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Basta de improvisacionesBasta de improvisaciones. Abunda la bibliografía sobre la mejor forma de organizar el sistema de servicios de salud de un país para avanzar hacia el logro de la Cobertura Universal de Salud en condiciones de equidad, eficiencia y calidad. Sin embargo, el día de ayer, la COMENENAL, con buenas intenciones, pero carentes, según mi punto de vista, de suficientes fundamentos técnicos, nos ofrece una publicación en la cual nos dicen que: “El Ministerio de Salud deberá asumir el costo de la atención de salud de los beneficiarios de la Caja de Seguro Social… Este nuevo sistema estará bajo el paraguas del MINSA, e implica que la CSS dejará de prestar el servicio de salud y seguirá con otros tres programas: Invalidez, Vejez y Muerte; Riesgo Profesional y Administración…

En mi opinión esta es una idea desacertada que creará problemas para la administración, organización y financiamiento de la propuesta, que al final será inviable y fracasará. ¿Acaso será que queremos convertir a la CSS en una administradora de fondos para contratar servicios privados cuando el MINSA no pueda con la múcura?, ¿Qué les (nos) impide visitar, conocer el sistema de salud de Costa Rica y “copiar” lo bueno de los ticos para aplicarlo acá? Ellos tienen el mejor sistema de salud (público-público-público) de América. Allí el seguro social (CCSS) tiene a su cargo los mismos cuatro riesgos que nuestra CSS y los desarrolla con éxito. El Ministerio de Salud le transfirió su red de servicios a la CCSS (y el presupuesto) con lo cual se fortaleció una RED de servicios integrada y nacional. El Estado le paga a la CCSS para la atención de la (poca) población no asegurada y el Ministerio de Salud se dedica a ejercer, como le corresponde, el rol Rector…”En todo caso, procuremos una integración funcional, con una efectiva coordinación entre las dos instituciones y un también efectivo rol Rector del MINSA, que vele por el funcionamiento con equidad, eficiencia y calidad de la red de servicios.

En ese contexto, con el afán de contribuir al debate, consideré necesario volver a compartir (asumiendo que algunos no han visitado esta bitácora) la información que considero importante para ayudarnos a crear el sistema de salud que necesitamos y dejar de improvisar sin los suficientes fundamentos ni los conocimientos y experiencia necesarios. Veamos…

Inicio destacando que la mayoría de las publicaciones disponibles señalan que los mejores sistemas de salud de la región son los de Costa Rica, Uruguay, Colombia, Brasil, México y Chile. Por razones de política institucional, la OPS y la OMS, no señalan de firma explícita cuál es el mejor sistema.

No obstante, Costa Rica puede demostrar que cumple ya con las metas e indicadores ilustrativos de la cobertura universal de salud, propuestos en la publicación de la OMS “Monitoreo del progreso hacia la cobertura universal de salud a nivel nacional y global”. Costa Rica tiene el atractivo adicional de ser el vecino con el que tenemos excelentes relaciones y poseer un sistema de salud muy parecido al nuestro, como señalé en compartir las experiencias de los países vecinos. En ella manifesté que “…el sistema de salud de Costa Rica es el referente obligado para nuestro quehacer…” y lo demostré ofreciendo la lectura de Salud en las Américas para Costa Rica.

Sobre el tema de la liquidez de la CCSS, también descrito en ese artículo, pero como una preocupación, destaco ahora que la actual Presidenta Ejecutiva de la CCSS nos informa el pasado 25 de noviembre que: “La adopción de una serie de medidas tendientes a controlar el gasto, mejorar los ingresos y generar ahorro con modelos de gestión innovadores fue clave para que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) lograra una posición de equilibrio financiero…este equilibrio financiero le permitirá a la institución, en el 2016, reducir la brecha de atención y alcanzar una inversión récord en infraestructura y equipamiento…”

Y por su parte el gerente financiero de la CCSS, dijo que: “…también se ha hecho gran esfuerzo por mantener bajo control la morosidad, al punto que a octubre del 2015, la tasa de morosidad fue de 0.65% de la facturación total que realiza la institución a 82 mil patronos activos que cotizan para la Seguridad Social….Esto quiere decir que el 99% de lo que se le factura a ese grupo de cotizantes es recuperado mediante las distintas estrategias administrativas y judiciales que se tienen dispuestas para cumplir con esa meta institucional…”

Recomiendo la lectura completa del artículo y pregunto nuevamente, siempre con el respeto y el compromiso que mi país me merece: ¿por qué no podemos hacer algo similar, adaptado a Panamá y preferimos improvisar?

Adicionalmente los invito nuevamente a revisar el documento Modelo Conceptual y Estratégico de la Rectoría de la Producción Social de la Salud. Marco Estratégico del Ministerio de Salud. 2011. En mi opinión, el Modelo ofrece información muy relevante para nosotros en Panamá, ya que reconoce que, el Ministerio de Salud, en su calidad de Rector de la salud, debe garantizar el derecho a la salud que tienen todas las personas que habitan el territorio nacional lo que incluye, no sólo el acceso a los servicios de salud de atención a las personas, sino también finalidad de proteger y mejorar el estado de salud de la población, con énfasis en la protección de los derechos de las poblaciones excluidas o marginadas, y de aquellos grupos que presentan un mayor deterioro de su estado de salud o que se encuentran en mayor riesgo de sufrirlo. Esta necesidad de fortalecer el rol Rector de nuestro MINSA es una tarea pendiente que debemos abordar de inmediato.

Mi recomendación final es que formulemos un convenio de colaboración entre las instituciones responsables por la salud de los dos países (CCSS, MINSA, CSS, MINSA), el cual nos permita conocer y analizar los comparadores de aquellos productos, servicios y procesos de trabajo que evidencien las mejores prácticas sobre las áreas que nos interesen, con el propósito de transferir este conocimiento de las mejores prácticas y su aplicación a nuestras instituciones. Aprendamos de lo que están haciendo nuestros vecinos y adaptemos nuestras propias prácticas según lo aprendido, realizando los cambios necesarios.

¡Basta de improvisaciones por favor!

 

 

 

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