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Embestida de Diablo RojoSobre este tema se ha escrito abundante material, pero el deterioro de la situación obliga que lo tengamos presente todos los días pues no hacemos lo suficiente y nuestros ciudadanos siguen falleciendo en accidentes de tránsito. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censo, en los últimos diez años fallecieron en accidentes de tránsito cerca de 4,300 personas. La mayoría de los accidentes y las muertes fueron durante los fines de semana y días feriados. Siguen siendo las principales causas de estos fallecimientos: el exceso de velocidad, las distracciones como chatear frente al volante, el estrés cotidiano, manejar bajo los efectos del alcohol, la impericia y el incumplimiento de los reglamentos de tránsito, como el no usar el cinturón de seguridad o, en el caso de los motociclistas, no usar casco. Muy preocupante es el hecho de que el año pasado, las muertes por atropello y fuga se incrementaron en el país un 20 por ciento, lo que implica, además de lo anterior, una falta de solidaridad y humanidad. En Panamá este tema debería ser de la más alta prioridad nacional, tanto del Gobierno, como de la Sociedad, pero no lo ha sido, como lo demuestran las cifras que nos proporciona el INEC.

Fallecidos por accidentes de transitoComo he manifestado antes, nuestros barrios residenciales ya no lo son. Ahora, con el beneplácito de las autoridades municipales y nacionales, se han convertido en bulliciosas e inseguras zonas comerciales. Y digo inseguras, porque, a excepción de los domingos, los residentes estamos en riesgo diario de sufrir accidentes de tránsito, por el solo hecho de tratar de salir de nuestras casas. Es eso lo que quiero reiterar hoy, la “inseguridad” vial, porque en las calles rige la ley del más fuerte y el más vivo. Se vive la esencia de la anarquía, ante la ausencia casi absoluta de autoridad que haga cumplir las ordenanzas.

En nuestras ciudades cruzar una calle o una autopista es equivalente a jugarse la vida. Vehículos que adelantan por la derecha, autobuses y taxistas que exceden de forma irresponsable y peligrosa los límites de velocidad… Este es el día a día de las carreteras de Panamá, un país que tiene en la educación vial una de sus grandes asignaturas pendientes. En ese contexto la oficina de Educación Vial y Defensa del Usuario de la ATTT firmó en 2014 un convenio con el Ministerio de Educación (Meduca) e imparte nociones básicas de educación vial en algunos colegios de educación primaria. La verdad que el convenio debe ser con las secundarias y las universidades, porque no se ven los resultados, pues en lo que va de este año, la cifra de personas fallecidas en accidentes de tránsito, ya supera los 200, de los cuales las muertes por atropello representan casi la mitad de las víctimas totales.

Vehiculos y accidentesA eso agreguemos que el año pasado el parque vehicular llegó a 1.2 millones, superando por más de 300,000 vehículos la cifra de 2015, lo que implica que en 2017 tendremos en las calles una mayor exposición al riesgo de accidentes y muerte, para todos los usuarios del sistema de transporte terrestre y una nueva generación de conductores, con escasa experiencia en el manejo. Tengamos presente que el año pasado el 52% de los accidentes de tránsito fueron protagonizados por jóvenes entre 19 y 30 años.

En conclusión, a pesar del mencionado convenio y los esfuerzos de la ATTT, nuestra sociedad pierde todos los años un promedio cercano a los 440 ciudadanos, la mayoría en edades productivas, por causas que pudieron y debieron evitarse. Y, lo más doloroso es que las cifras se mantienen y aumentan año tras año, lo que indica que como sociedad no hemos sido capaces de controlar y disminuir el número de heridos y fallecidos por accidentes de tránsito, con su secuela de sufrimientos y pérdidas emocionales, sociales y financieras para las familias afectadas y para todo el país.

En medio de este lamentable contexto nacional, del 8 al 14 de mayo de 2017 se llevó a cabo la Cuarta Semana Mundial de las Naciones Unidas de Seguridad Vial, titulada Salve vidas: Reduzca la velocidad. La Semana se centró en la velocidad y en las acciones y políticas que se pueden adoptar para abordar este factor de riesgo de las muertes y lesiones en el tránsito.

Nuestras autoridades, fiel cumplidoras (al menos en el discurso) con los mandatos de las NNUU, llevaron a cabo el lanzamiento de la campaña en la Gran Terminal Nacional de Transporte de Panamá, con la participación de instituciones, organizaciones y empresas claves del sector que realizan actividades relacionadas a la seguridad vial. Adicionalmente la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), instituciones gubernamentales y sectores representativos de la sociedad civil, firmaron un “Acuerdo Nacional de la Seguridad Vial para una Movilidad Segura“, con la finalidad de asumir un compromiso conjunto para mejorar la seguridad vial y la convivencia en las vías públicas del país. Es importante destacar que acuerdo promoverá la implementación del programa “Escuela-Familia”, el cual, en el año 2016, llevó un mensaje de prevención de hechos de tránsito a 250 padres y maestros de las 10 provincias y comarcas.  Además su suscribió un acuerdo con el Ministerio de Educación que establece el marco legal para poder incorporar la Educación Vial como Eje Transversal, a partir de este año 2017, lo cual reviste gran importancia. Amanecerá y veremos…

Por su parte la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su nuevo informe titulado “Gestión de la velocidad” señala que la velocidad excesiva o inadecuada es la causa de una de cada tres víctimas de accidentes de tránsito en el mundo. Las medidas de control de la velocidad previenen muertes y traumatismos en la carretera, y contribuyen a mejorar la salud de las personas y la sostenibilidad de la vida en las ciudades.

Los panameños tenemos que comprometernos con revertir esta tendencia, comenzando por la recuperación de nuestros valores cívicos y morales, y cuando nos subamos a un vehículo o seamos peatones; tomemos conciencia de los factores de riesgo que influyen en la posibilidad de un accidente y en la gravedad del mismo. Cumplamos con las leyes y normativas de tránsito, y seamos responsables, cuidándonos y protegiendo las vidas de los demás conductores y peatones.

Por su parte el gobierno debe honrar su compromiso, desarrollar una política real de prevención vial y fortalecer el la aplicación efectiva de las intervenciones propuestas en nuestro Plan Nacional para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020, el cual lanzamos con bombos y platillos, confirmando nuestro compromiso nacional con el Plan Mundial de Naciones Unidas para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020.

El desarrollo exitoso del plan requiere que gobierno y sociedad construyamos una cultura de trabajo intersectorial, para que la participación de los sectores gubernamental, la sociedad civil y privado se consolide y profundice.

Es evidente que los logros del plan han sido muy limitados, como lo reflejan las estadísticas citadas al inicio. Es cierto que se han intensificado y modernizado los controles policiales, aunque los retenes prefieren los viernes y días de pago y, según algunos expertos, las formas cómo se han venido practicando son abusivas y violadoras de los derechos humanos. Es cierto que se ha mejorado notablemente la infraestructura vial, y tenemos un moderno sistema de Metro, aunque ahora sabemos que los sobrecostos y las coimas estuvieron a la orden del día, y recientemente los busitos piratas y los temibles “diablos rojos”, están recuperando las calles, frente a la mirada indiferente del gobierno.

Nos toca a los panameños cuidar nuestras vidas en las carreteras, ¡Hagámoslo!

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