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No más corazón azulLos invito a reflexionar sobre la necesidad de tomar conciencia activa del grave problema de la “inseguridad vial” en nuestro país y comprometernos con poner de nuestra parte para detener los accidentes y muertes en nuestras carreteras, porque en las calles de la ciudad de Panamá, salvo algún domingo, son pocos los días en los que no estemos en riesgo exagerado de sufrir un accidente de tránsito. Aquí manda la ley del conductor más fuerte y desconsiderado, que se cree además el más vivo, generalmente tras el volante de un bus pirata, un taxi destartalado, un camión de carga, o en un potente y debidamente polarizado auto cuatro por cuatro; manejando en forma desordenada, a toda velocidad, sin respetar luces ni reglamento alguno. Todo eso ante la ausencia casi absoluta de la autoridad que haga cumplir las ordenanzas, porque la mayoría de las veces, se dejan dirigir por los semáforos y miran para otro lado cuando algún conductor hace de las suyas. Este es un problema gravísimo panameños. Más grave que la mayoría de los problemas de salud pública que nos aquejan y lamentablemente no hacemos lo suficiente para acabar con él, aunque todos conocemos las principales causas asociadas…

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censo, todos los años más ocurren más de 45,000 accidentes de tránsito, y lo peor, más de 400 personas fallecen en esos accidentes de tránsito. La mayoría de los accidentes y las muertes fueron durante los fines de semana y días feriados. Siguen siendo las principales causas de estos fallecimientos: el exceso de velocidad, las distracciones como chatear frente al volante, el estrés cotidiano, manejar bajo los efectos del alcohol, la impericia y el incumplimiento de los reglamentos de tránsito, como el no usar el cinturón de seguridad o, en el caso de los motociclistas, no usar casco. Para el Movimiento de Víctimas de la Violencia Vial de Panamá, los accidentes de tránsito hay que llamarlos “actos de violencia vial” y que los conocimientos de la sociedad panameña sobre cómo funciona el tráfico son “nulos”.

Muy preocupante es el hecho de que el año pasado, las muertes por atropello llegaron acerca del 50%, y las de atropello y fuga se incrementaron en el país un 20 por ciento, lo que implica, además de lo anterior, una falta de solidaridad y humanidad. Para la asociación de víctimas, hay “demasiados” factores que explican las altas cifras de atropellos, entre las que se encuentran la poca señalización, la falta de aceras y semáforos, y el escaso transporte público, que ayudaría a todas luces a descongestionar de vehículos las calles.

En conclusión, en los últimos diez años nuestra sociedad ha perdido cerca de 5,000 conciudadanos, la mayoría en edades productivas, por causas que pudieron evitarse. Personas que ya no están, y nos hacen mucha falta en todos los sentidos. Y, lo más triste es que de acuerdo a las cifras preliminares que nos proporciona el INEC para 2017, todo parece indicar que no seremos capaces como sociedad de disminuir el número de heridos y fallecidos por accidentes de tránsito, con su secuela de sufrimientos y pérdidas emocionales, sociales y financieras para las familias afectadas y para todo el país. Esto no puede continuar, estamos obligados a tomar conciencia y detener esta espiral de sufrimiento nacional.

Aunque es obvio que no estamos haciendo lo suficiente, hay algunas iniciativas importantes en marcha que ponen de manifiesto que, al menos, hemos tomado conciencia colectiva del problema y lo estamos abordando…

En el 2015, la Asamblea Nacional, mediante la Ley 58 de 22 de septiembre de 2015, declaró el día 23 de octubre de cada año como “El Día Nacional de la Seguridad Vial” y la cuarta semana del mes de octubre, su celebración. Desde entonces, en esa fecha desarrollamos acciones y actividades alusivas, como: desfiles, ferias, simulacros, volanteos, actos religiosos, capacitaciones, seminarios, pintura de corazones azules y la Gran Caminata “Todos Juntos por la seguridad”, en la Avenida Balboa. ¡Pero no es suficiente!

La Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), lleva a cabo operativos significativos en épocas festivas, lo cual es vital para evitar los excesos de conductores y peatones, y, muy importante, trasciende su labor tradicional lleva a cabo con frecuencia campañas para generar consciencia, incentivar la auto protección y poner especial atención en las causas que provocan los accidente de tránsito como la imprudencia en el manejo, el exceso de velocidad, embriaguez en el manejo y hablar o chatear por el celular, mientras se conduce, así como capacitaciones en educación y seguridad vial.

Pero sabemos que no todo es “color de rosa” con la ATTT y nuestra Policía Nacional, pues los llamados “retenes policiales” una de las estrategias que deberían ser más útiles para la seguridad vial, son cuestionados con frecuencia, preguntándose la ciudadanía si son una estrategia ineficiente o solo mal aplicada.

Por su parte el Gobierno Nacional, siendo coherente y participe con la Resolución 64/255 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la cual aprobamos; proclamó el periodo 2011-2020 «Decenio de Acción para la Seguridad Vial», y elaboró un Plan Nacional de Seguridad Vial. En este plan nos comprometimos a desplegar importantes esfuerzos tales como intensificación y modernización de controles policiales, desarrollo de la infraestructura vial, cambios en el sistema de transporte público y cambios legislativos como por ejemplo la aprobación Ley Número 21 sobre de accidentes de tránsito menores.

Es evidente que, salvo la aprobación de la Ley 21, y las actividades que llevan a cabo algunas organizaciones no gubernamentales, los logros han sido muy limitados. Pero ahí está el plan, echémosle un vistazo crítico, retomemos lo factible y viable, capitalicemos la experiencia y avancemos… !Panamá nos necesita a todos sanos y salvos!

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