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imagen-del-postRecientemente el Ministro de Salud junto con autoridades de la Caja de Seguro Social, rindieron cuentas a la Asamblea sobre el desabastecimiento de medicamentos en las instalaciones de salud, hospitales y centros a nivel nacional. Sobre la CSS, manifesté mi opinión en el artículo previo sobre el Director y la Junta Directiva que necesitamos en la CSS, por lo que no lo repetiré ahora. Pero no puedo dejar de señalar que lo que ocurrió y ocurre en nuestra CSS, como por ejemplo lo de las “300 órdenes engavetadas”, obviamente para promover el desabastecimiento y facilitar las compras directas posteriores. es realmente nauseabundo. Solo se resuelve cambiando toda la cúpula, aplicando firmemente la justicia a los responsables de semejante crimen contra la salud del pueblo, y desarrollando una gestión transparente, honesta y comprometida con los intereses de los asegurados. Como dice un conocido periodista, la paila está puesta para seguir cocinando negocios

El Ministro señaló como aspectos que impactan al abastecimiento necesario: los procesos ineficientes, repetidos y burocráticos, las plataformas tecnológicas inadecuadas, la deficiencia en el proceso de abastecimiento, almacenamiento y distribución de los medicamentos desde el nivel central hasta los niveles locales, y el retiro de productos del mercado. Hay que reconocer el valor del Ministro al aceptar públicamente esta situación, pues las autoridades de salud de este gobierno han tenido tres años y los recursos financieros suficientes para remediarla.

Por su parte la ‘Comisión de Alto Nivel para mejorar el sistema público de salud’ presentó en el mes de octubre al presidente, un pliego de propuestas dirigidas a resolver el problema desabastecimiento de medicamentos e insumos que afecta los centros de salud del país. De acuerdo a la CAN, uno de los primeros pasos deberá ser el establecimiento de un Sistema Nacional de Provisión de Medicamentos, Productos y Tecnología Sanitaria, como marco normativo de la administración de medicamentos e insumos en todo el Sistema Nacional Público de Salud. Según la propuesta, esta dirección se encargaría de planificar, controlar, vigilar y dar seguimiento a todos los procesos incorporados a la gestión de suministros para la adquisición de estos productos. Habría que garantizar que no riña con las funciones que debe ejercer el MINSA en su calidad de Rector del Sector, mejor aún que dependa de éste.

En su rendición de cuentas, el Ministro se comprometió a trabajar de manera coordinada con la CSS, “analizando el problema y buscando soluciones para que el suministro sea continuo e ininterrumpido”. Mencionó como una posible solución la propuesta de reformas a la Ley 1 de 10 de enero de 2001, “Sobre medicamentos y otros productos para la salud humana”. Esta propuesta tiene el respaldo de la industria farmacéutica y de las asociaciones de pacientes.

Aunque nos dicen que estas reformas buscarán introducir mejoras a la legislación vigente, basadas en las realidades y necesidades actuales, tengo mis reservas. Esperemos que no sean redundantes con la cuantiosa legislación existente, y, sobre todo, que no persigan favorecer los intereses de proveedores seleccionados, permitiendo compras directas, apoyados en el argumento de buscar eficiencia, lo que será, dados nuestros antecedentes, otra oportunidad para hacer negocios con los recursos del país. Sobre este particular, aprovechemos que ya se iniciaron las consultas sobre la Ley, y participemos, para que no sean solamente los representantes de comerciantes y distribuidores quienes lo hagan.

Tengamos presente que, de acuerdo a cifras oficiales de la CSS y del MINSA, el gasto en medicamentos de nuestras principales instituciones públicas, durante los pasados tres años, fue cercano a los 900 millones de balboas.

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Por su parte el gasto de bolsillo de la población en el mismo período, porque no encontró en el sistema público sus medicinas, se estima (30% del total) en cerca de 400 millones de balboas, cantidad que supera el gasto del MINSA. Sumando los tres, el monto asciende a 1,263 millones de balboas en tres años. Estos números nos ayudan a poner en perspectiva la magnitud de los problemas citados antes por el Ministro, demuestran que el gobierno no está cumpliendo con su parte del “pacto social”, y que la venta de medicinas a las instituciones de salud del Estado, puede ser un negocio muy lucrativo.

