen la mayoría de las muertes por ENT (17,9 millones cada año), seguidas del cáncer (9,0 millones), las enfermedades respiratorias (3,9 millones) y la diabetes (1,6 millones).
  • Estos cuatro grupos de enfermedades son responsables de más del 80% de todas las muertes prematuras por ENT.
  • El consumo de tabaco, la inactividad física, el uso nocivo del alcohol y las dietas malsanas aumentan el riesgo de morir a causa de una de las ENT.
  • La detección, el cribado y el tratamiento, igual que los cuidados paliativos, son componentes fundamentales de la respuesta a las ENT.

Sobre el impacto socioeconómico de las ENT agrega la OMS que:

  • Las ENT ponen en peligro el avance hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre los que se encuentra la reducción de las muertes prematuras por ENT en un 33% para 2030.
  • La pobreza está estrechamente relacionada con las ENT. Se prevé que el rápido aumento de estas enfermedades sea un obstáculo a las iniciativas de reducción de la pobreza en los países de ingresos bajos, en particular porque dispararán los gastos familiares por atención sanitaria. Las personas vulnerables y socialmente desfavorecidas enferman más y mueren antes que de mayor posición social, sobre todo porque corren un mayor riesgo de exposición a productos nocivos, como el tabaco, o a prácticas alimentarias malsanas, y tienen un acceso limitado a los servicios de salud.
  • En los entornos con pocos recursos, los costos de la atención sanitaria para las ENT pueden agotar rápidamente los recursos de las familias. Los costos desorbitados de las ENT, en particular el a menudo prolongado y oneroso tratamiento y la desaparición del sostén de familia, están empujando cada año a millones de personas a la pobreza y sofocando el desarrollo.

Además, existe una mayor conciencia acerca de la necesidad crucial de prevenir y tratar los trastornos mentales como una parte integral de las medidas contra las enfermedades no transmisibles. Los trastornos mentales suponen una enorme carga de morbilidad en las sociedades: la depresión afecta por sí sola a 300 millones de personas, y es la principal causa de discapacidad en todo el mundo. Cada año se suicidan casi 800,000 personas. Una gran proporción de los suicidios y los traumatismos guardan relación con trastornos derivados del consumo de sustancias, representan una importante causa de defunción entre los jóvenes. La demencia es una de las 10 principales causas de defunción. Las personas con trastornos mentales graves tienen una esperanza de vida reducida en 10 a 20 años, debido principalmente a enfermedades no transmisibles no tratadas.

Situación nacional

Como señalé en “No te pongas en riesgo”; de acuerdo a la Contraloría General de la República de Panamá, cada año fallecen alrededor de 10,000 personas en Panamá por enfermedades circulatorias, tumores, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes mellitus, y en cada caso la tendencia es al aumento. Estas tres enfermedades crónicas no transmisibles están relacionadas en forma directa con estilos de vida asociados a factores de riesgo para la salud y la vida, y con la insuficiente capacidad de nuestro sistema público de salud para la promoción de la salud, prevención y tratamiento oportuno y apropiado. Y no perdamos de vista el impacto socioeconómico de las ENT, pues es sabido que éstas constituyen una importante amenaza para el crecimiento económico y el desarrollo potencial de las naciones, pues son responsables de gastos de bolsillo significativos en los servicios de salud, y contribuyen al empobrecimiento de las familias.

Políticas y programas que más han impulsado los progresos

De acuerdo al informe, los Estados Miembros, entre ellos Panamá, han adoptado y aplicado algunas decisiones que introducen intervenciones de eficacia demostrada, entre ellos el Plan de acción mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020. Asimismo, el Plan de Acción Mundial se basa en otros instrumentos, entre ellos el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, la Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud, la Estrategia mundial para reducir el uso nocivo del alcohol, y un plan de aplicación para orientar futuras medidas concernientes a las recomendaciones de la Comisión para acabar con la obesidad infantil, así como diversas directrices de la OMS, incluidas las relativas a la ingesta de grasas saturadas y trans (sometidas actualmente a consulta pública), azúcares, sodio y potasio. No menos importante es el Plan de acción integral de la OMS sobre salud mental 2013-2020, que enumera las medidas y las metas que se deberán adoptar para fortalecer e integrar la prevención de la salud mental y los servicios de prevención, en particular las intervenciones de eficacia demostrada.

