¿Seguridad vial? o la anarquía al volante en nuestra ciudad

Anarquia 1Yo vivo en Bethania desde hace más de cuarenta años. Antes era un bello y apacible residencial. Ahora, con el beneplácito de nuestras autoridades municipales y nacionales, se ha convertido en una bulliciosa e insegura zona comercial. Y digo insegura, porque a excepción de los domingos, no hay un día ni una hora, en la cual no estemos en riesgo exagerado de sufrir un accidente de tránsito con solo tratar de salir de su casa. Y es de eso de lo que vengo a hablarles en este día, de la seguridad vial, que en nuestra ciudad es “inseguridad” vial, ya que nuestras calles se rigen por la ley del más fuerte, y el más vivo. La esencia de los principios de la Anarquía, ante la ausencia casi absoluta de la autoridad que haga cumplir las ordenanzas…

De acuerdo al INEC, durante el año 2014 se registraron 43,082 accidentes de tránsito en la República. El 93.3 por ciento de los accidentes de tránsito fueron colisiones, seguido de los atropellos con 3.0 por ciento, los vuelcos con 2.5 por ciento, mientras que el 1.3 por ciento restante se distribuyó entre caída de persona o cosa del vehículo en marcha, colisión y vuelco, colisión y atropello y otras clases de accidente. La mayor parte de estos ocurrió entre viernes y lunes. Por tal razón, los días con mayor riesgo de suceder un accidente fatal son los fines de semana, especialmente los viernes.

Con respecto a las víctimas, las cifras registraron un total de 12,010 de las cuales 11,580 fueron heridos (leves y graves) y 430 muertos. Los datos de víctimas fatales (430 muertos) indicaron que el 46.5 por ciento fueron peatones (200), el 31.6 por ciento conductores (136) y el 21.9 por ciento pasajeros (94). Se observó que aproximadamente cada 20 horas falleció una persona, como consecuencia de accidentes de tránsito.

En conclusión, como lo demuestra la siguiente gráfica: en los últimos siete años nuestra sociedad ha perdido 2,890 conciudadanos, la mayoría en edades productivas, por causas que pudieron evitarse. Personas que ya no están, y nos hacen mucha falta en todos los sentidos. Y, lo más triste es que faltando quince días para que termine el año, todo parece indicar que no seremos capaces como sociedad de controlar y disminuir el número de heridos y fallecidos por accidentes de tránsito, con su secuela de sufrimientos y pérdidas emocionales, sociales y financieras para las familias afectadas y para todo el país. Esto no puede continuar, estamos obligados a tomar conciencia y detener esta espiral de sufrimiento nacional.

Mortalidad accidentes años 1

Fuente: Instituto nacional de estadística y censo

La situación internacional no es diferente, pero que esto no sea “consuelo”. Veamos: de acuerdo al Informe de la OMS sobre la situación mundial de la seguridad vial 2013, que contiene información sobre seguridad vial en 182 países, lo que representa casi el 99% de la población mundial; el número total de muertes por accidentes de tránsito sigue siendo inaceptablemente alto: 1,24 millones cada año. “Solamente 28 países, con un 7% de la población mundial, cuentan con legislación completa sobre seguridad vial que abarque los cinco factores de riesgo: la conducción bajo los efectos del alcohol, el exceso de velocidad, y la no utilización del casco de motociclista, del cinturón de seguridad y de los sistemas de retención para niños”

El informe es el segundo de una serie en la que se analiza en qué medida los países aplican medidas eficaces de seguridad vial. Además de los cinco factores mencionados, se subraya la importancia de cuestiones como las normas de seguridad de los vehículos, la normativa sobre la circulación de peatones y ciclistas, y algunos aspectos sobre los sistemas de atención pre hospitalaria. En el informe se indica también si los países disponen de una estrategia nacional que establezca metas cuantificables para reducir el número de personas que mueren o sufren traumatismos graves en las carreteras.

¿Y qué estamos haciendo los panameños?

Aunque es obvio que no estamos haciendo lo suficiente, hay algunas iniciativas importantes en marcha que ponen de manifiesto que, al menos, hemos tomado conciencia colectiva del problema y lo estamos abordando…veamos.

