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dimeunapalabraDurante la recién pasada sesión del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud, OPS, nuestras autoridades de salud tuvieron la oportunidad de analizar el documento CD55/INF/6: “Aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Región de las Américas” y, por ende, renovar compromiso del país con el logro de las Metas de éstos…

En ese contexto, aunque falten trece años para la fecha límite de las Metas del ODS sobre Salud, consideré necesario hacernos la pregunta de si juntos, Gobierno y Sociedad”, podremos cumplir con nuestra obligación de “Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades”.

Eso sí, antes que todo, no omito insistir que debemos resolver de forma prioritaria, como Sector Salud, nuestras las debilidades propias. Por ello les invito también a echarle un vistazo a tres publicaciones previas, que tocan esa problemática: ¿Qué está pasando con nuestro Sistema de Salud?, Un llamado de atención a nuestras autoridades, y ¿Es Resiliente nuestro Sistema de Salud?

Pero entremos sin más preámbulos al espinoso tema de la desigualdad que nos caracteriza, nos agobia y no nos deja alcanzar el desarrollo pleno.

De acuerdo a la reciente publicación de Organización Panamericana de las Salud, “Equidad en salud mandato esencial para el desarrollo sostenible”:

“…entre las muchas lecciones aprendidas en el camino hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio se destaca la primacía del principio de equidad como imperativo ético para orientar, informar y definir las prioridades de la acción política en materia de salud y bienestar. Hoy sabemos que la reducción y eventual eliminación de las inequidades en la salud sólo se puede conseguir a través de la acción sobre los determinantes sociales de la salud, que esta acción sobre los determinantes sociales de la salud implica fundamentalmente el compromiso, por un lado, hacia la realización progresiva del acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud y, por otro, por la adopción de un enfoque integral de gobierno y sociedad: el enfoque de salud en todas las políticas

Por su parte el Banco Mundial, en su reciente publicación sobre la inequidad como obstáculo al desarrollo, nos dice que: “Para alcanzar las metas del ODS de Salud, es fundamental abordar el problema de la desigualdad”. Identifica la Cobertura universal de salud como una muy importante estrategia de alto impacto para incrementar los ingresos de los pobres, mediante su acceso gratuito (agrego yo: “público, público, público) a servicios esenciales y mejorar sus perspectivas de desarrollo a largo plazo, sin menoscabar el crecimiento.

Es claro pues que existe consenso mundial en que las Metas del ODS sobre Salud solo se podrán alcanzar si eliminamos las “desigualdades arbitrarias e injustas en las oportunidades de los ciudadanos de realizar plenamente una vida saludable, digna y gratificante…”

¿Y en Panamá qué?

Panamá adoptó oficialmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas mediante Decreto Ejecutivo No. 393 publicado en la Gaceta Oficial No. 27870-B, de 15 de septiembre de 2015 y posteriormente, el presidente, ratificó el compromiso de Panamá con la nueva agenda de desarrollo humano, adoptada por la Cumbre de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) celebrada en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York. Afirmando que “el uso “eficiente” y “transparente” de los fondos públicos y recursos del Estado es clave para cumplir con los 17 objetivos trazados en la agenda de desarrollo humano

Ahora, dos años después de iniciado el gobierno actual, nace la iniciativa “Panamá 2030”, la cual tiene el propósito de que los acuerdos aprobados en el Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sean asumidos por los aspirantes a la Presidencia en las elecciones de 2019.

Y más recientemente, voceros del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), afirman de forma optimista que “Panamá cumplirá los objetivos de desarrollo sostenible”. Y nos prometen que, ahora sí, mejorarán la calidad de vida de la población con un crecimiento económico inclusivo e igualdad de género… Por lo menos reconocen que, en medio de los logros (que los hay), debemos superar los rezagos sociales, territoriales y ambientales existentes.

Pero… en medio de estos compromisos y las posteriores declaraciones de buena voluntad, resulta que, de acuerdo al PNUD y al mismo Banco Mundial, nuestro país es reconocido como uno de los países con mayor desigualdad en el planeta.

De acuerdo al PNUD: “En Panamá, la pobreza y pobreza extrema se concentran en las áreas rurales y particularmente, en las áreas indígenas, donde el 90% de su población es afectada por esta última condición. No obstante, la pobreza urbana en cifras absolutas alcanza niveles preocupantes y mayores a los de las áreas rurales e indígenas. Y agrega: “Un reto importante para el combate a la pobreza el país, es el alto grado de desigualdad que afecta a Panamá. En consecuencia, el crecimiento de la economía de Panamá contribuirá poco a la reducción de la pobreza si no se disminuyen los altos niveles de desigualdad” Y agrega que: “La desigualdad en los logros del desarrollo humano en Panamá también se refleja en el índice de Desigualdad de Género (IDG), el cual muestra una evolución desfavorable, pasó de 0.56 en 2009 a 0.58 en 2014, revelando un Panamá de alta desigualdad, en donde se acumulan grandes pérdidas en desarrollo humano potencial por la desigualdad en los logros entre mujeres y hombres”.