La OMS informó además sobre los progresos en la aplicación de esos instrumentos a la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2010, 2011, 2013 y 2017, y publicó separadamente los datos de cada país en WHO NCD Progress Monitor.

Situación nacional

El informe de la OMS, basado en datos nacionales evidencia que los panameños hemos avanzado, pero no lo suficiente como lo demuestran las estadísticas del INEC y los resultados del “Censo de Salud Preventiva”.

La información que tenemos sobre factores de riesgo es insuficiente y extemporánea. Aunque hemos avanzado en la lucha contra el tabaco, debemos incrementar las campañas contra el tabaco y aumentar los impuestos especiales y precios. Por otro lado, son muy limitadas nuestras medidas para reducir el uso nocivo del alcohol, en especial la restricción de la disponibilidad física, el aumento de los impuestos y la prohibición de la publicidad. No menos importante es nuestra muy limitada respuesta para reducir las dietas malsanas, en particular la necesidad de políticas sobre la sal, sobre los ácidos grasos saturados y las grasas trans, y la restricción de la promoción dirigida a los niños”.

Además, el Atlas de Salud Mental de la OMS proporciona un seguimiento exhaustivo longitudinal del desempeño del sistema de salud mental. En WHO Think Piece: “Why is 2018 a strategically important year for NCDs?” se presentan las puntuaciones de los países. La calificación de Panamá fue 7/19 (apenas el 37% de cumplimiento), es decir que debemos mejorar, y mucho, en el desempeño de nuestro sistema de salud mental.

Compromisos mundiales para prevenir y tratar las ENT

En los últimos años, en consonancia con el creciente reconocimiento del problema que suponen las enfermedades no transmisibles, las Naciones Unidas y la OMS efectuaron llamamientos a la acción sobre esta cuestión en diversos foros internacionales. Reconociendo que las enfermedades no transmisibles representan uno de los principales obstáculos al desarrollo en el siglo XXI, y que requieren un enfoque multisectorial, según se destaca en la Declaración de Moscú adoptada en la Primera Conferencia Ministerial Mundial sobre Modos de Vida Sanos y Control de las Enfermedades No Transmisibles (Moscú, 28 y 29 de abril de 2011), la Asamblea General de las Naciones Unidas convocó dos reuniones de alto nivel sobre las enfermedades no transmisibles. La reunión de 2011 dio lugar a una Declaración política de las Naciones Unidas en la que los países y los organismos multisectoriales y donantes contrajeron numerosos compromisos en relación con la prevención y el tratamiento de las enfermedades no transmisibles. Ulteriormente, los Estados Miembros de la OMS acordaron una reducción del 25% en la tasa de mortalidad prematura para 2025 (25×25) y fijaron un conjunto de metas concernientes a los factores de riesgo y los sistemas de salud que, si se alcanzan, asegurarán el logro de la meta 25×25 relativa a la mortalidad.

En 2014, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, los Estados Miembros adoptaron un documento final que incluía cuatro compromisos con plazos establecidos y utilizaba 10 indicadores de progresos, con miras a su aplicación en 2015 y 2016. Esos compromisos consisten en: establecer metas nacionales con respecto a las enfermedades no transmisibles; elaborar un plan nacional; reducir los factores de riesgo de enfermedades no transmisibles; y fortalecer los sistemas de salud para responder a las enfermedades no transmisibles.

Lamentablemente, los progresos hacia el cumplimiento de esos compromisos han sido decepcionantes. Hasta 2017, 83 países habían realizado progresos insuficientes o nulos en lo concerniente a los cuatro compromisos con plazos establecidos (basados en los países que informaron haber alcanzado plenamente menos de cinco indicadores, entre un total posible de 19). Ningún país alcanzó plenamente los 19 indicadores.

Dificultades para la aplicación

El informe de la Comisión nos recuerda que “el logro de la cobertura universal de salud es esencial para el programa sobre enfermedades no transmisibles. Los sistemas de salud frágiles, el acceso limitado, y la falta de servicios de prevención y promoción de la salud y de intervenciones y medicamentos basados en pruebas científicas son también obstáculos en el camino de cada país hacia la CSU, en consonancia con sus circunstancias y prioridades nacionales. Con demasiada frecuencia, los trastornos mentales se excluyen del conjunto básico de prestaciones de la CSU, lo que conlleva una brecha excepcionalmente amplia en lo que respecta al tratamiento”.

