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Un nuevo rumbo para la OMSHemos trazado un nuevo rumbo para la OMS. Así lo manifestó a los delegados durante su discurso de clausura de la  Asamblea Mundial de la Salud, el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus. En efecto, esta fue una Asamblea Mundial decisiva, en la cual se definió con claridad un nuevo rumbo para la Organización, haciendo un contundente llamado a superar la desigualdad injusta y las inequidades en el acceso a los servicios de salud. Dijo el director:

 “En última instancia, no servimos a las personas con poder; sino a las que no lo tienen”, afirmó el Director General, quien dijo a los delegados que la verdadera prueba del éxito de los debates celebrados esta semana en la Asamblea será que den lugar a cambios reales sobre el terreno y les instó a regresar a sus países con la renovada determinación de trabajar todos los días por la salud de sus pueblos. El compromiso que he presenciado esta semana me da gran esperanza y confianza en que juntos podamos promover la salud, mantener el mundo seguro y servir a las personas vulnerables”.

Subrayó que «todo lo que la OMS hiciera en el futuro se evaluaría a la luz de las tres metas de mil millones que se aprobaron esta semana en el nuevo plan estratégico quinquenal de la Organización y que consisten en lograr, para el año 2023«:

  • Cobertura sanitaria universal para 1000 millones más de personas.
  • Mejor protección frente a emergencias sanitarias para 1000 millones más de personas.
  • Mejor salud y bienestar para 1000 millones más de personas.

Allí estuvieron presentes nuestros delegados, reafirmaron nuestros compromisos y aprobaron las Resoluciones que ayudarán a estas metas. Aunque las mismas todavía no están disponibles aún en la página Web de la AMS71, es obligatorio para los panameños reflexionar sobre los que tenemos que hacer para superar la desigualdad que nos caracteriza y alcanzar las metas propuestas. No omito manifestar que esto no lo va a conseguir el actual gobierno en los meses que afortunadamente le restan de gestión. Lo que si pueden hacer es dejar definidas las bases legales, estratégicas y técnicas sentadas para que la próxima administración comience con buen pie. Esto tampoco será fácil, pues a los panameños nos gusta menospreciar lo que hizo el anterior y ponernos a reinventar lo que ya es conocido, publicado y aplicado con éxito en otras latitudes.

Algunas reflexiones sobre las Metas y nuestro quehacer

Comparto a continuación algunas reflexiones que he desarrollado con más detalles en diferentes artículos previos sobre las Metas propuestas. Se trata de problemas de larga data que no hemos resuelto por lo que es necesario preguntarnos qué significa para nuestro país este nuevo rumbo, estar dispuestos a efectuar los cambios que sean necesarios y saber aprovechar plenamente la cooperación técnica que tiene disponible la OPS/OMS para ofrecernos.  Veamos.

El desafío de la desigualdad

Comenzaré destacando que para Panamá es un imperativo ético avanzar por un camino de mayor igualdad que consiga cerrar las brechas sociales que son evidentes en diferentes ámbitos de nuestra vida. Para ayudarnos a enfrentar el gran desafío de la injusta desigualdad, los panameños debemos ejecutar el Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado Panamá 2030,el cual que “los altos niveles de pobreza y desigualdad según territorios ocasionan que grupos importantes de la población no acumulen capital humano ni social, así como tampoco desarrollen capacidades que les permitan generar los niveles de ingreso requeridos para satisfacer sus necesidades básicas”. Para superar esta situación el documento propone estrategias para el fortalecimiento de nuestra institucionalidad, centrada en la equidad y el desarrollo; la profundización de la democracia realmente participativa, no solo electorera; la recuperación de la transparencia, eficiencia y rendición de cuentas en el servicio público; así como la efectiva participación ciudadana en el control de la gestión pública.