Pero no nos quedemos en la crítica fácil y aportemos algunos mecanismos, adicionales a los señalados por el Ministro, para mejorar acceso a los medicamentos esenciales y ayudar a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos que no tuvieron acceso oportuno a éstos.

oms-2-accesoDe acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, de la cual formamos parte, mejorando el acceso oportuno a los medicamentos y vacunas esenciales existentes, se podrían salvar millones de vidas. Para ello la OMS formuló hace algunos años, un marco con cuatro componentes para orientar y coordinar las acciones colectivas relacionadas con el acceso a los medicamentos esenciales. Démosle un vistazo a los principales elementos, porque, aunque nos comprometimos con ellos, parece que los hemos olvidado.

Lo primero que tenemos que hacer es llevar a cabo una selección racional de los medicamentos esenciales. La selección de los medicamentos esenciales, preferentemente vinculada a pautas clínicas normalizadas, es uno de principios básicos de una política farmacéutica nacional, una medida decisiva para asegurar el acceso a la atención sanitaria y promover un uso racional por los profesionales de la salud y los consumidores. Dificulta además, de entrada, las posibles alianzas entre funcionarios y empresas farmacéuticas para guiar las compras hacia un determinado producto, el cual puede no ser necesario, o más caro que un medicamento genérico de la misma calidad. No hay en el mundo sistema de salud que ofrezca acceso ilimitado a todos los medicamentos, y el nuestro no es la excepción.

El MINSA, en coordinación con la CSS, deberán elaborar de manera altamente participativa su propio “listado nacional de medicamentos esenciales” para diferentes niveles de atención, basado en “protocolos terapéuticos” para las enfermedades que deberían tratarse en cada nivel. Lamentablemente el “listado oficial de medicamentos” de la CSS data de 2012, y el del MINSA no existe o no está disponible en su página Web. La selección cuidadosa de los medicamentos esenciales es el primer paso para asegurar el acceso.

Íntimamente vinculado a la “selección” previa, está el uso racional de los medicamentos esenciales. Esto significa que “los pacientes reciben la medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a sus requisitos individuales, durante un período de tiempo adecuado y al menor coste posible para ellos y para la comunidad”. Para asegurar que los tratamientos sean seguros y eficaces, y reducir los riesgos y el despilfarro relacionados con la prescripción y el uso irracionales de los medicamentos, se requiere que el MINSA y la CSS tengan el suficiente y necesario personal sanitario formado y motivado, así como el equipamiento diagnóstico necesario.

De igual trascendencia es que el Gobierno garantice precios asequibles para los medicamentos. Para ello será necesario, para comenzar, buscar la información sobre los precios internacionales de los medicamentos. Conocer la oferta existente de productos genéricos de probada calidad y promover la competencia regulada.

strategic-fund-logo-esEs buena idea estar dispuestos a adquirir las medicinas al por mayor, aprovechando las facilidades disponibles, como las que ofrece el Fondo Estratégico de la OPS; mecanismo solidario de compras conjuntas de medicamentos esenciales y suministros de salud estratégicos. Además, es una herramienta de cooperación técnica que apoya a los países a fortalecer sus sistemas de gestión de suministros estratégicos, con el fin de planificar la demanda, garantizar el uso racional y evitar desabastecimientos. Este apoyo apunta a asegurar la disponibilidad de medicamentos en el país en todo momento, en las formas y cantidades necesarias y a precios asequibles. Los productos adquiridos a través del Fondo cumplen con estándares internacionales de seguridad, son eficaces y de calidad. Además, sus precios son más competitivos, debido a la consolidación de la demanda de los países y las compras a través de economías de escala. En muchos casos, los precios que obtiene el Fondo representan un ahorro significativo por sobre los precios de los mercados nacionales.

