Humanización de la Atención: ¡Imperativo Ético!

ciencia-caridad-1897-barcelona-ptRecientemente se introdujo en nuestra Asamblea Nacional el Anteproyecto de Ley No. 078, “que establece la humanización de los servicios de salud, la prevención y la sanción de mala praxis en salud, y adiciona dos artículos al Código Penal”. La propuesta complementa, en mi opinión, la Ley 68 del 20 de noviembre de 2003, “que regula los derechos y obligaciones de los pacientes, en materia de información y de decisión libre e informada”.

Reconociendo la necesidad de una normativa que contribuya a garantizar el derecho a la salud de la población, consideré pertinente ahondar en el tema ofreciendo algunos puntos de vista que espero enriquezcan el debate que se aproxima sobre las causas de esta situación, para comprenderla y enfrentarla por el beneficio de todos.

Comparto de entrada, a manera de muy breve complemento a los contenidos de la propuesta legal antes mencionada, los puntos de vista de Dra. Mónica Bolis, autoridad internacional sobre el tema, cuando nos dice que “toda reflexión sobre la atención de controversias entre usuarios y prestadores de servicios de salud se ubica en el ámbito de la protección de los derechos y garantías en salud”. Y agrega que este análisis requiere de, al menos, tres consideraciones:

  • el reconocimiento jurídico de los derechos de las personas frente a los sistemas de salud. Con el reconocimiento de derechos los actos médicos comienzan a evaluarse con base en figuras penales como la negligencia y la impericia –incluso el dolo;
  • el contenido de la obligación de prestación en salud. Se considera que la obligación de prestación en salud es una obligación de medios y no de resultados. Es decir, implica la necesidad de tomar todas las medidas necesarias para un resultado positivo, pero no de asegurar el resultado mismo; y
  • la necesidad de que existan mecanismos alternativos a la resolución judicial del conflicto.

Entrando en materia, lo primero a considerar, es que nuestra sociedad está atravesando una pérdida de valores sin precedentes. La impunidad está presente, propiciando la corrupción y el “juega vivo” en muchas situaciones de nuestra vida. Por ende, nuestro personal de salud, y todos los ciudadanos, también estamos expuestos (desde niños) a esta influencia perniciosa. Pero no estoy afirmando que “deshumanización y mala práctica médica”, sean el producto exclusivo de la descomposición social que vivimos. Ésta es un factor muy importante, pero no es el único.

Veamos ahora los factores que tienen que ver con que el sistema de servicios de salud cumpla su objetivo de disminuir las brechas en el acceso, garantizar la calidad, la calidez del trato. El más importante es la debilidad del Ministerio de Salud para el ejercicio efectivo de su Función Rectora, en especial su capacidad para velar por la “garantía y mejoramiento de la calidad de servicios de salud individuales y colectivos”.

Por otro lado, aunque entre la CSS, el MINSA y el sector privado cubren el 100% de la población, lo hacen sin ninguna coordinación, lo cual contribuye a la ineficiencia, inequidad y bajo rendimiento, de los servicios de salud. Por cierto, la solución a este asunto de la falta de coordinación, la está buscando desde hace algún tiempo la llamada “Comisión de Alto Nivel”. Pareciera que, al margen de los discursos de buenas intenciones, y los actos para presentar “lineamientos propuestos para desarrollar una política de Estado en tema de salud”; no tienen el efectivo y suficiente respaldo político que requiere una empresa de esta dimensión. Lo cierto es que están en deuda con nosotros.

Contribuyendo a esta situación, están: la falta de capacidad gerencial de muchos de nuestras autoridades, directores de hospitales y jefes de servicios, al punto que la sociedad civil “instó recientemente a directores y directivos de la CSS a poner sus cargos a disposición”; la ineficiencia producto de la desorganización, propiciada por el descontrol y la corrupción denunciada en nuestros principales diarios, tanto en la administración anterior, como durante la actual; y en no pocos casos la indiferencia y falta de compromiso en la gestión pública. Todas contribuyen a generar una sobrecarga en el trabajo para el médico tratante, sin la adecuada supervisión, sin normas y protocolos de atención, y muchas veces sin los suficientes instrumentos o insumos necesarios para una atención de calidad.

Otro aspecto fundamental en este debate, son las Escuelas de Medicina, con un modelo educativo que privilegia los conocimientos profesionales y técnicos, dando por sentado que el humanismo no requiere ni experiencia ni conocimientos especiales. Lo cual provoca un distanciamiento del paciente desde la formación del futuro médico. Como si fuera poco, la fuerte influencia de la cultura de “comercialización”, que nos viene del Norte, convierte al paciente en usuario, a los médicos en proveedores, y propicia la competitividad y las ganancias. Sin el desarrollo del humanismo, el profesionalismo médico se transforma en corporativo, numérico y deshumanizante.