Aun cuando existen numerosas intervenciones contra las enfermedades no transmisibles, muchos países están quedando rezagados en su aplicación. Esto obedece a diversos motivos, pero los principales obstáculos son:

  • falta de voluntad política, compromiso, capacidad y medidas;
  • falta de políticas y planes concernientes a enfermedades no transmisibles;
  • dificultades para el establecimiento de prioridades;
  • repercusiones de factores económicos, comerciales y de mercado;
  • capacidad técnica y operacional insuficientes;
  • financiación (nacional e internacional) insuficiente para intensificar las respuestas nacionales a las enfermedades no transmisibles; y
  • falta de rendición de cuentas.

Por mi parte añado lo que subrayé en mi publicación “Impacto de la corrupción en salud”: “la corrupción en salud es el más importante Determinante Social del desempeño del sector salud, y por ende limita la posibilidad de alcanzar los logros deseados en Salud, el bienestar y la vida”.  Recordemos que de acuerdo con el PNUD “la corrupción frena el desarrollo económico y social en todas las sociedades. Más del 5% del producto interior bruto mundial se pierde, debido a la corrupción, una cantidad de dinero diez veces mayor que la dedicada a la asistencia oficial para el desarrollo…” Si aplicamos estas estimaciones globales, el 5% de nuestro PIB pudo haberse quedado en los bolsillos de los políticos corruptos. Esa cifra correspondería en los últimos diez años 14,000 millones de balboas. Imaginemos el impacto negativo que la corrupción tiene en la educación, la sanidad, la justicia, la democracia, la prosperidad y el desarrollo. Y cómo sería nuestro país si frenamos esta nefasta práctica…”

Recomendaciones del Informe

La Comisión recomienda que todas las actividades se encuadren en el marco de los principios existentes, en particular los enfoques basados en los derechos humanos y la equidad (incluida la no discriminación, la equiparación entre los sexos y la participación); medidas que abarquen múltiples sectores y partes interesadas; enfoques de la salud en todas las políticas, en todos los ámbitos gubernamentales y en toda la sociedad con una adecuada gestión de los conflictos de intereses; medidas nacionales respaldadas por la cooperación y la solidaridad internacionales; enfoque que abarque todo el ciclo de vida; emancipación de las personas y las comunidades; estrategias basadas en pruebas científicas, y la Cobertura Universal de Salud.

Reconoce que Las capacidades para adoptar medidas contra las enfermedades no transmisibles difieren considerablemente de un país a otro. No obstante, acordó ciertos criterios para incluirlos en las recomendaciones: en concreto, las recomendaciones son viables, innovadoras, transformadoras en el logro de repercusiones sanitarias sustanciales, y factibles de poner en práctica en cualquier contexto.

Aunque el informe tiene el propósito de asesorar al Director General de la OMS, las recomendaciones en sí mismas se dirigen a los Jefes de Estado y de Gobierno, a los Estados Miembros y otras partes interesadas. En ese contexto, termino este provocador resumen, invitándolos a todos, en especial a nuestras autoridades, ala lectura completa del documento y ojalá a la puesta en práctica de las recomendaciones que nos hagan falta.

Una observación nacional

Por nuestra parte, sin restar importancia a la urgencia de acabar con la corrupción y recuperar los miles de millones de balboas que se han robado los políticos corruptos de diferentes gobiernos; el “qué hacer” desde el punto de vista técnico y estratégico para avanzar hacia la Cobertura Universal de Salud y disminuir la carga de morbilidad y repercusiones de las Enfermedades no Transmisibles y los trastornos mentales está escrito desde hace algún tiempo, lo resumí en “Asuntos que seguimos sin resolver” y bastaría con darle todo el respaldo político a los acuerdos del Diálogo Nacional para la Transformación del Sistema de Salud Pública, recogidos en el documento Lineamientos propuestos para la Mejora y Fortalecimiento del Sistema Nacional Público de Salud integral, en el marco de una política de estado. ¡No hay excusa para la inacción!

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