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director-que-no-queremos3Consternado por la compleja crisis institucional que atravesamos, producto de la corrupción estructural que parece nos ha caracterizado desde tiempos inmemoriales, inicio esta entrega manifestando enérgicamente que el Director que no queremos, es aquel  que sea propenso a la corrupción. Se dice fácil, pero en nuestro Panamá es cada vez más difícil, encontrar esa persona. Sobretodo ahora que nos invade la incertidumbre y la desconfianza provocada por el caso de corrupción más grande de la historia de Panamá, que le ha costado a este pueblo (entre sobrecostos y coimas) un robo de no menos de 2,500 millones de balboas, que bien pudieron utilizarse en obras que necesitamos.

Los panameños no queremos un Director cuya principal credencial para ejercer un puesto público sea la influencia política basada en la amistad con el mandatario de turno, o porque pertenecen al mismo partido y por ello se sienta impune, protegido y propenso a hacer de nuestra CSS un filón para el beneficio propio y el de sus amigos, a base de engaños y de traiciones a la población asegurada. Y que conste que soy de la opinión de que la membresía a un partido político no descarta a un aspirante. Pero partido político debe fortalecer su formación de cuadros, pues lo que se busca en el Estado es gente capaz que pueda desempeñar cargos públicos de manera eficiente cuando les toque el turno….

Tampoco queremos un improvisado, cuya gestión sea calificada como mala o muy mala por la población, por que carece de la formación profesional, experiencia, capacidad, solvencia ética y moral, para concentrarse en garantizar la ejecución efectiva y eficiente de las políticas y lineamientos estratégicos de la institución. No es suficiente con tener un título universitario en “cualquier disciplina”, o haber sido gerente exitoso de alguna empresa privada. Debe tener formación y experiencia en el manejo de instituciones de servicios públicos de salud.

Nos preocupa mucho que la Junta Directiva de la CSS haya definido unos requisitos que se ajustan a muchos profesionales mayores de 35 años, sin que se requiera de una formación especializada en la materia, ni de la experiencia correspondiente. También es alarmante que se haya modificado el reglamento para concederle un valor de 50% a la entrevista. Este cambio en particular, nos hace pensar, ojalá erradamente, que buscan crear las condiciones para favorecer a algún aspirante, que posea los créditos profesionales exigidos, y obtenga el más alto puntaje en la entrevista, en perjuicio anticipado de los demás aspirantes.

transparenciaRechazamos una persona que no sea transparente, y carezca de la necesaria solvencia moral y ética. Queremos que sea capaz de romper la tendencia a la falta de transparencia que ha caracterizado la gestión de este gobierno desde su inicio, como lo demuestran todas las encuestas. Para poner en perspectiva estas preocupaciones, observemos en el siguiente cuadro el comprotamiento del presupuesto de gastos e inversiones que manejó el anterior director y manejará su relevo.

presupuestoEs evidente que las dificultades de nuestra CSS no han sido por falta de dinero, y no existe justificación alguna para las falencias, salvo la ineficiencia y el uso indebido de nuestros fondos. El anterior Director manejó 11,983.6 millones de balboas en tres años, monto equivalente acerca del 60% de nuestra deuda pública, y aún así fueron frecuentes las quejas de toda índole por parte de los asegurados. El nuevo nuevo Director va a manejar un presupuesto de ingresos, gastos e inversiones para el año 2017, por el monto de 5,115.7 millones de balboas, cifra similar al costo de la ampliación del Canal, y muy atractiva para hacer negocios. Esperemos que, sea quien sea, capitalice la experiencia, llene las expectativas de la población y no cometa los errores de su antecesor.

Entonces exigimos que el nuevo Director ejecute este presupuesto con total transparencia, honradez y efectividad. Que no quiera privatizar nuestra institución porque viene con compromisos y amarres con las principales empresas aseguradoras, o las proveedoras de los medicamentos e insumos. Que no exista desabastecimiento de  ninguna clase,  porque tendrá a su alcance suficientes recursos para garantizar la atención de calidad que se merecen los asegurados. Que no nos encontremos con órdenes de compra engavetadas, obviamente para promover el desabastecimiento y facilitar las compras directas posteriores, lo que es un crimen y debe castigarse ejemplarmente.

Rechazamos que se mantenga la contratación de nuevos recursos humanos, inflando la planilla de la CSS atendiendo al clientelismo político, mientras que los pacientes reclaman una mejor atención. En poco más de dos años, la actual administración llevó a cabo unos 1,575 nombramientos nuevos. Esto no puede continuar. Exigimos que todos los nombramientos, antiguos y nuevos, sean acompañados de la evaluación y de la rendición de cuentas necesaria, garantizando que los recursos sean realmente necesarios, y tengan  las competencias suficientes para las posiciones.

Nos oponemos a que se continúen las inversiones previamente planificadas, sin que antes una auditoría independiente evalúe la pertinencia, necesidad, costos y sobrecostos de estas obras. ¿Necesitamos que se sigan aperturando nuevas instalaciones, para descubrir luego que no hay acceso, o no llega el agua ni la energía electrica, o que faltan los equipos y los recursos humanos? Y no digo que no hagan falta, lo que digo es que se valore la pertinencia antes de seguir adelante, porque se ha demostrado la falta de transparencia previa, y por mas ingenuos que seamos, no podemos tenerle confianza a una planificación llevada a cabo por las anteriores autoridades. ¡Debe ser auditada!

Nos preocupa que el nuevo Director, por ignorancia o conveniencia, resulte indiferente a la necesaria coordinación con el Ministerio de Salud, despreocupado ante la segmentación del sistema y la fragmentación de los servicios de salud, principales causas de su bajo desempeño y de las quejas de los usuarios. Queremos que se documente y busque el respaldo político y financiero para poner en práctica las recomendaciones que surjan de la Comisión de Alto Nivel para la Transformación de la Salud, las cuales, dicho sea de paso, las conoce el Ejecutivo desde hace un año.

Finalmente, los panameños rechazamos una Junta Directiva carente de la suficiente autonomía y transparencia para cumplir con independencia y pureza de su función de convocar el concurso para la selección del Director General y posteriormente velar por el óptimo desempeño de éste y su equipo, a fin de que la Caja de Seguro Social cumpla con sus objetivos de una manera segura, continua, eficiente, rentable y transparente. Confiamos en que este no sea el caso, ¡no nos defrauden!

No es imposible encontrar a esas personas, solo hace falta el compromiso genuino con el bienestar de la población. ¡Tiene la palabra Presidente!

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