Y en medio de este complejo escenario está el paciente, quien, angustiado, deposita su confianza en la abundante oferta de procedimientos y tecnologías de la ciencia médica. Pero como ésta no es perfecta, puede fallar o no llenar las expectativas de la persona, lo cual termina en frustración y sufrimiento, que arruina la relación con el sistema, pues las falencias no son vistas como propias de la limitación de la ciencia o las estructuras, sino que serán atribuidas a la incapacidad o el desinterés por parte del médico.

Entonces me pregunto: ¿son: la ausencia de Rectoría, la ineficiencia en la gestión, la falta de coordinación y la desorganización, la corrupción, problemas de ética médica?, ¿Son los médicos los responsables de las estructuras discriminatorias de los servicios de salud del país?  ¿Es un problema del gobierno, de la clase política, de las universidades, de la percepción y expectativas de la sociedad, del gremio médico, o de todos?

Para mí la respuesta a esa pregunta es clara: “todos somos responsables”. Por nuestra parte, como nos dice el “Código de Ética del Colegio Médico”, “los médicos estamos obligados a mantenernos plenamente capacitados en nuestra formación científica y humanística, cuidando la calidad y eficiencia de nuestra práctica profesional. También a involucrarnos en la gestión del modelo de salud”, lo cual como señalan los artículos 86, 93 y 94 del Código, significa que debemos:

  • Velar por el prestigio de la institución donde trabaja. Si apreciamos deficiencias, incluidas las de orden ético, las pondremos en conocimiento de la dirección de la institución para que sean corregidas. Si no se presta atención a las nuestras justas observaciones, estas deficiencias serán puestas en conocimiento del Colegio Médico que las revisará y exigirá, si fuese necesario, su corrección inmediata.
  • Procurar el rendimiento óptimo y equitativo de los recursos diagnósticos y terapéuticos en las instituciones donde trabajamos, evitando todo despilfarro o negligencia en su administración
  • Denunciar y oponernos como ciudadanos a todas aquellas situaciones en que la salud de la población esté en riesgo como consecuencia de la malversación o de la mala distribución de los bienes sociales

Al final, la sola Ley no solucionará el problema, hay que abordar los factores subyacentes señalados antes, comenzar por recuperar nuestros valores y virtudes, y vigilar que la aplicación de la Ley no privilegie la conflictividad sobre la búsqueda de un punto de encuentro entre visiones compartidas como medio más efectivo para que el sistema cumpla su objetivo de hacer justicia.

Acerca de jorgeprosperi

Hola amigos: Tengo 67 años, soy de nacionalidad panameña, casado, con cuatro hijos. Recibí mi título de doctor en Medicina en la Universidad Nacional de Panamá, me especialicé en Pediatría en el Hospital del Niño de Panamá, luego obtuve una Maestría en Salud Pública con especialización en organización, planificación y administración de servicios de salud en la Universidad Nacional de Panamá. Realicé estudios de postgrado en gestión de sistemas y servicios de salud en la Escuela Andaluza de Salud Pública. De 1979 al 1991 desempeñé diversos cargos de dirección y coordinación en el sistema nacional de salud de Panamá, entre ellos la Dirección Médica del Hospital del Niño y la Dirección General de Salud. A partir de agosto del 1992 inicié mi carrera en la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud en el Área de Políticas, Sistemas y Servicios de Salud, brindando cooperación técnica en Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Venezuela y Ecuador. Posteriormente fui Representante de la OPS/OMS en Ecuador, en Nicaragua y me jubilé el 30 de noviembre de 2014, siendo el Representante de OPS en Costa Rica. Al terminar mi carrera profesional en la Organización Panamericana de la Salud, vuelvo a Panamá con la obligación personal, ética y moral de compartir conocimientos y experiencias atesoradas en estos años. Espero no defraudarlos y que mis aportes tengan valor agregado...
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4 Respuestas a Humanización de la Atención: ¡Imperativo Ético!

  1. Claude Vergès dijo:

    holatotalmente de acuerdo contigo, la experiencia del comité de bioética del HDNDJRE ha sido resolver conflictos antes de llegar a lo legal. Desgraciadamente, no se pudo establecer CB en todos los hospitales por incomprensión de los colegas y falta de compromiso. Total, tienen mas demandas que nosostros.cordialmente Claude VergèsProfesora de Deontología Médica y Bioética, UP Presidente CBI-UP, Presidente CB-HNDJREemail: cverges2004@yahoo.es

  2. Raquel Gutierrez de Mock dijo:

    Buen articulo Dr. Prosperi. El planteamiento de la visión que tiene del problema es claro y la comparto. !!

  3. Gracias Dra. Mock. Integré los puntos de vista expresados por el grupo de Bioética en el pasado foro me alegra que le haya gustado y coincida.
    Saludos

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