comiscaAsí mismo nos conviene la negociación y compra conjunta a través del COMISCA. Las negociaciones suelen realizarse con la participación del Grupo Negociador de Precios, formado por los representantes de los Ministerios de Salud de los ocho países miembros del SICA, con la presencia de observadores internacionales como OPS, BID  AECID, y países seleccionados del cono sur. Por ejemplo, durante la Novena ronda de Negociación Conjunta, se negoció el precio de 21 medicamentos con catorce (14) empresas farmacéuticas, las cuales fueron precalificadas mediante un riguroso proceso técnico, legal y administrativo coordinado por la SE-COMISCA.  Entre los medicamentos a negociados se pueden mencionar los de uso en enfermedades autoinmunes, hemofilia, trasplante renal, diabetes, cáncer, epilepsia, hipertensión arterial, entre otras enfermedades crónicas. Se logró un ahorro cercano al 30% de los precios si no se hubiera negociado conjuntamente.

No menos importante es la fijación de precios equitativos, especialmente importante para los medicamentos esenciales más recientes, que todavía están protegidos por las patentes. También contribuye a la reducción de precios, la reducción o eliminación de derechos e impuestos sobre los medicamentos esenciales, tanto genéricos como patentados. Y siempre sea factible desde el punto de vista económico y se sigan las prácticas adecuadas de fabricación (GMP), la producción local de calidad garantizada puede reducir los precios de los medicamentos. Esto se facilita por la transferencia de tecnología, las inspecciones de las prácticas de fabricación y otros mecanismos, mediante acuerdos de colaboración Sur-Sur.

Para evitar aumentos de precios, nuestra legislación sobre patentes y temas conexos deberá incluir normas de patentabilidad que tengan en cuenta la salud, promuevan la competencia de los genéricos e incorporen cláusulas de salvaguardia compatibles con el acuerdo sobre los ADPIC, tales como las licencias obligatorias y las importaciones paralelas.

Garantizar el financiamiento sostenible es un componente vital de la propuesta de OMS. En nuestro caso no es por falta de dinero que hay desabastecimiento. De acuerdo a cifras oficiales, entre la CSS y el MINSA, han gastado en medicamentos cerca de 1,900 millones de balboas en los últimos diez años. Es interesante resaltar que el comprotamiento del gasto ha ido en aumento progresivo, como se aprecia en la siguiente gráfica, la cual demuestra que gasto de 2016 fue casi tres veces el del 2009. Como señalé al inicio, estas cifras son exorbitantes y no justifican el desabastecimiento que se presenta. Los problemas son otros como lo señaló el Ministro y lo sufre nuestra población.

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Nuestra meta debe ser eliminar los gastos del bolsillo del usuario. Esto hace que nuestra gente no acuda a los servicios y contribuye a empobrecer todavía más a poblaciones ya desfavorecidas.

Finalmente, como he señalado en otras publicaciones, especial atención deberá prestarse a la coordinación efectiva entre el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, que facilite el abordaje conjunto de la segmentación del sistema y la fragmentación de los servicios de salud, principales causas del bajo desempeño de los servicios de salud. Para ello tendrán a su alcance el documento “Lineamientos propuestos para la Mejora y Fortalecimiento del Sistema Nacional Público de Salud integral, en el marco de una Política de estado”, formulado por la Mesa de Diálogo para la transformación del Sistema Nacional Público de Salud. También podrá contar con los productos que esperamos genere Comisión de Alto Nivel para la Transformación de la Salud. Sobre esta Comisión, hago votos porque mantengan la firmeza y albedrío que requiere su histórica función.

Este es, en mi opinión, el principal reto que enfrentará el Ministro y el nuevo Director de la CSS, quienes están obligados a promover el abordaje del problema central que es la segmentación y fragmentación de nuestro sistema de salud, para desarrollar el Sistema Nacional Público de Salud, coordinado, eficiente, efectivo y equitativo que necesitamos. Es una condición necesaria y una promesa incumplida por parte del Gobierno. Tienen dos años para avanzar. ¡Háganlo por favor!

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