Tenemos en la Asamblea nacional el Anteproyecto de ley 123 que “declara la semana de la seguridad vial y establece el día de su celebración”. El proyecto:

busca la creación de una conciencia vial, para lograr que los ciudadanos de la República de Panamá, respetemos los reglamentos de tránsito, con la finalidad de que todos circulemos en calles más seguras, y con el objetivo de disminuir los accidentes de tráfico mortales y daños corporales a ciudadanos que deben ser protegidos por la seguridad social. Establece una semana y un día al año para conmemorar la seguridad vial en la República de Panamá. La iniciativa legislativa procura promover y fomentar la seguridad vial con la participación de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, Policía Nacional, municipios, gobierno central y clubes Cívicos para que nos enfoquemos en preservar la Seguridad Vial de nuestro país, con prácticas, simulacros y programas de capacitación sobre la prevención y las buenas prácticas de seguridad vial para conductores y peatones, en especial a los estudiantes de los centros de enseñanza particular y oficial…”

Lo malo es que el proyecto fue presentado en octubre de 2014 y va apenas por el segundo debate, lo cual no habla a favor del interés genuino de nuestros legisladores por este tema…pero vamos avanzando…

En el contexto internacional, mediante su resolución 64/255, 1 de marzo de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas, incluido lógicamente Panamá, proclamó el periodo 2011-2020 «Decenio de Acción para la Seguridad Vial», con el objetivo general de estabilizar y, posteriormente, reducir las cifras previstas de víctimas mortales en accidentes de tránsito en todo el mundo aumentando las actividades en los planos nacional, regional y mundial. El Plan tiene la finalidad de servir de documento de orientación para los países y, al mismo tiempo, de facilitar la aplicación de medidas coordinadas y concertadas destinadas al logro de las metas y objetivos del Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011–2020.

En consecuencia el Gobierno Nacional de la República de Panamá acordó la elaboración de un Plan Nacional de Seguridad Vial, con la cooperación técnica de la OPS/OMS.

En este plan nos comprometimos a desplegar importantes esfuerzos tales como intensificación y modernización de controles policiales, desarrollo de la infraestructura vial, cambios en el sistema de transporte público y cambios legislativos como por ejemplo la aprobación Ley Número 21 sobre de accidentes de tránsito menores.

“El plan considera la coordinación e integración de iniciativas públicas, privadas y de la sociedad civil del país. Por ello las acciones están organizadas en cinco pilares: (1) Gestión de la seguridad vial; (2) Vías de tránsito y movilidad más segura; (3) Vehículos más seguros; (4) Usuarios de las vías de tránsito más seguros y (5) Respuesta de salud tras los accidentes. Cada acción cuenta con indicadores intermedios que permite el seguimiento, monitoreo y evaluación”.

Es evidente que, salvo la aprobación de la Ley 21, los logros han sido muy limitados. Pero ahí está el plan, echémosle un vistazo crítico, retomemos lo factible y viable, capitalicemos la experiencia y avancemos…

Adicionalmente contamos con el excelente documento de Naciones Unidas “Salvemos millones de vidas”, en el cual se ofrece abundante información basada en pruebas sólidas sobre cuáles son las medidas eficaces para prevenir las defunciones y los traumatismos causados por el tránsito, interviniendo de manera efectiva en cada uno de los cinco pilares del plan: Gestión de la seguridad vial, Vías de tránsito y movilidad más seguras, Vehículos más seguros, Usuarios de vías de tránsito más seguros, y Respuesta tras los accidentes. Así, como las mejores pruebas referentes a las medidas que funcionan obtenidas gracias a las experiencias satisfactorias de diversos países.

Entonces conciudadanos, si por razones políticas propias de nuestra cultura, rechazamos (por defecto) el plan del gobierno anterior y queremos inventar el propio, aprovechemos antes este excelente documento de las NNUU, el cual dicho sea de paso, nos comprometimos a desarrollar…

ATTT2Por su parte nuestra Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), lleva a cabo operativos significativos en épocas festivas, lo cual es vital para evitar los excesos de conductores y peatones, y, muy importante, trasciende su labor tradicional lleva a cabo con frecuencia campañas para “generar consciencia, incentivar la auto protección y poner especial atención en las causas que provocan los accidente de tránsito como la imprudencia en el manejo, el exceso de velocidad, embriaguez en el manejo y hablar o chatear por el celular, mientras se conduce”, así como capacitaciones en educación y seguridad vial, las cuales, al 30 de noviembre del presente año, han capacitado a 16,000 estudiantes en 156 centros educativos de todo el país. Esta actividad, que pudiera parecer poco para algunos, pero es de una importancia enorme y, con seguridad, en el mediano y largo plazo hará la diferencia positiva para “promover e impulsar una cultura vial que, apunte a mejorar sus comportamientos para desenvolverse en la sociedad como peatones, pasajeros y futuros conductores…”