Avanzar hacia la cobertura universal de salud

Por otro lado, sin restar importancia a la urgencia de acabar con la corrupción y recuperar los miles de millones de balboas que se han robado los políticos corruptos de diferentes gobiernos; el “qué hacer” desde el punto de vista técnico y estratégico para avanzar hacia la Cobertura Universal de Salud con calidad, calidez, eficiencia y equidad está escrito desde hace algún tiempo, lo resumí en “Asuntos que seguimos sin resolver” y bastaría con darle todo el respaldo político a los acuerdos del Diálogo Nacional para la Transformación del Sistema de Salud Pública, recogidos en el documento Lineamientos propuestos para la Mejora y Fortalecimiento del Sistema Nacional Público de Salud integral, en el marco de una política de estado. Este documento reposa en el escritorio del Ejecutivo, quien recibió en noviembre de 2015 el Informe Final de la Mesa del Diálogo por la transformación del Sistema Público de Salud. Es decir, que la propuesta tiene más de dos años esperando el necesario respaldo político y financiero.

Las Enfermedades no transmisibles

Sobre la necesidad de abordar de manera efectiva las Enfermedades No Transmisibles y los determinantes sociales, económicos y ambientales de la salud, insisto en la necesidad de conocer el impacto de los determinantes sociales en la salud y en la urgencia de no ponernos en riesgo y cuidarnos porque los riesgos están en todos lados: “la obesidad aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes o enfermedad cardiovascular; lo mismo produce el consumo excesivo de alcohol, que además, junto con la velocidad es la primera causa de muerte en las carreteras; fumar aumenta el riesgo de muchos tipos de cáncer para ti y las personas que viven contigo, etc.”. Producto de esos riesgos, de acuerdo con el INEC, todos los días fallecen en el país 25 ciudadanos por alguna Enfermedad no transmisible, ENT. También todos los días una persona muere en accidentes de tránsito y más de 40 resultan heridos. Todo lo cual además del inmenso sufrimiento representa una enorme pérdida económica para las familias, la sociedad y el país.

Sobre este asunto los delegados a la Asamblea Mundial manifestaron en su Declaración final que se requiere interés político, inversiones nacionales e internacionales y alianzas multisectoriales entre todas las partes interesadas. Esperemos que los nuestros actúen en consecuencia al regresar al país.

Por nuestra parte el último informe del “Censo de Salud Preventiva” que llevan a cabo el MINSA y la CSS reveló que desde el 2015 han detectado alrededor de medio millón de adultos mayores de 40 años con obesidad o sobrepeso, dislipidemias, hipertensión arterial, diabetes mellitus y enfermedad renal. Todas relacionadas con las ENT y es probable que la presencia en la población sea mayor porque estas cifras corresponden a las personas que se acercaron a ser atendidas, lo que implica que son personas preocupadas por su salud o que se sienten mal, lo cual no es el caso de toda la población, por lo que es muy probable que sean muchos los panameños que padecen una Enfermedad crónica y no lo saben porque todavía no les ha dado síntomas.

Insisto en que además de controlarnos regularmente en los establecimientos de salud disponibles, es necesario cambiar nuestros estilos de vida y tomar conciencia activa de que en la inmensa mayoría de los casos, las Enfermedades no Transmisibles son consecuencia de una dieta malsana, la inactividad física, el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol.

Una mejor protección frente a las emergencias sanitarias

Finalmente, sobre la mejor protección frente a las emergencias sanitarias, los delegados a la Asamblea, recibieron con beneplácito un plan estratégico mundial quinquenal que busca mejorar la preparación y respuesta de salud pública, a través de la implementación del Reglamento Sanitario Internacional, el cual tiene el objetivo de ayudar a la comunidad internacional a prevenir y responder a los graves riesgos para la salud pública que tienen el potencial de cruzar las fronteras y amenazar a las personas en todo el mundo. Este plan estratégico quinquenal es de especial importancia para nosotros porque, además de enfrentar los riesgos asociados a las lluvias, inundaciones, basuras acumuladas, enfermedades transmitidas por vectores y otras enfermedades transmisibles; debemos prepararnos con especial empeño para garantizar en el 2019 una Jornada Mundial de la Juventud saludable y atender con prontitud los problemas que seguro se van a presentar pues recibiremos cientos de miles de peregrinos. Información adicional para prepararnos de la mejor manera la podemos obtener del caudal de materiales disponibles en la página de Emergencias en Salud de la OPS.

 

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