Cuidemos la vida en Semana Santa

En FamiliaViene la Semana Mayor, disfrutémosla en familia. Ya sea que nos quedemos en casa asistiendo a las celebraciones religiosas que llevarán a cabo nuestras iglesias, o viajando a nuestros ríos y playas para intentar relajarnos aprovechando el asueto. Para esos ciudadanos que van de paseo, a descansar su mente, su espíritu y su cuerpo, va dedicada esta breve publicación, pero todos deberíamos aprovechar el descanso para reflexionar sobre cómo fortalecer nuestros valores y principios, sobretodo en estos tiempo que nuestro país atraviesa por una crisis de valores éticos y políticos sin precedentes.

El año pasado, desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, entre 10 y 15 personas (dependiendo de la fuente) perdieron la vida en accidentes de tránsito, superando las reportadas en el 2015. Eso a pesar de que la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) puso en marcha el operativo denominado “Semana Mayor de Reflexión y Recogimiento”, con el fin de garantizar la seguridad en las vías públicas, de los ciudadanos y extranjeros que se desplazaron en sus vehículos, y los que utilizaron el transporte público hacia las diferentes poblaciones del interior de la República.

En ese contexto, llamo la atención sobre la necesidad de cuidar nuestras vidas en las carreteras. Y en estas fiestas hacer un esfuerzo por divertirnos sanamente, superando el desenfreno que nos caracteriza a muchos cada vez que tenemos un feriado largo y nos vamos de paseo. No olvidemos que nos ponemos en peligro, y puede llenar de luto a nuestras familias y a esta sociedad que nos necesita vivos y productivos.

Cuidemos nuestras vidasDe acuerdo a las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censo, en los últimos diez años fallecieron en accidentes de tránsito cerca de 4,300 personas. La mayoría de los accidentes y las muertes fueron durante los fines de semana y días feriados. Siguen siendo las principales causas de estos fallecimientos: el exceso de velocidad, las distracciones como chatear frente al volante, el estrés cotidiano, manejar bajo los efectos del alcohol, la impericia y el incumplimiento de los reglamentos de tránsito, como el no usar el cinturón de seguridad o, en el caso de los motociclistas, no usar casco. A eso agreguemos que el año pasado el parque vehicular llegó a 1.2 millones, superando por más de 300,000 vehículos la cifra de 2015, lo que implica que en 2017 tendremos en las calles una mayor exposición al riesgo de accidentes y muerte, para todos los usuarios del sistema de transporte terrestre y una nueva generación de conductores, con escasa experiencia en el manejo.

En conclusión, estamos frente a un grave problema de salud pública. Nuestra sociedad pierde todos los años un promedio cercano a los 430 ciudadanos, la mayoría en edades productivas, por causas que pudieron y debieron evitarse. Y, lo más doloroso es que las cifras se mantienen año tras año, lo que indica que como sociedad y gobierno, no hemos sido capaces de controlar y disminuir el número de heridos y fallecidos por accidentes de tránsito, con su secuela de sufrimientos y pérdidas emocionales, sociales y financieras para las familias afectadas y para todo el país.

Los panameños tenemos que comprometernos con revertir esta tendencia, comenzando por la recuperación de nuestros valores cívicos y morales. Y cuando nos subamos a un vehículo o seamos peatones, tomemos conciencia de los factores de riesgo que influyen en la posibilidad de un accidente y en la gravedad del mismo. Cumplamos con las leyes y normativas de tránsito, y seamos responsables, cuidándonos y protegiendo las vidas de los demás conductores y peatones.

Por su parte el gobierno debe honrar su compromiso, desarrollar una política real de prevención vial y fortalecer el la aplicación efectiva de las intervenciones propuestas en nuestro Plan Nacional para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020, el cual lanzamos con bombos y platillos, confirmando nuestro compromiso nacional con el Plan Mundial de Naciones Unidas para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020.

Es evidente que los logros del plan han sido muy limitados, como lo reflejan las estadísticas citadas al inicio. Es cierto que se han intensificado y modernizado los controles policiales, aunque los retenes prefieren los viernes y días de pago y, según algunos expertos, las formas como se han venido practicando son abusivas y violadoras de los derechos humanos. Es cierto que se ha mejorado notablemente la infraestructura vial, y tenemos un moderno sistema de Metro, aunque ahora sabemos que los sobrecostos y las coimas estuvieron a la orden del día, y recientemente los buses piratas y los temibles “diablos rojos”, están recuperando las calles, frente a la mirada indiferente del gobierno.

Nos toca a los panameños tomar conciencia de los factores de riesgo, ejercer el control social de la gestión de este plan y exigirle al gobierno su cumplimiento. ¡Hagámoslo y cuidemos nuestras vidas!

Acerca de jorgeprosperi

Hola amigos: Tengo 67 años, soy de nacionalidad panameña, casado, con cuatro hijos. Recibí mi título de doctor en Medicina en la Universidad Nacional de Panamá, me especialicé en Pediatría en el Hospital del Niño de Panamá, luego obtuve una Maestría en Salud Pública con especialización en organización, planificación y administración de servicios de salud en la Universidad Nacional de Panamá. Realicé estudios de postgrado en gestión de sistemas y servicios de salud en la Escuela Andaluza de Salud Pública. De 1979 al 1991 desempeñé diversos cargos de dirección y coordinación en el sistema nacional de salud de Panamá, entre ellos la Dirección Médica del Hospital del Niño y la Dirección General de Salud. A partir de agosto del 1992 inicié mi carrera en la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud en el Área de Políticas, Sistemas y Servicios de Salud, brindando cooperación técnica en Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Venezuela y Ecuador. Posteriormente fui Representante de la OPS/OMS en Ecuador, en Nicaragua y me jubilé el 30 de noviembre de 2014, siendo el Representante de OPS en Costa Rica. Al terminar mi carrera profesional en la Organización Panamericana de la Salud, vuelvo a Panamá con la obligación personal, ética y moral de compartir conocimientos y experiencias atesoradas en estos años. Espero no defraudarlos y que mis aportes tengan valor agregado...
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