Pero no todo es “color de rosa” con la ATTT y nuestra Policía Nacional, pues los llamados “retenes policiales” una de las estrategias que deberían ser más útiles para la seguridad vial, son cuestionados con frecuencia, preguntándose la ciudadanía si son una estrategia ineficiente o solo mal aplicada… En todo caso, parece que solo se están aplicando en horas de la madrugada (curiosamente los fines de semana) propiciando en no pocos casos, los abusos de autoridad. “Hay denuncias de vejámenes a la población, abusos, selectividad, que deriva en estereotipos criminales frente a quien retienen y a quien no, prejuicios, raciales, étnicos y de otros tipos al momento de solicitar la documentación de identidad y vehicular

A manera de epílogo…

Cierro esta entrega compartiendo con ustedes, hablando sin adornos, algunas de las posibles causas subyacentes a la inseguridad vial tratada. Me las proporcionó uno de mis hijos, un joven profesional, que no tiene el sesgo de mi edad, pero está comprometido, al igual que yo, con un Panamá mejor…

  • El exceso de velocidad, impericia y conducir luego de ingerir bebidas alcohólicas.
  • Volumen de carros, el cual aumenta considerablemente todos los años.
  • Transporte público sin control: los taxistas y buseros como un mal necesario, abusando de otros conductores y peatones.
  • Las construcciones de todo tipo, en especial las del Metro, que han dejado en muy mal estado las calles y no ha solucionado el problema principal, que es hacer que la gente use el Metro y el sistema de transporte público, en vez de sus vehículos particulares. Porque el metro no nos beneficia a todos.
  • Calles mal hechas, que se quedaron pequeñas para el volumen de autos, en malas condiciones, y mal señalizadas.
  • Falta de consideración, respeto y cortesía.
  • Cultura del conductor y del peatón (todos quieren “jugar vivo).
  • Falta de policías en las calles que hagan valer la ley, no hagan retenes innecesarios en horas pico y den un buen ejemplo.
  • El enojo de las personas cuando se van a enfrentar al tráfico, y las acciones que cometen por estar enojados. En este punto nos incluimos todos. La desesperación y el apuro que hacen que la gente seamos un peligro al volante.
  • Las fuertes lluvias y el mal sistema de drenaje de las calles que intensifican los puntos anteriores.
  • La cantidad de camiones y vehículos pesados que circulan en horas pico, y que debido al cambio de zonificación de las áreas residenciales, han provocado aglomeraciones de carros innecesarias en lugares donde antes no había, ya que se atraviesan horizontalmente en la calle para poder realizar sus funciones, entrar y salir de algún sitio.

Estoy seguro que cualquiera de nosotros puede enumerar problemas adicionales, así que lo dejaré ahí por ahora, preguntándonos para terminar ¿Qué nos pasa panameños?

 

Acerca de jorgeprosperi

Hola amigos: Tengo 67 años, soy de nacionalidad panameña, casado, con cuatro hijos. Recibí mi título de doctor en Medicina en la Universidad Nacional de Panamá, me especialicé en Pediatría en el Hospital del Niño de Panamá, luego obtuve una Maestría en Salud Pública con especialización en organización, planificación y administración de servicios de salud en la Universidad Nacional de Panamá. Realicé estudios de postgrado en gestión de sistemas y servicios de salud en la Escuela Andaluza de Salud Pública. De 1979 al 1991 desempeñé diversos cargos de dirección y coordinación en el sistema nacional de salud de Panamá, entre ellos la Dirección Médica del Hospital del Niño y la Dirección General de Salud. A partir de agosto del 1992 inicié mi carrera en la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud en el Área de Políticas, Sistemas y Servicios de Salud, brindando cooperación técnica en Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Venezuela y Ecuador. Posteriormente fui Representante de la OPS/OMS en Ecuador, en Nicaragua y me jubilé el 30 de noviembre de 2014, siendo el Representante de OPS en Costa Rica. Al terminar mi carrera profesional en la Organización Panamericana de la Salud, vuelvo a Panamá con la obligación personal, ética y moral de compartir conocimientos y experiencias atesoradas en estos años. Espero no defraudarlos y que mis aportes tengan valor agregado...
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