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La basura es un asunto de todos

Actualizo esta entrega sobre “La basura es un asunto de todos”, invitándolos a la lectura de las declaraciones del director encargado de la  Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario de Panamá, quien nos brinda en La Estrella de Panamá un análisis de la situación de la basura en Panamá y los factores que han incentivado su retroceso. Además agrego un listado de seis publicaciones subidas al blog sobre el tema de la basura y la necesidad de tener una ciudad saludable y sostenible. Subrayo que la basura es un asunto de todos, tanto de la autoridad de aseo que cumple a medias con su misión, como de los ciudadanos que no colaboramos en lo que nos corresponde y somos parte importante del problema.

Recuerdo además que exactamente un año, La Estrella de Panamá subrayó con mucho tino que, “si una institución merece una auditoría forense retroactiva de los últimos 30 años, es la que maneja la basura y en esa auditoría se demostrará que la desidia es provocada por la corrupción y las denuncias que sí han aflorado, pero nadie ha respondido hasta ahora”.

Aunque no puedo estar más de acuerdo con esta aseveración,  porque es evidente que la autoridad de aseo debe redoblar el esfuerzo por cumplir con su misión de “manejo y gestión integral de los residuos sólidos, a la vez que  fomenta el desarrollo social, económico y ambiental a partir de la prevención y el control de la contaminación…”; debo subrayar con igual o mayor fuerza que, los habitantes de la ciudad de Panamá somos los principales causantes de que la basura se haya tomado las calles de nuestra ciudad. En ese sentido comparto mi artículo de opinión, también del año pasado, en el cual subrayo que la basura es asunto de todos.Es evidente que los abemos desde hace 30 años pero no hemos hecho lo suficiente.

La basura es un asunto de todos

Por un lado, queremos vivir en una ciudad que sea una “tacita de oro”; con una Autoridad de Aseo que brinde (pero no lo hace), como reza su Misión, “servicios de recolección y disposición final de residuos sólidos de forma eficiente, con miras a proteger la salud pública, velar por la conservación del ambiente y el aprovechamiento de los desechos…”.

Pero al mismo tiempo, botamos cualquier clase de desechos en calles, veredas y ríos. Nos limitamos a esperar que vengan los de la Autoridad de Aseo y recojan todas las porquerías que arrojamos. Y como eso no ocurre con la frecuencia debida, sobre todo en los barrios menos favorecidos, la basura se acumula convirtiéndose en criadero de alimañas y fuente de enfermedades. Paradójicamente, hacemos poco o nada a nivel individual, familiar y comunitario por remediar esta situación. Esperamos que sea la autoridad de aseo quien se encargue de resolver el problema que producimos. Perdemos de vista que es un asunto de todos, por lo que le dedico el resto de esta glosa a examinar algunas opciones que nos ayuden a enfrentar con éxito este problema de salud pública.

Para comenzar, es obligatorio desarrollar una educación ambiental dirigida a crear en la población las competencias necesarias para participar en la gestión de tres procesos fundamentales: un consumo responsable que tenga en cuenta, además del precio y la calidad, las características sociales y laborales de su producción y las consecuencias ambientales posteriores; por otro lado, las familias pueden minimizar los residuos cambiando sus hábitos de consumo rechazando aquellos envases que les resultan inútiles, recuperando o reutilizando materiales y ayudando al reciclaje de otros; finalmente, los integrantes de la comunidad deben separar una o varias de las distintas fracciones de residuos que generan en el mismo lugar de producción (domicilios, escuelas, negocios, industrias, entre otros), evitando de esta manera que se conviertan en basura.

En este sentido, la ciudanía responsable, aprovechando el espacio de diálogo propiciado por el Pacto el Bicentenario, destacó el impacto que tienen para la salud pública los desechos sólidos, líquidos y gaseosos, y subrayó, en el correspondiente acuerdo, la necesidad de implementar cuanto antes un plan educativo para la concientización y participación de la población en temas de manejo, disposición y reciclaje de los desechos sólidos y residuos; crear e implementar una estrategia nacional de disposición de residuos, aprobada mediante ley, que comprenda todos los aspectos relacionados con el buen manejo de los desechos, incentive fiscalmente el reciclaje, regule acuerdos con Asociación Público Privada para el establecimiento de centros de procesamiento de la basura, modernos y seguros.

No me cabe duda de que este planteamiento ciudadano está plenamente justificado, pues le corresponde a las instituciones públicas y privadas llevar a cabo los procesos señalados en lo que llevamos de este artículo, y la población debe velar por el cumplimiento cabal de estas responsabilidades, porque la basura es un asunto de todos.

Pero…¿y nosotros que hacemos para colaborar? En honor a la verdad debo reconocer que hacemos poco o nada. Lo nuestro, como he señalado antes, es consumir y desechar basura, como lo ratifica el hecho de que cada panameño genera alrededor de 1.6 kg de residuos diariamente y, la mayoría, no se ocupa de reducir, reutilizar y reciclar esos desechos, como proponía un programa de la pasada gestión municipal.

Pero esto no tiene por qué ser así, debe y puede mejorar con una adecuada y efectiva participación de la comunidad (incluidas las ONG) en el manejo integral de los residuos sólidos, incluyendo, claro está, la vigilancia del buen funcionamiento de los programas del Gobierno y una prestación de servicios más eficiente.

Lo primero que tenemos que hacer es cambiar nuestra cultura de “juega vivo” y “no me importa”, y aportar responsablemente nuestro grano de arena gestionando nuestra basura doméstica de forma ordenada, eficiente y limpia. A partir de eso nos ganamos el derecho a protestar y asumimos el deber de participar en la vigilancia del buen funcionamiento de los programas del gobierno, y una prestación de servicios más eficiente.

Seis artículos sobre el tema

  1. Basura cero: ¿qué hacemos para colaborar?
  2. La basura se toma las calles de nuestra ciudad: ¡tomemos conciencia!
  3. Ciudades inclusivas y saludables para todos
  4. Inundaciones en la ciudad de Panamá
  5. El futuro de la humanidad se juega en las ciudades
  6. Rechaza el plástico descartable

Conclusión

Tenemos la palabra todos juntos, gobierno, organizaciones, población, para avanzar en el logro de un Panamá sin contaminación, pues la basura es un asunto de todos.

 

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