Así mismo, es del dominio público el resumen de la “base de datos” del Banco Mundial, publicado por BBC Mundo, la cual nos coloca en el lugar número 10 (del mundo) en el ranking de la desigualdad.

La publicación, afirma de manera elocuente que “una cosa es la vida en esa opulenta “Little Manhattan” que puede ser la Ciudad de Panamá, y otra la de las barriadas o el interior del país. Los ingresos reflejan el abismo que separa a los rascacielos y las casas de precarios techos de lámina: el coeficiente Gini alcanza el 51,7. En el índice de desarrollo humano de la ONU Panamá pierde 20 puntos cuando se incluye el impacto de la desigualdad en la medición…”

Para complementar la retórica previa me referiré a la situación en nuestro país de dos indicadores íntimamente relacionados con la desigualdad y el desarrollo humano sostenible: La Mortalidad Materna y la Mortalidad Infantil.

Para elaborar el material, me he valido de la información disponible en la página de la Contraloría General de la República, a través del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), y en la del Ministerio de Salud, complementando el análisis con estimaciones propias de cómo, de acuerdo a la tendencia existente, será la situación en el 2019.

Espero que el ejercicio estimule a los equipos técnicos y a los tomadores de decisiones a mejorar, ampliar el análisis y proponer intervenciones para “el camino recomendable a seguir”, y cumplir con nuestro compromiso.

Iniciemos pues observando el comportamiento de la Mortalidad Materna…

tasa-mortalidad-materna-tendencia-2019Es claro que existe una tendencia al aumento de la mortalidad materna, la cual es más pronunciada para nuestras áreas rurales, y dentro de éstas, las Comarcas y Provincias más pobres del territorio. Allí “donde las carencias comprometen la supervivencia humana…” Y no olvidemos que nuestro país quedó muy lejos de alcanzar la meta pactada para los Objetivos de desarrollo del Milenio (¡12.5 por 100,000 nacidos vivos!).

También es claro que como sociedad hemos fracasado, pues en el decenio 2005-2014 un total de 441 mujeres jóvenes perdieron la vida por causas relacionadas con el embarazo, parto y puerperio, y siguen falleciendo en promedio 44 madres por año.

Así mismo es muy preocupante que las principales causas de defunciones sean hemorragia Obstétrica, Aborto complicado con infección genital y pélvica, Pre eclampsia, Anemia que complica el embarazo, parto y puerperio, Embarazo ectópico. Todas ellas asociadas a la atención en hospitales y centros de salud, así como los cuidados prenatales, el estado de salud previo, y las desigualdades en las condiciones de vida de una población. En fin, todas las causas prevenibles y evitables

Veamos ahora la Mortalidad Infantil…

tasa-mortalidad-infantil-tendencia-2019La tasa de Mortalidad Infantil, al igual que la Materna, muestra una tendencia al ascenso, la cual es más pronunciada para nuestras áreas rurales, y dentro de éstas, las Comarcas y Provincias más pobres del territorio. En promedio fallecen cada año 1,000 menores de un año, comprometiendo el futuro de nuestra generación de relevo. Además no olvidemos que este indicador es uno de los principales indicadores utilizados para evaluar la situación del desarrollo social de un país. Al igual que para la mortalidad materna, nuestro país quedó lejos de alcanzar la meta pactada para los Objetivos de desarrollo del Milenio (¡6.3 por 1,000 nacidos vivos!).

De acuerdo al MINSA, el análisis de las cinco principales causas de muerte, en la estructura de la mortalidad infantil, indica que las principales causas las ocupan las afecciones originadas en el periodo perinatal y las malformaciones congénitas. Estas asociadas a la atención de la madre y el recién nacido, a nivel de centros de salud y hospitales.

El análisis de estos dos indicadores me permite concluir que si no luchamos de forma comprometida contra la desigualdad injusta, a la vez que fortalecemos la organización y capacidad de resolución de nuestro sistema nacional de salud, nuestros logros en salud no serán sostenibles para todos…

Cierro invitándonos a ampliar y mejorar el análisis, y a seguir la recomendación de nuestro Ministerio de Salud:  “…Hagamos pues el esfuerzo para que todas las personas tengan la oportunidad de alcanzar su pleno potencial de salud y nadie sea excluido o quede en desventaja para alcanzar tal potencial por razón de su posición social u otras circunstancias (injustas) socialmente determinadas…”.

Por mi parte complemento solicitándole a nuestras autoridades de salud, con respeto, pero con mucha firmeza, poner la lucha sistemática contra la desigualdad injusta en la agenda política y económica del Ejecutivo. Pero en serio y de manera efectiva, trascendiendo el discurso político acostumbrado…

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